Una historia que nadie buscó :: Privado :: Pasado
#1
Narrador / María Merlot

ROPA DE MM :: PINCHA AQUI
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¿Dónde está hoy?
¡Está en Sorbet Sur!
¿Cómo llegó hasta ese lugar?
¿Por qué parece pordiosera y tiene un ojo morado a juego con un labio roto?

Si se lo preguntas a ella, seguro terminará convirtiéndola en una historia entretenida y divertida hasta fantástica pero yo, como narrador, te diré la verdad del estado de la peliceleste. Hace unas horas, cayó del barco dónde era trasladada para ser vendida como mercancía por un grupo de mujeres piratas, quienes sin duda eran las más desalmadas raptoras para alguien como ella. ¿A qué me refiero? Desde sus 13 años fémina había sido una prisionera, despertó en una celda, en un barco, sin recuerdos y esa siempre había sido su realidad, la unica que conocía, su lugar “seguro” en todo el mundo pero las tripulaciones no siempre duraban, y a veces no todos eran buenos o decentes, pero si algo había aprendido es que cuando terminaba como un activo más en una nueva tripulación, las comandadas por mujeres eran las peores… ¿Por qué? Odiaban su cara, detestaban su belleza. Así luego de meses de maltratos, terminó lanzándose por voluntad propia por la borda, morir no parecía tan malo después de soportar golpes, falta de comida y un posible futuro asqueroso… claro, nunca se habían atrevido a tocar su cara, siempre era su cuerpo, porque deseaban venderla como esclava a algún viejo lascivo... pero ese día fue diferente, la abofetearon tan fuerte que rompieron su labio inferior y dejaron una gran inflamación en su ojo derecho…
— ¡Hermanaaaas! — dijo con una sonrisa luego de escupir sangre, el dolor insoportable del golpe aún la tenía viendo estrellas marinas, tambaleándose hasta agarrarse de la baranda que limitaba el barco con el extenso mar — No me quiero casar, soy muy joven aún… sé que posiblemente sea la única que tenga una opción real de matrimonio, porque todas ustedes son unas gusanas marinas horrorosas...  — les dijo con una gran sonrisa mientras subía a la baranda, todo pasaba muy rapido — ¡A la porra con ustedes, reinas del pantano! Que sus mapas las lleven a un tesoro lleno de calcetines apestosos… ¡Y que la maldición de la eterna solteria caiga sobre ustedes! — se despidió lanzándoles un beso entre sonrisas y dejándose caer al mar… intentaron agarrarla pero fue tarde...
La dama peliazul se dejó hundir, por suerte su naturaleza híbrida le permitió la huida. Lo siguiente que supo es que estaba en una playa con el sol sobre su cuerpo y llena de arena. Su largo cabello celeste liso caía por su cara tapando su cara y ojos ambar, su ropa... la de una prisionera solo podía describirse como harapos. En sus muñecas se observaban las marcas de las esposas, esas perras las apretaban muy fuerte, y debajo de su ropa aun más marcas que con el tiempo sanarian…
— ¡Estoy vivaaaaaaa! — exclamó emocionada, levantándose de golpe y girando sobre su propio eje, se quitó el cabello pegostoso de la cara dejando al descubierto su ojo morado y labio roto — ¿Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa? — grito sin cordura esperando recibir alguna respuesta que nunca llegó, ¿qué más podía hacer? empezar a caminar… además tenía mucha sed, y si al caso vamos... hambre tambien ¿cuando fue su última comida real? Hacía bastante tiempo ya, estaba flacucha…
Mientras caminaba sin rumbo alguno, empezó a dar saltitos y a tararear una canción… olvidando por completo su situación… precaria. Así fue como llegó a un sitio poblado, parecía muy animado, una especie de mercadillo costero… habían muchos olores, los olores la aturdian un poco, en especial el de la carne asándose… cualquier tipo de animal asándose. Instintivamente se tapó la nariz con las ganas de vomitar la bilis. El bullicio y el vaivén, la hacían distraerse fácilmente de su situación. Corría de un lado a otro como una cachorra mirando las cosas bonitas…

¡Hasta que lo vio!
¡Una fuente!

El agua dulce fluyendo, se acercó lo más rápido que pudo dejándose caer en el borde y tomando el agua entre sus manos para beber el dulce néctar de la creación, su garganta reseca vibró de placer, tanto que terminó metiendo su cabeza, o parte de ella… las personas a su alrededor simplemente pasaban de ella, con esa ropa harapienta y su cara cubierta por su largo y sin brillo cabello celeste, no era más que una marginada invisible, que parecía estar ahogándose en la poca profunda fuente…
¡Que no se te olvide respirar mujer!
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]


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Una historia que nadie buscó :: Privado :: Pasado - por Maria Merlot - 30-08-2025, 02:44 AM

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