23-08-2025, 01:58 PM
(Última modificación: 23-08-2025, 02:02 PM por Voz Seductora.)
La dupla de la montaña comenzaba a moverse con afinidad. La oscuridad que los envolvía era cada vez más densa y, con el pasar de las horas, el cansancio iba siendo evidente. Tras llegar a otro punto muerto, Fuguwu sugirió comer algo antes de continuar y aprovechar la pausa para pensar detenidamente cual sería el siguiente movimiento. Al parecer, ambos marines estaban exhaustos y el tiempo sin comer había hecho mella en ellos. El gyojin médico sacó de sus pertenencias un par de bocados que compartió con su amigo rubio. Los dos marines compartieron entre las sombras un momento de “paz” que bien les sirvió para comenzar a poner puntos en común. Tras recopilar los hechos en la montaña, parecía que la estrategia era más clara. El número de ecos parecía simbolizar de alguna manera la dirección adecuada en cada bifurcación. El gyojin apuntó que su sugerencia era seguir el camino de la izquierda si el eco resonaba dos veces y el camino de la derecha si por el contrario eran tres los ecos en la montaña. Apolo, quien estaba también agotado, no había traído nada de comida y agradeció a su compañero la preparación. Tras comer juntos y aceptar probar la idea de Fuguwu, ambos marines cogieron sus cosas y, junto a la piedra lunar, se marcharon por el camino de la derecha. Las voces parecían inquietarse, lo que eran risas se tornaron en susurros poderosos que eran molestos. Aunque la luz parecía no aparecer, el aire en el ambiente parecía poco a poco sentirse menos cargado y, conforme los marines avanzaban, comenzaban a quedar atrás algunas de esas voces, pudiendo distinguirse ahora mucho peor, pero siendo aún evidente por el eco que resonaban dos veces. Ante ellos, una nueva bifurcación, derecha e izquierda, permitía una nueva decisión que les podría acercar o alejar de su salida. El tiempo pasaba, la energía se mermaba y, poco a poco tenían que darse prisa o corrían riesgo de no tener fuerzas para llegar al final.
Tras un rato de viaje, Joe y Karl llegaron al lago.
Allí pudieron observar las marcas de arena de Apolo, indicando que fueron a la montaña y que el punto de reunión fuera el volcán. Karl, que seguía bastante mal del estómago, hizo varias paradas técnicas para deshechar material en desuso y, con el tiempo finalizó volviendo a su forma natural de semioni. Joe, llegado al punto de ver a su compañera tan hecha polvo, decidió que era el momento para consumir la hiena en un improvisado campamento a “orillas” del lago. Tras encender una rudimentaria fogata, asó la carne y pasaron largo rato comiendo juntos. El tiempo parecía pasar de manera apacible y el calor sofocante de Mystoria parecía quedar atrás mientras los dos viejos amigos disfrutaban de un tiempo solos. Desde allí, más tranquilos, pudieron observar a la fauna en su hábitat natural. Casi parecía que con el tiempo los animales comenzaron a olvidarse de los marines. Incluso algún animal parecía querer acercarse curioso pero rehuía en caso de que los marines se movieran hacia ellos.
Tras una hora, que bien pudo servir a los demás para finalizar sus quehaceres en el Sendero, se dirigieron juntos al volcán con la esperanza de reunirse de nuevo y tener buenas noticias.
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