No Compres: Adopta! (Pasado/Bai Mudan)
#4
Esperó paciente a que el animal se le acercara, pero, en cuanto obvió su mano, trató de volver a su posición con gesto lento, para no asustarlo. Sorprendentemente, más que asustarlo lo atrajo. Y permitió, con calma, que el animal se frotara en ella. Y sí, era bonito. Incluso, quizás, podría jugar con él. Pero en vez de eso otra cosa cruzó su mente.

Lo alzó sujetándolo por la piel suelta de la nuca, tal como había visto hacer a las madres felinas cientos de veces, confiando en que aquel gesto bastara para inmovilizarlo y poder llevárselo consigo. En el camino, procuró  ser suave en sus gestos para no estresarlo; le habló pausado, como si realmente pudiera comprenderla, asegurándole que no le haría daño. Y, al final del trayecto, lo acomodó sobre su pecho, permitiendo que él mismo trepara hasta alcanzar su hombro.
Desde luego, no pensaba dejarlo allí: si al gato le daba por sacar las garras, podría destrozarle la blusa. Por eso lo animó a continuar, dándole leves golpecitos en las patas traseras que, más que caricias, disimulaban pequeños empujones para que subiera.
Cierto era que no parecía un gato callejero y, sin embargo, vaya usted a saber por qué, había sentido el irrefrenable impulso de atraparlo. Y aunque verdaderamente, por su parte, ella tampoco parecía temer que en cualquier momento le saltara al rostro como un demonio en miniatura, era algo que, para quien la conocía, podía ser difícil de comprender. Pero ahí no había nada que entender, al fin y al cabo, no todas las acciones requerían de un largo proceso reflexivo; algunas bastaba con comprenderlas de un vistazo. Comprender, por ejemplo, que un gato callejero, joven, macho y vigoroso, podía resultar mucho más peligroso fuera de casa que dentro. Y que una población desmedida de felinos asilvestrados, por muy tiernos que parecieran, era una auténtica amenaza real cualquier ecosistema.

Así que así había terminado Bai, con un desconocido gato sobre ella y un camino que continuar.

Pero, claro, eso no podía quedar ahí. Pues mientras reanudaba su camino hacia la plaza, obviando descaradamente que el pobre animal solo buscaba algo de comer, le iba hablando como si, por primera vez en mucho tiempo, hubiera encontrado a alguien que comprendiera su lengua. Y aunque el discurso había empezado con un:
«Espero que no estés enfadado conmigo, amiguito».
El tono pronto un serio matiz al añadir:
«Pero confieso que no es prudente deambular suelto sin haber pasado por el ritual de la castración, ¿no te parece? Basta contemplar los bípedos pensantes que tienes a tu alrededor para entender cuán indispensables son ciertas restricciones».

Y como si el discurso fuera algo secundario, no dejaba de acariciarlo bajo el mentón como si, más que un gesto hacia él, se tratara de un alivio para ella misma.


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RE: No Compres: Adopta! (Pasado/Bai Mudan) - por Bai Mudan - 29-08-2025, 09:32 PM

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