Chance Encounters [Priv. Hyákinthos] [Past] [+18]
#9

Seguía moviendo su boca para hablar de forma que solo lo llenaba más. No solo sexualmente, parecía saber perfectamente cómo tratarlo para que se quedara satisfecho. Incluso en esos momentos de ego que claramente dejaba entrever de vez en cuando. —Más vale que no sea la última vez que nos veamos, Cherry. — pronunció mientras su respiración se hacía notar todavía más.

Las respuestas ajenas eran satisfactorias cuando él mismo lo exploraba. Dejó escapar un jadeo de sus labios cuando por fin sentía una respuesta, el tacto ajeno sobre su propio cuerpo. Maldición, quería poseerlo como suyo de una condenada vez. Cierto, estaba siendo extrañamente más impaciente e incluso desesperado que de costumbre y… ¿qué importaba? Por una vez sentía que ya no era un alivio de estrés, sino pura pasión, adrenalina… Pocas veces podía decir que disfrutara de tanta intensidad como aquella. No iba a ser como el típico y conocido “polvo de una noche”, sino algo más intenso. Lo percibía, lo sabía incluso antes de que pudiera pasar.

—¿Qué si puedo ayudarte a esquivarlo? Puedo apartarlos de nuestro camino. — por supuesto que así lo había manejado. La corrupción seguía y se acomodaba en cada rincón, incluso entre los propios marines. Su mano aprovechaba que había terminado de desabrocharle la parte superior para pasearla desde la zona de sus abdominales hasta el pecho, llegando a apretarlo un poco más en dicha zona. Sintió el impulso de morder su cuello, viendo la perfección de aquel cuerpo. —No me importa de dónde venga la mercancía, sea de la isla que sea, ni a cuántos haga falta sacar del camino para evitarte conflictos, solo quiero calidad en los productos y un buen trabajo. Ni nombres, ni caras, eso da igual. — respiró, tratando de enfocarse un poco más en el tema de negocio. Elevó ligeramente su cuerpo, dejando entrever mejor su torso descubierto, manteniendo su expresión, pese a que su erección seguía apretada entre la ajena.

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—De hecho busco expandir mi negocio a otras islas, así que me viene perfecto.

Él se dio cuenta, de su desesperación cuanto más le tocaba. Era consciente de que lo parecía, pero no podía parar, de una u otra forma, era como un imán, una nueva droga, mejor que las que vendía en el mercado negro. Dejó escapar una media sonrisa, dejando una marca en el cuello ajeno después de separarse de aquel intenso beso. No lo mordió, ganas de hecho no le faltaron, pero sí que su lengua y sus labios apretaron suficiente para que se notara una pequeña marca que, al menos por el momento, solo se apreciaría roja. —Y más vale que las formalidades se queden fuera por un buen rato, porque no planeo dejarte escapar esta noche.

Ni siquiera le importó que su camisa se arrugara, aunque se rompiera algún botón, eso tenía una fácil solución. Le encantaba la electricidad que aquel pequeño gesto le dio.Su torso descendió, buscando una vez más los labios, pero sus ojos se abrieron con incredulidad cuando una de las piernas ajenas barrió su paso. Solo elevó una ceja, no parecía un rechazo absoluto, al menos no de ese modo. Aparentaba ser algún otro tipo de juego. En otra situación solo le habría atado las manos tras la espalda, pero quería ver hasta dónde lo iba a llevar. Las palabras del pelirrosa lo reafirmaron. Tan travieso… Tanto que solo lo encendía más. Dejó escapar un suspiro de placer gracias a que su erección finalmente tenía obtenía un poco del tacto que había estado buscando. Ahora la maldita molestia era la ropa. Quería hacerla pedazos ahora mismo, agarrarlo del cabello y forzarlo a que tragara hasta el último milímetro… Y él, de todos modos, sabía cómo hablar, cómo llevarlo al éxtasis. Escuchó su propio cinturón, sintió cómo la presión se aflojaba, aliviando el dolor de la erección. Se dejó hacer, al menos por ahora, sintiendo la calidez de su boca, sus labios explorando su torso.

Aprovechó que sentía su cuerpo descender para terminar de retirar la camisa ajena, tirándola por la zona trasera, descubriendo los hombros ajenos. —¿Rogar? No sabía que te gustaba jugar a ser tan duro, Cherry. — Mierda, ahora sí quería saberlo… Sí, quería que sus manos lo explorasen, su propia erección se sacudía bajo su ropa interior, siendo su propio cuerpo el que suplicaba por encima de sus labios.

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—Me gustará ver qué tan buenas son esas manos.

El camino de sus besos que iba descendiendo hizo que elevara ligeramente su cabeza, pero no quería perderse detalle de qué hacía, cómo movía esos besos. Elevó una de sus rodillas, abriéndola un poco más, buscando darle paso, hasta que frenó en seco, hablando de nuevo de aquella súplica. Maldición. No… su orgullo… Mierda. Sus cejas se fruncieron involuntariamente y no por enfado, ni molestia, sino porque esa maldita forma de hacer su petición lo estaba volviendo loco.

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—Hazlo de una vez, maldita sea…

Su mano se posicionó en el cabello del pelirrosa, apretándolo con desesperación. No forzándolo a bajar, pese a su deseo, pero sí simbolizando que era lo máximo que su orgullo podía permitirle. —Vamos, Cherry… Por favor. — ni siquiera él creía sus propias palabras. Se acomodó ligeramente, retrocediendo un poco su espalda, dejándole la vía libre para hacerlo. Mordió su labio inferior con fuerza, contenerse estaba siendo un condenado infierno, acompañado de un placer indescriptible. Él mismo descendió su mano, tratando de liberar la erección de su ropa interior. No había olvidado, por supuesto, la cita, pero eso se lo detallaría más tarde. Ahora estaba dando toda su voluntad para no tomarlo de golpe y obligarlo a hacerlo todo por la fuerza.
[Imagen: bTjgVIr.png]


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RE: Chance Encounters [Priv. Hyákinthos] [Past] [+18] - por Onizuka Jin - 26-08-2025, 06:18 PM

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