27-08-2025, 05:52 AM
El barco anclado en el puerto de Karate, se mecía apenas con el suave oleaje azulado y radiante, amaba el viento salado, el agua y el sol, radiante y cálido. Deseaba todo lo que implicaba la aventura, y cada momento de nuevas experiencias le fascinaba, esta vez estaba recostada en su cama tratando de armar un acorde complicado que llevaba desde la mañana atorado en su mente… pensaba en ojos azules, brazos fuertes y a veces se sonrojaba pues la imagen del cocinero se le venía a la mente… ♪Maldición… porque es tan lindo ese tonto… mejor voy por algo de comer o no podre dormir.♪ Cuando pensaba solía hacerlo mientras trataba de buscar una tonada correcta para sus canciones. Amaba cantar y fue una de las pocas cosas que no podía hacer mientras era entrenada entre los Marines. Tarareando una canción de cuna que le cantaba su padre cuando pequeña se levantó de un salto vestida solamente con una camisa… larga, una especie de pijama improvisado pues solía dormir desnuda, pero ahora no podía pues había mucha gente en el lugar. Ahora no vestía mucho mejor, pero al menos cubría casi todo.
Camino por la cubierta, curiosa buscando la cocina… el aroma que aun persistía de la ultima comida le guio con sus ojos semicerrados y comenzó a salivar un poco pues recordó lo que le había servido el cocinero en la mañana… solo delicias, una sopa de verduras y lasaña de berenjena. Años desde que era niña que no comía algo como lo que cocinaba su madre. Se detuvo en el pasillo y podía escuchar en la lejanía al gigante roncar… Thrym… no imaginaba como navegarían con un ser tan grande pero seguro el capitán lo solucionaría. Cuando paso por las escaleras a los calabozos… pensó en Merlot. Era prisionera de verdad. Necesitaba hablar de eso con ella, ¿Sería el momento?... bajo dos peldaños para ir donde la mujer a salir completamente de las dudas. Pero entonces cuando su pie desnudo floto sobre el tercer escalón sintió el rugir de su estómago… se saboreó los labios y se detuvo… se tocó el estómago y volvió a subir
Silenciosa como una gata en la noche llego a la cocina, quizás podría robarse algún panecillo sin que nadie lo notase… se deslizo y escucho alguien trabajando dentro, quien seria? Algún otro ladronzuelo hambriento quizás?. Obvio… —Cocinero… que hace tan tarde? Insomnio?— Entro caminando con su vaivén habitual, descalza, altiva y con la vista afilada en… los músculos del muchacho… estaba sin camiseta y podía ver el sudor rodando por su piel… era excitante. Casi podia palpar con ella la intensidad de su fuerza plasmada en su respirar en sus ojos. en su semblante. Cuanto… lo deseaba. Se giro y abrió el refrigerador… —Cree usted que echen de menos un trozo de queso y… un poco de vodka?... tiene vodka? Verdad?, no creo que seamos un grupo de piratas tan desgraciados que nos quedemos sin licor verdad?— Maki volvió su vista al interior del refrigerador y se agacho lentamente… dejando a la vista sus largas piernas y su culo solo cubierto por su ropa interior. Tomo un trozo de queso y lo puso en su boca… se levanto muy lentamente y cerro el refrigerador. —Shoi ago quisquiyosha con shiertash coshash— Hablo con el queso entre los dientes.
Le sonrió y abrió una gaveta y saco una botella de licor… se acercó a él y se plantó frente a el en toda su altura. Seguro podría ver sus piernas, su camiseta apenas cubriendo su zona intima y sus pechos desnudos bajo la camiseta. Alzo la botella para beber un trago larguísimo y se le acerco aun mas para meterle el trozo de queso en la boca… y lo siguiente fue muy atrevido… camino poniendo sus piernas al costado de el sentado, una a cada lado para sentarse en su regazo, rodeando su cuello, y acercando su rostro a la de él. Maki olía mucho a almendras y Mucho a Jabón neutro y su cabello a vainilla fuertísimo. —Por que un hombre como tu esta tan solo… cariño… no tienes miedo de la noche? Del relámpago y el veneno?...— Preguntó con una voz cambiante, melosa, mas cariñosa y melódica que la suya mientras respiraba sobre él, solo a dos centímetros de la boca y los labios del hermoso cocinero.
