los dos monjes [autonarrado]
#1
Dicen que la paz mental es un bien valioso y escaso hoy en día, en este eterno mar en conflicto y guerra constante, donde pocos le han dado el valor que merece, pero luce más que cualquier tesoro pirata, un bien que trae la paz que pocos llegan a experimentar. 
Esta es la historia de dos monjes, Li Yuan un gyojin joven y calmado, y Kukai Daishi, ambos eran monjes sabios y respetados que habían viajado enormes distancias para llegar a la isla de Sorbet, donde fueron a recibir iluminación y meditación en las paredes de piedra de la Iglesia Austro, ambos se habían conocido, pero no tenían ninguna otra relación entre ellos.
Pese a su juventud, Li era sabio y calmado, mientras que Kukai era sabio, conocedor de las leyes religiosas y las costumbres, pero ninguno compite con el otro, sino que buscan su propio aprendizaje.
Ahora, ambos marchan de la isla de Sorbet, cada uno cargando su pequeña barca, al ferry de la isla, el cual iría en dirección a la isla Karate, el objetivo de ambos, que buscaban perfeccionar sus artes de combate y la disciplina mental que esta suele traer en sus entrenamientos para controlar el cuerpo.
Ambos se dirigieron al mismo objetivo, por lo que ambos coincidieron en el camino, por lo que ambos acordaron seguir la misma senda y viajar juntos, a veces viajar en grupo es mucho más seguro que viajar por su cuenta, los piratas y criminales acechan los mares.
Li Yuan vestía con modestos ropajes verdes, sandalias simples, una bufanda naranja muy larga que ocultaba cualquier parte de su cuello, hasta justo debajo de la nariz, pero tambien tenia extraños accesorios, unos extraños guantes palmeados y un cascarón sobre su cabeza, lo que le daba un aspecto curioso y extraño.

Por su parte Kukai Daishi vestía con una toca mitad naranja mitad negra, cubría la parte superior de su cabeza y ojos con un sombrero de paja, incluso llevaba un bastón ceremonial con unas argollas en la parte superior que anunciaban su caminar a cada paso que daba. Lo que si bien corresponde a la tradición no dejaba de ser llamativo y curioso para quienes no siguieran dicha fe.

Li yuan estaba aun algo agotado de la fuerte derrota sufrida a manos de Cao Guojiu, asi que no desestimo la compañia de un sabio monje con más experiencia, mientras que  Kukai Daishi tenía interés en la raza Gyojin y en la supuesta sabiduría del joven monje que había impresionado a algunos creyentes en la iglesia austro.

Ambos avanzaron hacia el puerto para tomar el Ferry, hablaban y compartían sus conocimientos entre sí mientras avanzaban, descubriendo que ambos eran realmente conocedores de sabiduría que complementa al otro, si hubieran seguido caminando tan tranquilamente, seguramente hubieran sido buenos amigos al finalizar el día. Pero quiso el destino que su camino se toparon con un obstáculo difícil de superar que terminó por separar sus caminos más tarde.

Estaban tranquilamente conversando cuando se hallaron frente a un río, el puente que usualmente permitía el paso entre ambos pasos, había caído frente a la crecida anual que había terminado de desarticular el viejo puente, no era un obstáculo insalvable, pues la crecida ya había terminado hace unos días, de hecho cualquiera de los dos monjes podría andar por esas aguas sin ser arrastrado, en especial el gyojin Li yuan tendría menos problemas. Pero, ese no era el único problema, no eran los únicos en querer cruzar el río.
Ambos monjes se encontraron con una mujer, ella era morena, muy joven y hermosa, vestía hermosas piezas de ropa, siendo sin duda del norte de Sorbet, donde los mercados eran mucho más acaudalados, ella también quería cruzar el río para tomar un barco diferente, pero tenía miedo de las aguas, pues no era tan fuerte como los monjes para cruzar esas aguas.
Sin esperar, Li Yuan se adelantó a Kukai Daishi, y le propuso a la dama cargarla sobre sus hombros, Como Gyojian era fuerte, y en el agua tendría incluso menos problemas en llevarla al otro lado. Aunque la dama se lo pensó, las prisas del momento la llevaron a aceptar, y aunque con dificultad consiguió montar sobre los hombros de Li Yuan quien empezó a caminar hacia el agua y llevarla al otro lado cargándola en peso en sus hombros.

