31-08-2025, 05:13 AM
El calor del verano no aplacó la idea del joven de vestir con su ropa usual. Unos pantalones largos, sus botas parecidas a las del ejercito, una camiseta ajustada a su cuerpo de color oscuro y mangas largas y su siempre usada campera de cuero marrón. Parecía no querer desprenderse de ella, y lastimosamente aún no había tenido tiempo para arreglar el daño que le provocó uno de los secuaces de ese yakuza, pero de igual manera se lo podía ver vistiéndola, día sí y día también. También aprovechó para llevarse consigo su katana, pues algo le decía que iba a necesitarla.
- Ya veo, lo tendré en cuenta -. Dijo el pelinegro, mientras meditaba e intentaba grabar en su mente el consejo que su compañero le dio. Había estado interesado en aprender cómo navegar, lo había hecho en solitario, pero entendía que nada tenían que ver esas pequeñas balsas que usó él en comparación a los barcos que el gigante debía manejar. Decidieron quedarse en esa isla por un tiempo, eran tantos en la tripulación que ni siquiera podían zarpar en el barco que tenían sin dejar afuera a unos cuantos. La idea de conseguir otro barco rondaba por su mente, y seguro que por la de los demás, pero para eso necesitarían un segundo navegante, y hasta ahora nadie había demostrado saber tanto como el gigante. - Lo estudiaré en cuanto volvamos -.
Al fin y al cabo, si no había nadie interesado, él debía tomar la responsabilidad.
¿Qué hacía junto a Thrym? No estaba solo junto al gigante, también Maki se encontraba con ellos. Habían decidido recorrer la isla en la que se quedaron, al menos para revisar los pueblos y lugares que podrían ser interesantes o útiles. - Siento que los precios para los insumos en ese pueblo estaban demasiado elevados. Deberíamos conseguir un trabajo para ganar algo mientras estamos en este lugar -. Dijo antes de dar una mordida a la manzana que llevaba consigo, una que sacó de un árbol que se encontraron antes. - No sería buena idea simplemente estar gastando lo poco que tenemos en comida e insumos médicos, y tampoco sabemos cuánto tiempo vamos a estar aquí -.
Fue en ese momento que comenzó a oír gritos. Venían de más adelante en el camino de tierra que estaban siguiendo, por lo que no tardaron en cruzarse con las dos figuras que parecían suplicar por una mano amiga. Al menos eso parecía, hasta que uno de ellos comenzó a alabar cierta característica del gigante pelirrojo, siendo detenido en cada ocasión por quien lo acompañaba.
Uker los escuchó con atención, como solía hacerlo al ver problemas, pero no aceptó ser de ayuda de inmediato. Podrían meterse en problemas, y eso era lo último que querían. Alzó su mirada y vio a Thrym, buscando algún gesto que le indicara que quería hacer. No dejó fuera a Maki, pues también desvió su rostro en dirección a ella, esperando que pudiera dar su opinión.
No los conocía mucho, tan solo de un par de semanas, pero por alguna razón se sentía inquieto. Tal vez Thrym querría ayudar, y tal vez Maki querría dejarlos a su suerte, o tal vez todo lo contrario. Por lo menos deseaba no tener que ser la voz de la razón aquí, por lo que suspiró y le habló al gigante. - Thrym, tú tienes el mayor rango entre nosotros, así que… ¿Qué hacemos? -.
Era lo más razonable, al menos desde su punto de vista. Los extraños no habían dado indicios sobre lo que necesitaban, y terminar metidos en un problema sería un… bueno, un problema, pero tampoco se veía con la capacidad de tomar una decisión y ser escuchado.
- Ya veo, lo tendré en cuenta -. Dijo el pelinegro, mientras meditaba e intentaba grabar en su mente el consejo que su compañero le dio. Había estado interesado en aprender cómo navegar, lo había hecho en solitario, pero entendía que nada tenían que ver esas pequeñas balsas que usó él en comparación a los barcos que el gigante debía manejar. Decidieron quedarse en esa isla por un tiempo, eran tantos en la tripulación que ni siquiera podían zarpar en el barco que tenían sin dejar afuera a unos cuantos. La idea de conseguir otro barco rondaba por su mente, y seguro que por la de los demás, pero para eso necesitarían un segundo navegante, y hasta ahora nadie había demostrado saber tanto como el gigante. - Lo estudiaré en cuanto volvamos -.
Al fin y al cabo, si no había nadie interesado, él debía tomar la responsabilidad.
¿Qué hacía junto a Thrym? No estaba solo junto al gigante, también Maki se encontraba con ellos. Habían decidido recorrer la isla en la que se quedaron, al menos para revisar los pueblos y lugares que podrían ser interesantes o útiles. - Siento que los precios para los insumos en ese pueblo estaban demasiado elevados. Deberíamos conseguir un trabajo para ganar algo mientras estamos en este lugar -. Dijo antes de dar una mordida a la manzana que llevaba consigo, una que sacó de un árbol que se encontraron antes. - No sería buena idea simplemente estar gastando lo poco que tenemos en comida e insumos médicos, y tampoco sabemos cuánto tiempo vamos a estar aquí -.
Fue en ese momento que comenzó a oír gritos. Venían de más adelante en el camino de tierra que estaban siguiendo, por lo que no tardaron en cruzarse con las dos figuras que parecían suplicar por una mano amiga. Al menos eso parecía, hasta que uno de ellos comenzó a alabar cierta característica del gigante pelirrojo, siendo detenido en cada ocasión por quien lo acompañaba.
Uker los escuchó con atención, como solía hacerlo al ver problemas, pero no aceptó ser de ayuda de inmediato. Podrían meterse en problemas, y eso era lo último que querían. Alzó su mirada y vio a Thrym, buscando algún gesto que le indicara que quería hacer. No dejó fuera a Maki, pues también desvió su rostro en dirección a ella, esperando que pudiera dar su opinión.
No los conocía mucho, tan solo de un par de semanas, pero por alguna razón se sentía inquieto. Tal vez Thrym querría ayudar, y tal vez Maki querría dejarlos a su suerte, o tal vez todo lo contrario. Por lo menos deseaba no tener que ser la voz de la razón aquí, por lo que suspiró y le habló al gigante. - Thrym, tú tienes el mayor rango entre nosotros, así que… ¿Qué hacemos? -.
Era lo más razonable, al menos desde su punto de vista. Los extraños no habían dado indicios sobre lo que necesitaban, y terminar metidos en un problema sería un… bueno, un problema, pero tampoco se veía con la capacidad de tomar una decisión y ser escuchado.