No se refería precisamente al miedo a esas cosas precisamente, sino que se refería a la soledad de viajar sin nadie, al abandono por parte de la gente malvada y a la traición de aquellos que se supone uno confía, pero le abandonan… se movía delicadamente, sutil, pero sin pausa sobre el hombre, podía sentirlo apegado a su cuerpo semi desnudo… con sus manos recorría cada musculo, cada protuberancia llena de testosterona… y sintió que su boca seria un manjar dulce como el almíbar de probar. Se había contenido todo el viaje desde que lo vio la primera vez. No era amor… pero lo encontraba… misterioso y excitante. sea cerco finalmente y le dio una mordida a aquel queso casi rozando sus labios.
Camino por la cubierta, curiosa buscando la cocina… el aroma que aun persistía de la ultima comida le guio con sus ojos semicerrados y comenzó a salivar un poco pues recordó lo que le había servido el cocinero en la mañana… solo delicias, una sopa de verduras y lasaña de berenjena. Años desde que era niña que no comía algo como lo que cocinaba su madre. Se detuvo en el pasillo y podía escuchar en la lejanía al gigante roncar… Thrym… no imaginaba como navegarían con un ser tan grande pero seguro el capitán lo solucionaría. Cuando paso por las escaleras a los calabozos… pensó en Merlot. Era prisionera de verdad. Necesitaba hablar de eso con ella, ¿Sería el momento?... bajo dos peldaños para ir donde la mujer a salir completamente de las dudas. Pero entonces cuando su pie desnudo floto sobre el tercer escalón sintió el rugir de su estómago… se saboreó los labios y se detuvo… se tocó el estómago y volvió a subir
Silenciosa como una gata en la noche llego a la cocina, quizás podría robarse algún panecillo sin que nadie lo notase… se deslizo y escucho alguien trabajando dentro, quien seria? Algún otro ladronzuelo hambriento quizás?. Obvio… —Cocinero… que hace tan tarde? Insomnio?— Entro caminando con su vaivén habitual, descalza, altiva y con la vista afilada en… los músculos del muchacho… estaba sin camiseta y podía ver el sudor rodando por su piel… era excitante. Casi podia palpar con ella la intensidad de su fuerza plasmada en su respirar en sus ojos. en su semblante. Cuanto… lo deseaba. Se giro y abrió el refrigerador… —Cree usted que echen de menos un trozo de queso y… un poco de vodka?... tiene vodka? Verdad?, no creo que seamos un grupo de piratas tan desgraciados que nos quedemos sin licor verdad?— Maki volvió su vista al interior del refrigerador y se agacho lentamente… dejando a la vista sus largas piernas y su culo solo cubierto por su ropa interior. Tomo un trozo de queso y lo puso en su boca… se levanto muy lentamente y cerro el refrigerador. —Shoi ago quisquiyosha con shiertash coshash— Hablo con el queso entre los dientes.
Le sonrió y abrió una gaveta y saco una botella de licor… se acercó a él y se plantó frente a el en toda su altura. Seguro podría ver sus piernas, su camiseta apenas cubriendo su zona intima y sus pechos desnudos bajo la camiseta. Alzo la botella para beber un trago larguísimo y se le acerco aun mas para meterle el trozo de queso en la boca… y lo siguiente fue muy atrevido… camino poniendo sus piernas al costado de el sentado, una a cada lado para sentarse en su regazo, rodeando su cuello, y acercando su rostro a la de él. Maki olía mucho a almendras y Mucho a Jabón neutro y su cabello a vainilla fuertísimo. —Por que un hombre como tu esta tan solo… cariño… no tienes miedo de la noche? Del relámpago y el veneno?...— Preguntó con una voz cambiante, melosa, mas cariñosa y melódica que la suya mientras respiraba sobre él, solo a dos centímetros de la boca y los labios del hermoso cocinero.
No se refería precisamente al miedo a esas cosas precisamente, sino que se refería a la soledad de viajar sin nadie, al abandono por parte de la gente malvada y a la traición de aquellos que se supone uno confía, pero le abandonan… se movía delicadamente, sutil, pero sin pausa sobre el hombre, podía sentirlo apegado a su cuerpo semi desnudo… con sus manos recorría cada musculo, cada protuberancia llena de testosterona… y sintió que su boca seria un manjar dulce como el almíbar de probar. Se había contenido todo el viaje desde que lo vio la primera vez. No era amor… pero lo encontraba… misterioso y excitante. sea cerco finalmente y le dio una mordida a aquel queso casi rozando sus labios.

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