26-08-2025, 12:58 PM
Siguiendo nuestro patrón, la segunda bifurcación no nos presentó mayor problema. Los ecos resonaron dos veces, fuimos hacia la izquierda, y efectivamente la situación cambio visiblemente, aunque el patrón se repetía por tercera vez. Cuando llegamos a lo que esperaba fuera la última bifurcación, escuché atentamente nuestros pasos. Esta vez resonaron claramente tres veces. No había duda en mi voz esta vez. Habíamos descifrado el código de este lugar maldito, estábamos seguros, por lo que tomamos la bifurcación de la derecha. Cuando finalmente vislumbré esa luz al final del túnel - no metafórica sino literal - sentí que mi corazón se aliviaba por primera vez en horas. Cada paso nos acercaba más a esa luz salvadora que crecía ante nosotros.
“Apolo, ¿la ves?” – murmuré, casi sin atreverme a creerlo – “Esa es la salida. Finalmente vamos a salir de esta bendita cueva.” – el aire fresco del exterior comenzó a filtrarse por el estrecho pasaje, y cuando por fin salimos del sendero, tuve que parpadear varias veces para acostumbrar mis ojos a la luz natural. Pero mi alivio duró poco cuando me volví para mirar atrás – “¿Qué ha pasado?” – exclamé, viendo que la entrada había desaparecido por completo. Solo quedaban las inscripciones grabadas en lo que ahora parecía ser una pared sólida de roca.
Respiré profundo, sintiendo inmediatamente cómo el calor sofocante de Mystoria volvía a golpearme como una bofetada de novia celosa. El contraste fue brutal, había olvidado lo opresivo que era este calor después de pasar tanto tiempo en la frialdad sobrenatural del sendero aquel. El sudor comenzó a formarse nuevamente en mi frente, y tuve que ajustar mi capa que ya empezaba a adherirse a mi espalda nuevamente.
“Bueno, al menos estamos libres” – le dije a Apolo mientras confirmaba que todas mis cosas seguían conmigo – “Y tenemos eso.” – dije señalando a la piedra que nos había dado luz en aquella oscuridad. – “Espero en verdad sea lo que estamos buscando.”
Intentando orientarme, note que estábamos en una posición diferente de la entrada que nos había metido en la cueva cerca de la charca. A lo lejos, pero más cerca que antes de entrar en el sendero, se podía divisar la silueta del volcán contra el cielo que empezaba a oscurecerse.
“Será mejor que nos dirijamos hacia el volcán” – dije, manteniendo activo mi Haki de Observación en un radio de 150 metros mientras comenzaba a caminar – “Joe y Karl probablemente ya estén allá esperándonos.”
El calor era implacable, pero después de horas en esa pesadilla fría y oscura, incluso este calor infernal se sentía como libertad en comparación. Luego de una larga pero tranquila marcha en la que no encontramos mayor desafío, finalmente llegamos a la zona donde se encuentra el volcán y donde habíamos quedado con Joe y Karl de encontrarnos, apenas antes de que cayera la noche por completo sobre nosotros como pude darme cuenta al voltear mi vista hacia atrás y ver como en la punta derecha de la cordillera que tenía forma de colmillo, un destello anaranjado, casi antinatural, reflejaba la agonizante y rojiza luz solar hacia la isla.
“Que curioso” – dije dirigiéndome en voz alta a todos los que me escucharan – “Creo que deberíamos investigar con mayor detalle aquella zona de la cordillera esa en forma de colmillo.” – continue, mientras me quedaba viendo fijamente hacia ese punto para guardar su ubicación en mi memoria lo más claro posible – “Aquel brillo me parece ligeramente familiar al de la piedra que resguardaba la montaña, tan magnifico como antinatural.”
Y permanecí en esa posición, intentando grabar en fuego la ubicación donde había observado aquel destello, intentando tan siquiera parpadear lo más mínimo.
“Apolo, ¿la ves?” – murmuré, casi sin atreverme a creerlo – “Esa es la salida. Finalmente vamos a salir de esta bendita cueva.” – el aire fresco del exterior comenzó a filtrarse por el estrecho pasaje, y cuando por fin salimos del sendero, tuve que parpadear varias veces para acostumbrar mis ojos a la luz natural. Pero mi alivio duró poco cuando me volví para mirar atrás – “¿Qué ha pasado?” – exclamé, viendo que la entrada había desaparecido por completo. Solo quedaban las inscripciones grabadas en lo que ahora parecía ser una pared sólida de roca.
Respiré profundo, sintiendo inmediatamente cómo el calor sofocante de Mystoria volvía a golpearme como una bofetada de novia celosa. El contraste fue brutal, había olvidado lo opresivo que era este calor después de pasar tanto tiempo en la frialdad sobrenatural del sendero aquel. El sudor comenzó a formarse nuevamente en mi frente, y tuve que ajustar mi capa que ya empezaba a adherirse a mi espalda nuevamente.
“Bueno, al menos estamos libres” – le dije a Apolo mientras confirmaba que todas mis cosas seguían conmigo – “Y tenemos eso.” – dije señalando a la piedra que nos había dado luz en aquella oscuridad. – “Espero en verdad sea lo que estamos buscando.”
Intentando orientarme, note que estábamos en una posición diferente de la entrada que nos había metido en la cueva cerca de la charca. A lo lejos, pero más cerca que antes de entrar en el sendero, se podía divisar la silueta del volcán contra el cielo que empezaba a oscurecerse.
“Será mejor que nos dirijamos hacia el volcán” – dije, manteniendo activo mi Haki de Observación en un radio de 150 metros mientras comenzaba a caminar – “Joe y Karl probablemente ya estén allá esperándonos.”
El calor era implacable, pero después de horas en esa pesadilla fría y oscura, incluso este calor infernal se sentía como libertad en comparación. Luego de una larga pero tranquila marcha en la que no encontramos mayor desafío, finalmente llegamos a la zona donde se encuentra el volcán y donde habíamos quedado con Joe y Karl de encontrarnos, apenas antes de que cayera la noche por completo sobre nosotros como pude darme cuenta al voltear mi vista hacia atrás y ver como en la punta derecha de la cordillera que tenía forma de colmillo, un destello anaranjado, casi antinatural, reflejaba la agonizante y rojiza luz solar hacia la isla.
“Que curioso” – dije dirigiéndome en voz alta a todos los que me escucharan – “Creo que deberíamos investigar con mayor detalle aquella zona de la cordillera esa en forma de colmillo.” – continue, mientras me quedaba viendo fijamente hacia ese punto para guardar su ubicación en mi memoria lo más claro posible – “Aquel brillo me parece ligeramente familiar al de la piedra que resguardaba la montaña, tan magnifico como antinatural.”
Y permanecí en esa posición, intentando grabar en fuego la ubicación donde había observado aquel destello, intentando tan siquiera parpadear lo más mínimo.
Resumen
Belico
Gastos
Atributos
Inventario

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