Kukai Daishi vio todo esto,y no se enfadó ¡Estaba furioso! Li yuan había tomado esa decisión sin tenerlo en cuenta, dejándolo como alguien que no se preocupaba por otros, pero también había otros problemas. Pues hacer aquello, estaba prohibido. Un monje que se respete no debía tocar a una mujer y este monje no sólo la había tocado sino que la había llevado sobre sus hombros, era un horrible acto el simple hecho de que un monje tocara las piernas sin cubrir de una joven o se aprovechara de poner sus manos en sus carnes con la justificación de sostenerla, para tocarla impunemente. No obstante, Kukai Daishi demostró su talante y su paciencia, y en ese momento, no dijo nada, no quería quedar mal delante de la dama, pero hervía por dentro con furia ante el poco tacto del joven monje, quien claramente se había aprovechado de una situación mala para la dama.

Al otro lado Li Yuan bajo a la joven, y ella le agradeció antes de seguir su camino, mientras Li Yuan veía como Kukai Daishi cruzaba el río sin problemas, aprovechando para templar su temperamento en las frías aguas del río, queriendo evitar de momento un problema.
Ambos volvieron a continuar su camino, pero incluso entonces la conversación pasó a ser un poco más incómoda, Kukai Daishi sacaba las viejas leyes arcaicas de cultos religiosos en cuanto tenía oportunidad para cortar secamente la conversación, por lo que eventualmente, la charla se fue volviendo cada vez más ocasional, y terminó por convertirse en un viaje en silencioso en el trayecto hacia el puerto de Sorbet, allí ya tenían preparadas sus barcazas y se reunieron en el ferry para subir y empezar su nuevo viaje hacia la isla Karate.
El ferry soltó amarres y salió rumbo al mar. El hermoso paisaje de la isla de Sorbet alejándose mientras el sol estaba en lo alto, quedó relegada al silencio entre ambos monjes donde solo sonaba el sonido del viento marino moviéndose entre las velas.
El viaje el primer día fue muy tranquilo, anocheció y los viajeros fueron a dormir en sus cubículos, mientras los marineros vigilaban por la borda, nadie temía ser atacados en el South blue, pero ningún lugar está a salvo de piratas incluso de noche.
Tal y como pasaría al día siguiente, mientras surcaban el mar en su próximo objetivo, un barco pirata amenazó con abordarlos, los monjes, Kukai Daishi y Li Yuan se unieron a los marineros en la lucha contra los piratas y lograron salir sin muchos problemas, ambos monjes volvieron a hablar animadamente sobre sus respectivas artes marciales y el silencio incomodo aparentemente había desaparecido. Volvían a hablar animadamente sobre posturas técnicas y estilos, hablaban de la batalla, de los enemigos o incluso de quién de los marineros había luchado mejor. Pronto el segundo día de viaje llegaría a su fin y ambos monjes irían a descansar con las gargantas algo doloridas de tanto hablar.

El tercer dia, los marineros anunciaron que ya se podía ver Isla Karate, y los monjes volvieron a hablar entre ellos, de sus expectativas, sobre el viaje, el aprendizaje y lo que esperaban mejorar en las escuelas de Karate, aunque Kukai Daishi parecía algo más callado, como si le diera algo vueltas en su cabeza, Li Yuan no pregunto, pues era demasiado tímido para preguntarle directamente, por lo que poco a poco el silencio volvió a adueñarse de su conversación.

Finalmente el ferry llegó a puerto, y los monjes pusieron sus pies en isla Karate, por sugerencia del sacerdote de la iglesia austro fueron recomendados a ir a un monasterio de la isla donde podrán hospedarse tranquilamente hasta que pudieran permitirse los hostales de la isla.
Ambos monjes volvieron a hacer el camino al andar, en silencio recorrieron varias lenguas. Y cuando finalmente llegaron al monasterio, mientras entraban, el Kukai Daishi que aun estaba enojado, se volvió hacia Li Yuan con gesto severo y le dijo:
- Pese a todo lo que hemos compartido en este viaje… Tendré que decírselo al maestro. Tendré que informar de lo que hiciste. Está prohibido.
- ¿De qué estás hablando? -Pregunto extraño Li Yuan- ¿Qué está prohibido? 
- ¿Te has olvidado? Llevaste a esa hermosa mujer sobre tus hombros 
Aún podía notarse cierto rencor en las palabras de Kukai Daishi. Aun así Li Yuan se rió, como si algo de toda aquella situación aún le hiciera mucha gracia, y luego dijo:
- Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchas leguas atrás. Al otro lado de este mar. Pero Tú, todavía la estás cargando...

Kukai Daishi No pudo responder a las palabras de Li Yuan, y este fue el punto donde ambos monjes se separaron definitivamente, pues Li Yuan si bien seguía los dogmas y tradiciones, sabía cuando debía dejar ir las cosas, en vez de arrastrarlas constantemente.


Mensajes en este tema
los dos monjes [autonarrado] - por Li Yuan - 27-08-2025, 05:52 AM
RE: los dos monjes [autonarrado] - por PX-2 - 28-08-2025, 06:30 PM

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