25-08-2025, 05:14 PM
(Última modificación: 27-08-2025, 12:35 AM por Maki D. Zen'in.)
Había subido al barco, el Full House, hermoso y quizás tan ansioso como el resto de la tripulación para zarpar, rasgaba con ternura las cuerdas de su guitarra, no tocaba nada, solo la afinaba mientras disfrutaba la suave brisa amansar la furia de haber tenido que viajar con un Yakuza el cual no tranzó hasta llegar a esta isla. Cada que cruzaba la vista con él, le echaba rayos por los ojos y juraba que si pudiera lo abandonaría en una isla con solo una palmera por ser vivo que atestiguara su muerte. Solo, desaparecido y sin un final épico ni digno, solo abandonado, perdido y podrido. Suerte que no se uniría a estos buenos muchachos seguro antes de salir altamar ya habría al menos uno de los dos herido de gravedad.
Miro al otro lado y vio al gigante, risueño, pelirrojo y diablos si tenia carisma y alma, quien dijera que los pelirrojos no la tenían, es que no conocía a Thrym, lo conocía poco pero ya se había encariñado bastante con él. Fuerte… tremendamente fuerte, el mas de todos. Y alto como una montaña, Maki decidió sin lugar a dudas que seria uno si no es el que más difícil seria derrotar en un hipotético encuentro. Pero dios… cuanto le gustaría probar habilidades con la montaña que camina. Cuando cruzo vistas con él, le lanzo una sonrisa cálida como su corazón…
Cuando se volvió a Jensen… sintió algo extraño, era un lunático, pero tenia su carisma era hábil, decidido y determinado, sin embargo, escondía algo a Maki de seguro, tenia la sospecha que mataba animalitos indefensos para comerlos y no era que tenia la suerte de encontrar todos esos animales muertos en accidentes o de viejos… quería confiar en él, aunque le daba cosa que cada vez que le viera la tratase como si fuera el amor de su vida… vamos… con estas cicatrices de quemaduras tan arraigas en su piel, nadie la consideraba hermosa. No era tonta. Cuando le miro, ella volvió la cara hacia el cielo haciendo como que silbaba y rasgaba las cuerdas despreocupada.
A su lado el doctor, rosa, despreocupado, libre… a esas características unidas en una sola persona Maki le tenia un arquetipo… un pendejo. Sin embargo, secretamente pensaba que era amable y gracioso, le caía muy bien y era un excelente doctor sin duda. Mas que un vil carnicero de cuarta, la carta del triunfo de la tripulación… ella cuando le vio levanto la mano para saludarle con una sonrisa, pero ya le resultaba cansino presentarse cada vez que se encontraban… Hola me llamo Maki y soy tu compañera… ya le hartaba.
Cuando vio en la cubierta a Uker, el cocinero sintió que se le aceleraba el corazón, la respiración se le volvía cálida y prefería mirar al mar, el inmenso espacio que albergarían los sueños de todos. Un lugar donde sin duda todos serian felices… o se hundirían horriblemente, pero eso Maki no lo permitiría jamás. no quería que se le acercase, no quería parecer muy obvia que le gustaba, además tenía la convicción que tener amoríos entre compañeros solo traería desastres y no deseaba que le rompieran el corazón. No lo soportaría de nuevo. Era fuerte, quería creerlo, pero sus sentimientos eran tan frágiles como los de cualquier otra mujer.
El capitán sin duda era un hombre confiable, poco trato había tenido con él, pero cada vez que le tenia cerca le dotaba de una fuerza sin precedentes, de aquel impulso que sin duda necesitaban para conquistar los mares. ¿Llegar al one piece?... con navegar con este grupo le bastaba. Tener gente en la que confiar, que no le abandonasen. Jamás volver a sentirse una inútil impotente. Su piel dorada y sus ojos seguros, sus palabras alentadoras era sin lugar a dudas el pegamento que unía a esta banda de pendencieros.
Otra de sus compañeras… Kouka, una chica con orejas de gato, tan hermosa, refinada y delicada que Maki sentía vergüenza de cruzar miradas con ella, pensando que su fealdad podría pegársele de alguna manera, intentaba no interactuar con ella pues era como el sol saliendo después de una larga tormenta, linda, poderosa, digna, noble y aunque Maki también tenia un legado, uno que escondía a sus compañeros, la D en su nombre, un signo de problemas con la marina. No se acercaba ni un pelo a la magnificencia de su presencia… aunque fuera una jodida furra.
Había una tripulante más… la prisionera. Tan o mas hermosa que la chica humink, de cabellos como el cielo… loca como una cabra, prisionera en sus propias palabras de desvarío será simpático toda la situación, pero Maki sin duda si le daban a escoger la echaría por la borda o la pondría a tallar la cubierta… si quería ser una prisionera, la seria con todas las de la ley. Encadenada y todo. Como la trajo Ashveil al grupo, no conocía los detalles y esperaba que no fuera cierto que lo era por que si algo emputecia a Maki era el abuso matar animales y dañar indefensos y niños pequeños.
