30-08-2025, 01:39 PM
(Última modificación: 30-08-2025, 03:13 PM por Voz Seductora.)
La división Marine se reunió de nuevo. Cuando los cuatro integrantes de la División 9 se reunieron cerca del volcán, donde pudieron observar la inmensidad de este. La formación rocosa, que expulsaba ríos de lava y acompañaba sus inmediaciones con chorros potentes de vapor, emanaba un olor a azufre difícil de ignorar para cualquiera de los presentes. Joe, con su olfato privilegiado, debía estar revolviéndose de dolor nasal por la intensidad de este. El Gyojin médico, quien como siempre actuaba como la cabeza pensante del grupo, anotó que a sus espaldas, en la zona meridional de la isla, había avistado una poderosa luz naranja que le llamaba la atención. Fue su compañera Karl la que apuntó que quizás en esa ubicación pudiera haber una piedra más, siendo sus suposiciones las que quizá guiaran al grupo más adelante a encontrar otra de las piedras. Apolo reseñó que si estaba en una cueva, no entraría sin fuego, cuando realmente… nadie les impidió hacerlo antes, fue su osadía la que les empujó a entrar al Sendero desprovistos de luz.
Durante el ascenso, los Marines pudieron observar como el paisaje cambiaba drásticamente. Lo que era vegetación terminó dando lugar a una zona casi desértica, donde la piedra y la tierra árida ocupaba casi el cien por cien del terreno. Poca vida podría prosperar en un entorno tan hostil y desagradecido como las inmediaciones del volcán. Tras unos momentos de subida, hallaron el pedestal y Karl sugirió a Joe que cogiera la piedra él mismo. Apolo reforzó la idea pues, parece ser, nadie quería meter la mano en la corriente de vapor que amenazaba con abrasar a quien osara coger la piedra. Lamentablemente, para el cabecilla de la división, sacó el palito más corto y le tocó arremangarse para coger la siguiente piedra del rompecabezas. Lo que no sabían sus compañeros es que no importaba el tamaño del trabuco, sino saber dispararlo, por lo que el Vicealmirante Joestar, transformándose en su forma híbrida del Genbu, la tortuga negra del norte, lanzó un terrible puñetazo, agarrando la piedra con fuerza en su trayectoria. Desde el momento en que su brazo entró en la zona del pedestal, una corriente poderosa de vapor se alzó desde el suelo, golpeando el brazo del marine con violencia.
Los segundos se volvieron eras en la tierra mientras Joe sujetaba y tiraba de la piedra ígnea y en esos segundos, el volcán volcó sobre el marine la cólera de Mystoria. El calor sobre su piel, abrasó sus células, deshidratándolas primero y logrando quemarlas hasta la médula misma, mientras el marine ejercía toda la fuerza posible sobre el artefacto. Tras unos instantes, cuando todas sus fuerzas parecían agotarse, la piedra se aflojó, cayendo junto a él al suelo, dentro de su mano chamuscada, y consiguiendo así la segunda piedra del rompecabezas del faro. Joe golpeó el suelo con fuerza y su brazo, que había sido dañado, emanaba humo negro y un olor a chamuscado característico. Dado el esfuerzo del mismo, Joestar se abstrajo de la realidad durante unos segundos, tras los cuales se pudo reponer.
Pasados unos instantes, un temblor sacudió Mystoria. Un movimiento sísmico, amenazante y poderoso. Algo había despertado en la isla. Joe había llamado a la superficie a algo quizá más grande y poderoso de lo que jamás habría imaginado. Lamentablemente, no tendrían la suerte de verlo pues, poco a poco, la luz ambiental desaparecía, anunciando la noche y dejando a los Marines a su suerte.
Durante el ascenso, los Marines pudieron observar como el paisaje cambiaba drásticamente. Lo que era vegetación terminó dando lugar a una zona casi desértica, donde la piedra y la tierra árida ocupaba casi el cien por cien del terreno. Poca vida podría prosperar en un entorno tan hostil y desagradecido como las inmediaciones del volcán. Tras unos momentos de subida, hallaron el pedestal y Karl sugirió a Joe que cogiera la piedra él mismo. Apolo reforzó la idea pues, parece ser, nadie quería meter la mano en la corriente de vapor que amenazaba con abrasar a quien osara coger la piedra. Lamentablemente, para el cabecilla de la división, sacó el palito más corto y le tocó arremangarse para coger la siguiente piedra del rompecabezas. Lo que no sabían sus compañeros es que no importaba el tamaño del trabuco, sino saber dispararlo, por lo que el Vicealmirante Joestar, transformándose en su forma híbrida del Genbu, la tortuga negra del norte, lanzó un terrible puñetazo, agarrando la piedra con fuerza en su trayectoria. Desde el momento en que su brazo entró en la zona del pedestal, una corriente poderosa de vapor se alzó desde el suelo, golpeando el brazo del marine con violencia.
Los segundos se volvieron eras en la tierra mientras Joe sujetaba y tiraba de la piedra ígnea y en esos segundos, el volcán volcó sobre el marine la cólera de Mystoria. El calor sobre su piel, abrasó sus células, deshidratándolas primero y logrando quemarlas hasta la médula misma, mientras el marine ejercía toda la fuerza posible sobre el artefacto. Tras unos instantes, cuando todas sus fuerzas parecían agotarse, la piedra se aflojó, cayendo junto a él al suelo, dentro de su mano chamuscada, y consiguiendo así la segunda piedra del rompecabezas del faro. Joe golpeó el suelo con fuerza y su brazo, que había sido dañado, emanaba humo negro y un olor a chamuscado característico. Dado el esfuerzo del mismo, Joestar se abstrajo de la realidad durante unos segundos, tras los cuales se pudo reponer.
Pasados unos instantes, un temblor sacudió Mystoria. Un movimiento sísmico, amenazante y poderoso. Algo había despertado en la isla. Joe había llamado a la superficie a algo quizá más grande y poderoso de lo que jamás habría imaginado. Lamentablemente, no tendrían la suerte de verlo pues, poco a poco, la luz ambiental desaparecía, anunciando la noche y dejando a los Marines a su suerte.
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