28-08-2025, 03:29 AM
Permanece en silencio durante los breves segundos, las palabras de aquel gigante chocaban contra él con la fuerza de una ola embravecida. Pero en su mirar yacía ese destello que no se apagaba, negándose a aceptar la realidad que parece imponer el gigante cual filosofía arraigada. — No tengo tiempo para darme el lujo de vivir con paciencia —. Incluso cuando esas ovaciones llegaron a afectarle.
Apreto la mandíbula mientras cruzaba sus brazos, en un instante resoplo, en un extraño intento de expulsar la seriedad que sigilosamente le alcanzaba.
—Viejo... Admito que tus palabras son solemnes.... Pero — Sonrió ladino. — Hablas de la paciencia como si fuera la jodida gran cosa, pero esperar demasiado también mata. He visto marineros esperar mucho tiempo, y cuando por fin decidieron mover un solo dedo, el mar los devoro sin piedad. Esperar es comodo, más cuando eres un gigante cuya esperanza de vida esta repleta de longevidad —. Comenzo a rodearle lentamente, caminando para analizar la "cárcel" que apresaba al gigante.
—Y aun asi... Algo en mi hace que aborrezca esa tuya. Me recuerda todo lo que no soy. Eso me hace gritar palabras en vano ante un coloso. Esperando hacerte arder cual sol en su inmensidad. Porque incluso con tus reflexiones, yo veo fuego en esos ojos. Tal vez no los mismos que en tu juventud, pero alli sigue. — Se dio la vuelta, dando pasos que retrataron su marcha. — Veremos que pesa más; tus años de paciencia o los mios de fuego —.
Cuando por fin parece que iba a despedirse del lugar y dejar al gigante en su autoproclamada condena.— Humm...— Reviso sus pertenencias antes de sacar un gran trozo de carne horneada que le fue dada en su anterior aventura, lo guardó atentamente para la cena. Pero... Algo se le ocurrió. Levanto el trozo con ambas manos y lo presumió cual trofeo. — Esto de aca es un costillar de cerdo al horno, huele bien... ¿Cierto? La carne es tierna y dorada, fácil se deshace en la boca —.
Dijo, dando un gemido sugestivo, hecho adrede y un poco exagerado. —. ¿De verdad vas a esperar cinco años más antes de probar una delicia como esta salida del fuego, con las brasas aún cantando? Hehe — Con la multitud de los aldeanos presentes, Ashveil arrancó un trozo con los dientes y dejo que la grasa se chorreara por su barbilla.—Puesh que malsh por tihh — Sus mejillas estarían llenas a plenitud de lo grande que era la porción, incluso hablar se le hacia difícil.
Trago de golpe y sonrió con suma travesura. —Mira Thyrm.... ¡Esto no es solo comida!, ¡Es la libertad del mundo que te llama!. ¿Esperaras siglos para volver a probar lo que siempre fue tuyo?, ¿O aun con eso te quedaras aca, mientras yo devoro todo lo que la vida ofrece? — Y, con picardia, lanzo el costillar directamente a las fauces del gigante.
—Entonces... Dime si la paciencia sabe mejor que esto —.
Apreto la mandíbula mientras cruzaba sus brazos, en un instante resoplo, en un extraño intento de expulsar la seriedad que sigilosamente le alcanzaba.
—Viejo... Admito que tus palabras son solemnes.... Pero — Sonrió ladino. — Hablas de la paciencia como si fuera la jodida gran cosa, pero esperar demasiado también mata. He visto marineros esperar mucho tiempo, y cuando por fin decidieron mover un solo dedo, el mar los devoro sin piedad. Esperar es comodo, más cuando eres un gigante cuya esperanza de vida esta repleta de longevidad —. Comenzo a rodearle lentamente, caminando para analizar la "cárcel" que apresaba al gigante.
—Y aun asi... Algo en mi hace que aborrezca esa tuya. Me recuerda todo lo que no soy. Eso me hace gritar palabras en vano ante un coloso. Esperando hacerte arder cual sol en su inmensidad. Porque incluso con tus reflexiones, yo veo fuego en esos ojos. Tal vez no los mismos que en tu juventud, pero alli sigue. — Se dio la vuelta, dando pasos que retrataron su marcha. — Veremos que pesa más; tus años de paciencia o los mios de fuego —.
Cuando por fin parece que iba a despedirse del lugar y dejar al gigante en su autoproclamada condena.— Humm...— Reviso sus pertenencias antes de sacar un gran trozo de carne horneada que le fue dada en su anterior aventura, lo guardó atentamente para la cena. Pero... Algo se le ocurrió. Levanto el trozo con ambas manos y lo presumió cual trofeo. — Esto de aca es un costillar de cerdo al horno, huele bien... ¿Cierto? La carne es tierna y dorada, fácil se deshace en la boca —.
Dijo, dando un gemido sugestivo, hecho adrede y un poco exagerado. —. ¿De verdad vas a esperar cinco años más antes de probar una delicia como esta salida del fuego, con las brasas aún cantando? Hehe — Con la multitud de los aldeanos presentes, Ashveil arrancó un trozo con los dientes y dejo que la grasa se chorreara por su barbilla.—Puesh que malsh por tihh — Sus mejillas estarían llenas a plenitud de lo grande que era la porción, incluso hablar se le hacia difícil.
Trago de golpe y sonrió con suma travesura. —Mira Thyrm.... ¡Esto no es solo comida!, ¡Es la libertad del mundo que te llama!. ¿Esperaras siglos para volver a probar lo que siempre fue tuyo?, ¿O aun con eso te quedaras aca, mientras yo devoro todo lo que la vida ofrece? — Y, con picardia, lanzo el costillar directamente a las fauces del gigante.
—Entonces... Dime si la paciencia sabe mejor que esto —.
