-Asi me gusta – dijo Jensen subiéndose al caballo restante. Sus piernas daban los golpecitos precisos para que el caballo fuera a gran velocidad mientras Jensen manejaba las cuerdas con una sola mano, con la otra dio un balazo al cielo usando a Cerbero, su pistola de triple cañón.
-PARA MAS EMOCION – le grito a su compañero pasando por el lado mientras gritaba –YIHAAA – a todo pulmón. Ambos, doctor de cabellos rosa y pistolero de pelo negro y capucha rosa, andaban a gran velocidad sin tener realmente alguna idea de adonde ir, por suerte sus caballos eran inteligentes y los llevaron al pueblo donde descendieron de los caballos y los mandaron de vuelta por donde habían venido. –Podríamos haberlos robado, eran buenos caballos – dijo viendo que los habían dejado en la cantina del pueblo. –Oye Hyak, la mejor forma de pasar desapercibidos es mezclándose a plena vista, te juro que nadie pensara que eres un cuatrero si estas cómodamente aquí bebiendo un par de cubatas de ron.
Jensen se llevó arrastrando al doctor Hyakinthos quien para este punto se quejaba como alguien con psicosis por eso no de querer ser un prisionero, no quería ir a prisión y tenía razón. ¿Quién en su sano juicio iría a Impel Down por voluntad propia? –Hyakinthos contéstame una pregunta… ¿si me atrapara la marina, irías a Impel Down y organizarías mi fuga de la prisión? Por qué ciertamente si te agarraran a mi créeme que manos les van a faltar a los marines para pelármela, yo te rescato vivito coleando y danzando, salud por eso – dijo cuando llegaron las botellas de ron – vamos Hyak, un traguito…o dos, o tres botellas, ¿no es problema verdad?, después de todo ¿qué es lo peor que podría pasar? – dijo Jensen levantando su botella, chocándola con la de su compañero y bebiéndosela de un sorbo. –Otra ronda – exclamo, con una sonrisa en su cara.
