Una historia que nadie buscó :: Privado :: Pasado
#3
Narrador / María Merlot

……………………………………………….

¡Que no se te olvide respirar mujer!
¡Se morirá ahogada y me quedaré sin trabajo!

Ahí continuaba la de cabellos celestes, con su cabeza sumergida en la fuente de agua dulce de esa plaza. El agua refrescó su cuerpo interna y externamente, hasta su alma se sintió fresca como una suave brisa nocturna. El líquido, vital y amado, se deslizó por su garganta como el pincelazo de un talentoso pintor sobre el lienzo en blanco de su deshidratación. ¿Cuánto amaba el agua? Mucho, demasiado para ser honestos, sentía marchitarse si estaba lejos de esta, así lo exageraba la dama.

“Disculpa… Ese agua no está tratada… no es potable”

Entre el ruido de la plaza una voz se sintió tan cercana, tan real que la hizo sacar la cabeza de la fuente, con su cabello celeste mojado en todo su rostro dejando apenas ver unos ojos color ámbar entre los mechones. Las gotas caían de su cabeza/cabello, tal cual queda un cachorro descontrolado por tomar agua... que termina empapado. A primera vista era una imagen lamentable, y más cuando la dama al girarse hacia la voz terminó cayendo de pompis, viendo al masculino desde abajo.

— Wooooow — musito con su suave pero rasposa voz, después de todo su garganta debió sufrir algún daño por la deshidratación. Por primera vez en mucho tiempo la joven estaba sin palabras, su mente estaba procesando lo que se alzaba ante sus ojos. Un hombre, un hombre con una amplia sonrisa encantadora que transmitía algo poco común para ella: PAZ y TRANQUILIDAD. Los últimos meses de su vida habían sido una locura, una locura que finalizó cuando decidió saltar por la borda… y ahora se encontraba con alguien que le sonreía, y podía jurar que hasta sus ojos lo hacían… — ¿He…. muerto? — pregunto en un susurro que no evocaba miedo solo curiosidad. ¿Por qué lo preguntaba? Porque aparte de la sonrisa, el momento del día y la posición de ambos (ella en el piso y él de pie) lo hacía ver celestial, especialmente por el destello detrás del hombre, el destello del sol que creaba un HALO angelical a su alrededor que maravillo y confundió a la naufraga — ¿Es… el cielo… o el infierno? — ahora el cuestionamiento giraba hacia a dónde había ido a parar luego de su supuesto fallecimiento.

Usando sus manos gateo hasta el hombre, rompiendo el poco espacio que los separaba y dejándola prácticamente de rodillas ante él — Kami… dime que es el cielo porqué el infierno seguro es muy seco y a mi me gusta el agua, mucho, mucho… — lo bautizó con su respectivo apodo mientras divagaba sobre porque no podía ir al infierno — Aunque… no puedo estar muerta… ¿O si? Solo tomaba agua en una fuente… — ella sola se preguntaba y respondía.

Para probar su punto se golpeó, una fuerte bofetada en el lado previamente golpeado de su cara, ese que tenía el ojo morado y el labio roto — ¡AUGH! — exclamó con mucho dolor… dolía y dolía mucho, tanto que su labio volvió a sangrar dejando un rastro carmesí que se deslizo hasta su barbilla y que terminó cayendo como una gota al suelo — No debería doler ¿Por qué duele? — se agarro la mejilla indignada al tiempo que inclinaba su cabeza hacia ese lado en concreto, lo que causó que su larga melena, que estuvo ocultando su cara, se deslizara un poco dejando entre ver las heridas y su desgastada belleza — ¿Podrías hacer algo para que deje de doler, Kami? Porque si así es estar muerta prefiero estar viva… — le preguntó con dolor evidente luego dejó de sujetar su mejilla y tomó entre sus manos la ropa vieja del hombre, como si fuera una fiel creyente que suplica a su Dios, lo que dejaba al descubierto las marcas rojizas en sus muñecas causas por las esposas de su aprisionamiento — … ¿si será reencarnación puedo pedir ser una estrella de mar? Son lindas… una vez vi una que tenía un trasero muy voluminoso no sé que función cumplia pero se veía muy bien, si me puedes dar el trasero no me importaría… me serviría para hacer twerking, que es mi arma secreta tal vez si hubiera hecho twerking no me hubiera muerto... aunque ni siquiera sé cómo he muerto — hablo y hablo hasta que su estómago rugió…

Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

Por un momento mínimo la chica se callo — ¿Por qué tengo hambre si estoy muerta? Estar muerta es tan difícil… ¿Qué comen los muertos? No lo sé, nunca he estado muerta… ¿Cómo podría saberlo? Aaaaaaaaaaaah ¡Qué dificil es estar muerta!— comentaba a su interlocutor como si él tuviera todas las respuestas del mundo, y en su cabeza era así, después de todo era un Dios ¿no?

……………………………………

Horas atrás.

— Busquen a la perra loca de María, no arruinara nuestro negoció con Paltear Von Karst — una mujer con horribles cicatrices y un parche en el ojo ordenaba a su tripulación femenina — No pudo ir muy lejos, debe estar por aquí… y la vamos a encontrar — musitó para sí misma, una vez que la tuviera en sus manos la haría pagar por maldecirla con la soltería.

Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]


Mensajes en este tema
RE: Una historia que nadie buscó :: Privado :: Pasado - por Maria Merlot - 31-08-2025, 02:28 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)