Cuando se reunió en el circulo, parecían una bola de tarados jugando a las cartas… sin embargo cada segundo, cada mirada y cada emoción que salía de cada uno hacia que a Maki se le insuflara la determinación, se le erizaron los bellos de la nuca y sintió que era el lugar correcto donde quería estar. —Este es el lugar donde pertenecemos y si queremos estar en otro lugar es mentira… QUE LOS COBARDES TIEMBLEN ANTE LA MANO GANADORA DEL HOMBRE MUERTO! HUYAN COBARDES QUE MI FUEGO LES BARRERA!!— fue el juramento personal de Maki… espero a que los demás hablasen y bebió el licor que, aunque sabia realmente a meados, en ese momento con todos reunidos era como beber el néctar de los dioses.
Miro al otro lado y vio al gigante, risueño, pelirrojo y diablos si tenia carisma y alma, quien dijera que los pelirrojos no la tenían, es que no conocía a Thrym, lo conocía poco pero ya se había encariñado bastante con él. Fuerte… tremendamente fuerte, el mas de todos. Y alto como una montaña, Maki decidió sin lugar a dudas que seria uno si no es el que más difícil seria derrotar en un hipotético encuentro. Pero dios… cuanto le gustaría probar habilidades con la montaña que camina. Cuando cruzo vistas con él, le lanzo una sonrisa cálida como su corazón…
Cuando se volvió a Jensen… sintió algo extraño, era un lunático, pero tenia su carisma era hábil, decidido y determinado, sin embargo, escondía algo a Maki de seguro, tenia la sospecha que mataba animalitos indefensos para comerlos y no era que tenia la suerte de encontrar todos esos animales muertos en accidentes o de viejos… quería confiar en él, aunque le daba cosa que cada vez que le viera la tratase como si fuera el amor de su vida… vamos… con estas cicatrices de quemaduras tan arraigas en su piel, nadie la consideraba hermosa. No era tonta. Cuando le miro, ella volvió la cara hacia el cielo haciendo como que silbaba y rasgaba las cuerdas despreocupada.
A su lado el doctor, rosa, despreocupado, libre… a esas características unidas en una sola persona Maki le tenia un arquetipo… un pendejo. Sin embargo, secretamente pensaba que era amable y gracioso, le caía muy bien y era un excelente doctor sin duda. Mas que un vil carnicero de cuarta, la carta del triunfo de la tripulación… ella cuando le vio levanto la mano para saludarle con una sonrisa, pero ya le resultaba cansino presentarse cada vez que se encontraban… Hola me llamo Maki y soy tu compañera… ya le hartaba.
Cuando vio en la cubierta a Uker, el cocinero sintió que se le aceleraba el corazón, la respiración se le volvía cálida y prefería mirar al mar, el inmenso espacio que albergarían los sueños de todos. Un lugar donde sin duda todos serian felices… o se hundirían horriblemente, pero eso Maki no lo permitiría jamás. no quería que se le acercase, no quería parecer muy obvia que le gustaba, además tenía la convicción que tener amoríos entre compañeros solo traería desastres y no deseaba que le rompieran el corazón. No lo soportaría de nuevo. Era fuerte, quería creerlo, pero sus sentimientos eran tan frágiles como los de cualquier otra mujer.
El capitán sin duda era un hombre confiable, poco trato había tenido con él, pero cada vez que le tenia cerca le dotaba de una fuerza sin precedentes, de aquel impulso que sin duda necesitaban para conquistar los mares. ¿Llegar al one piece?... con navegar con este grupo le bastaba. Tener gente en la que confiar, que no le abandonasen. Jamás volver a sentirse una inútil impotente. Su piel dorada y sus ojos seguros, sus palabras alentadoras era sin lugar a dudas el pegamento que unía a esta banda de pendencieros.
Otra de sus compañeras… Kouka, una chica con orejas de gato, tan hermosa, refinada y delicada que Maki sentía vergüenza de cruzar miradas con ella, pensando que su fealdad podría pegársele de alguna manera, intentaba no interactuar con ella pues era como el sol saliendo después de una larga tormenta, linda, poderosa, digna, noble y aunque Maki también tenia un legado, uno que escondía a sus compañeros, la D en su nombre, un signo de problemas con la marina. No se acercaba ni un pelo a la magnificencia de su presencia… aunque fuera una jodida furra.
Había una tripulante más… la prisionera. Tan o mas hermosa que la chica humink, de cabellos como el cielo… loca como una cabra, prisionera en sus propias palabras de desvarío será simpático toda la situación, pero Maki sin duda si le daban a escoger la echaría por la borda o la pondría a tallar la cubierta… si quería ser una prisionera, la seria con todas las de la ley. Encadenada y todo. Como la trajo Ashveil al grupo, no conocía los detalles y esperaba que no fuera cierto que lo era por que si algo emputecia a Maki era el abuso matar animales y dañar indefensos y niños pequeños.
Cuando se reunió en el circulo, parecían una bola de tarados jugando a las cartas… sin embargo cada segundo, cada mirada y cada emoción que salía de cada uno hacia que a Maki se le insuflara la determinación, se le erizaron los bellos de la nuca y sintió que era el lugar correcto donde quería estar. —Este es el lugar donde pertenecemos y si queremos estar en otro lugar es mentira… QUE LOS COBARDES TIEMBLEN ANTE LA MANO GANADORA DEL HOMBRE MUERTO! HUYAN COBARDES QUE MI FUEGO LES BARRERA!!— fue el juramento personal de Maki… espero a que los demás hablasen y bebió el licor que, aunque sabia realmente a meados, en ese momento con todos reunidos era como beber el néctar de los dioses.

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