Negocios Peligrosos - Priv. Hyakinthos(Pasado)
#6
—¿Aaah? ¿Quién pretendes que espere? ¿Estas loco? No quiero meterme en problemas con quien sabe quienes —Le gritó desde la distancia, haciendo que su cabeza girara un poco para ver cuál es el estado actual del pelinegro y, aunque seguía avanzando, disminuyó un poco su velocidad para señalarlo con su índice. —¡Tu deberías hacer lo mismo!
 
Se giró de nuevo, regresando a su velocidad normal, pero, en cuanto captó los sonidos que venían desde atrás, se detuvo en seco ¿Qué debía hacer? A ese pelinegro no lo conoce de nada, pero es hábil y, de todos modos, se puso de su lado cuando esos sujetos lo atacaron, bueno…para empezar, debía cambiar ese planteamiento, es él quien se había puesto del lado del pelinegro en un conflicto en el que no tenía nada que ver, pero…si lo hizo es porque creyó que podía ser un buen aliado ¿Y si lo convencía de ir a la siguiente isla con él? Viajar acompañado le traería beneficios, así que…
 
—Agh, me vas a deber una por esto —. Se dio una palmada en la cara antes de dar la vuelta para encarar la pelea a su espalda. Pensó que tal vez la espada que había robado le serviría de algo, pero si era sincero consigo mismo, no tenía idea de como manejar una espada y las peleas desarmado se le daban mucho mejor, así que terminó por tirarla al suelo y caminar de frente solo para que el sonido seco de un cañonazo lo dejara helado en su sitio.
 
Escuchó el jadeo agonizante y corto del espadachín, mientras veía como la sangre empezaba a bañar su ropa, lo que hizo que el pelirosa bufara molesto ¿Y si el otro le dio a sus riñones? Ahí se iba otra buena cantidad de berries, estaba claro que, si quería proponerle viajar y hacer negocios juntos, habría un par de cosas que tendrían que aclarar antes.
 
—¿Mi patada? ¿En verdad crees eso? —A pesar de la molestia por ver una posible mercancía dañada, el halago ajeno sirvió para que su mente se tranquilizara y su rostro se suavizara, tal vez se habría sonrojado por ello, pero era imposible de saber, pues su cara estaba roja por el sol tropical, el calor natural de la isla y la carrera que acababa de dar. —Gracias, también eres bueno con esa pistola ¿Aprendiste desde niño?
 
Extendió su mano también al ver el gesto y escuchar el gesto del pelinegro, aunque, en lugar de decir su nombre, como se supone que debería hacer, pasó saliva y pronunció con lentitud el nombre ajeno —Jensen…Valentine —dijo como si estuviera probando como sonaba en sus labios, una manera de que no se le olvidara de buenas a primeras. —Soy Hyákinthos, puedes llamarme Hyak o Cherry, ya sabes, por el color de mi cabe… ¡Cuidado!
 
¡La mujer! Se le había olvidado por completo la mujer, quien ahora se acercaba con unas manoplas y dispuesta a atacar a Jensen por la espalda, tuvo suerte de que, gracias a su altura, pudo visualizar el movimiento disimulado de la mujer y alcanzó a poner una de sus manos sobre la cabeza de Jensen para que se agachara…Bien, no fue el más delicado, quizá pudo haber hecho que trastabillara y cayera por culpa del gesto repentino, pero a él le convenía el espacio que dejó sobre su cuerpo, pues fue lo que el pelirosa aprovechó para dar un paso atrás y estirar una de sus piernas para darle a la mujer una patada en la cara, tal como hizo con el otro sujeto.
 
La chica era grande, pero tampoco tanto como para soportar un golpe tan directo, así que, al igual que el espadachín de antes, terminó en el suelo, lo que el pelirosa aprovechó para moverse al lado de Jensen y quitar a la mujer del camino para dejarla bajo un árbol.
 
—Se ve sana —La examinó con su mirada de arriba a abajo —¡Ah! Es una lástima que haya tenido que ya no pueda usar mi laboratorio, seguro habría ganado unos berries extras con ella y el otro espadachín…de todos modos…si salgo al pueblo ahora arrastrando a estos dos podría llamar la atención de la marina… ¡LA MARINA! —Se volteó para ver al hombre de capucha roja, de repente en la mirada oculta tras los lentes, hubo un dejo de preocupación.
 
—¡Oye! ¿Estas bien? Disculpa por lo que hice antes, pero ella te iba a golpear y ahora… ¡Debemos irnos! No sé que tan lejos estemos del pueblo, pero esta isla no es la más grande de todas y seguramente alguien habrá escuchado los disparos ¡Ah! ¡No puedo ir a la cárcel! ¡Solo soy un médico! —Sostuvo al otro hombre por los hombros y empezó a sacudirlo, asustado de la probabilidad de ser perseguido. —¡Dime que conoces el camino al puerto! ¡Debemos irnos de este lugar! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor!


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RE: Negocios Peligrosos - Priv. Hyakinthos(Pasado) - por Hyákinthos - 25-08-2025, 01:37 AM

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