26-08-2025, 07:48 AM
No Compres: Adopta!
Zona Sur, Dia 20 de Verano, año 16.
![[Imagen: C6kX3Y6.png]](https://i.imgur.com/C6kX3Y6.png)
Apenas iniciaba el ocaso. En nuestro cielo, las nubes formaban extensos cirros de hermosa blancura alrededor de un tono degrado de azul que desde el sur empezaba a teñirse en un efímero tono blush, siquiera sin verse todavía del reflejo naranjo del atardecer sobre nuestro horizonte, nada importante ni especial, solo finalizaba otra tarde más, de manera qué los granjeros del lugar regresaban al hogar y recorriendo un sendero desde los campos exteriores, guiados con mula o una carreta en su mayoría, llegaban hasta la entrada del humilde pueblo en el sur de sorbet donde bien podríamos clasificar todo de campestre y rudimentario, con diferencia a la zona norte en donde estaban los más acaudalados.
Este era un reino pequeño, probablemente uno de los menos importantes incluso en mares cardinales (los 4 blues) pero seguía siendo un reino reconocido por el gobierno así que no recibía bien a piratas. Por otra parte, claro, no había quien se fijara en un gato negro de 46cm subido en una de las carretas que paraban frecuentemente en todo el territorio, de manera qué de vez en cuando me subía en una, siempre que el conductor no se molestara con mi presencia o algo así, aprovechando la oportunidad y también la posibilidad de no destacar por la naturaleza exótica y extravagante propia de los lunarian.
Es decir, el hombre mas alto de todo el pueblo podía apostar qué probablemente no pasaba de medir los 3 metros e incluso sí fuera lo contrario probablemente era algún extranjero que todos reconocían, porque no había con frecuencia otras especies diferentes a los humanos, de manera que el poder ser algo diferente era también mi manera de pasar desapercibido mientras disfrutaba de este cálido viaje, en donde hasta ahora, había conocido de, un vagabundo tonto, un niño curioso y alguna otra señora que insistiera en conocer más a detalle sobre mi otra forma distante al simple gato que iba recostado.
O por lo menos así había sido durante un rato,
hasta que esta carreta había llegado al pueblo,
entonces sin animo de conocer la casa de otro,
el gato habría saltado para caminar adoquines.
Razonablemente, sin alguna duda, con estatura mínima reducida a la de un mero felino era inferior a todo niño o adulto imaginable pero aun así me hacia mi propio paso alrededor de grandes pantalones, vestido como una mascota bien cuidada en un suéter con decorado oriental, pantalones blancos y claro que un aroma particularmente atrayente, no parecía un callejero, aunque claro iba a mi paso, levantando mi mentón con seguridad de un camino qué recordaba a medias en dirección a la posada en donde había alquilado una habitación.
Este era un reino pequeño, probablemente uno de los menos importantes incluso en mares cardinales (los 4 blues) pero seguía siendo un reino reconocido por el gobierno así que no recibía bien a piratas. Por otra parte, claro, no había quien se fijara en un gato negro de 46cm subido en una de las carretas que paraban frecuentemente en todo el territorio, de manera qué de vez en cuando me subía en una, siempre que el conductor no se molestara con mi presencia o algo así, aprovechando la oportunidad y también la posibilidad de no destacar por la naturaleza exótica y extravagante propia de los lunarian.
Es decir, el hombre mas alto de todo el pueblo podía apostar qué probablemente no pasaba de medir los 3 metros e incluso sí fuera lo contrario probablemente era algún extranjero que todos reconocían, porque no había con frecuencia otras especies diferentes a los humanos, de manera que el poder ser algo diferente era también mi manera de pasar desapercibido mientras disfrutaba de este cálido viaje, en donde hasta ahora, había conocido de, un vagabundo tonto, un niño curioso y alguna otra señora que insistiera en conocer más a detalle sobre mi otra forma distante al simple gato que iba recostado.
O por lo menos así había sido durante un rato,
hasta que esta carreta había llegado al pueblo,
entonces sin animo de conocer la casa de otro,
el gato habría saltado para caminar adoquines.
Razonablemente, sin alguna duda, con estatura mínima reducida a la de un mero felino era inferior a todo niño o adulto imaginable pero aun así me hacia mi propio paso alrededor de grandes pantalones, vestido como una mascota bien cuidada en un suéter con decorado oriental, pantalones blancos y claro que un aroma particularmente atrayente, no parecía un callejero, aunque claro iba a mi paso, levantando mi mentón con seguridad de un camino qué recordaba a medias en dirección a la posada en donde había alquilado una habitación.
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