31-08-2025, 09:17 AM
Ni siquiera tuvo que guiar al caballo por el camino, el animal que eligió parecía poseer una inteligencia extraordinaria, al menos superior a la de él mismo cuando se trataba de orientarse, pues no tardó en llegar a una parte del pueblo que lucía más concurrida y que, para su suerte, cada quien se ocupaba de sus propios asuntos ¿Razón? Estaban cerca del puerto, las personas trabajaban con sus barcos, en sus puestos de venta o en los negocios cercanos, bares, talleres y demás cosas a los que el médico no le prestó demasiada atención, de hecho, prefirió no prestar demasiada atención a nadie, ni siquiera mirar a los ojos a las personas que pudieran estar más cerca de él, o quería llamar la atención luego de haber “pedido prestado” un caballo, uno del cual se bajó apenas estuvo en un área que le pareció decente.
—Puedes irte, amigo —. Le dio un golpecito al animal, que no tardó en galopar de regreso por donde vino, el pelinegro hizo lo mismo con el de él, algo que le brindó una satisfacción enorme al pelirosa, quien suspiró aliviado al haberse desecho de las “evidencias” de su crimen.
—¿Y yo para qué quiero un caballo? Tengo que salir hoy de esta isla, mi tiempo aquí se acabó…no me sirve un caballo en altamar ¡Lo que necesito es un bote! ¡Un bote! —dijo con voz cansada —¡Ah! Estoy casi seguro de que alguien me había comentado algo sobre un puerto en donde zarparían unos tipos hoy, pero ya no puedo recordar la dirección…no puedo empezar de cero, necesito encontrar otra forma de irme de la isla y… —Hablaba entre dientes, refunfuñando y en voz baja, por lo que no era de extrañar que el de capucha roja no le hubiera prestado atención, así que cuando este le habló, el pelirosa alzó la cabeza y lo miró a la vez que elevaba una de sus cejas —¿Pasar desapercibidos? ¡Ah! No digas en voz alta que somos cuatreros o lo van a creer, de todos modos ¿No me escuchaste? Dije que quiero salir de esta is…
No tuvo voz ni voto y lo único que pudo hacer fue suspirar y resignarse cuando el otro tipo, sin vergüenza alguna, lo tomó del brazo y lo arrastró hacia un sitio que lo hizo arrugar la cara ¿En verdad pensaba hacerlo entrar ahí? —…Jason ¿Cierto? —Menos mal que algo del nombre ajeno recordaba ¿Si era Jason, no? —No creo que sea buena idea entrar a ese sitio, no parece muy…—De nuevo, sus palabras quedaron a medias y pronto se vio sentado en la barra de un bar de mala muerte cuyo cantinero tenía la cara de pocos amigos más molesta que podía recordar…bueno…no recordar, pero seguro no podía haber alguien con la cara más amargada que la de ese tipo.
—Dime que es una broma, oye, no soy bueno con el alcohol…no creo que esto sea buena idea, en verdad —. Su voz se cortó de nuevo cuando una pregunta inesperada salió de la boca del pelinegro ¿Había escuchado bien? ¿Qué si iría a Impel Down a buscarlo? ¿Estaba demente ese sujeto? Acababa de conocerlo ¿Cómo podía preguntarle algo así? Además, el médico no era una persona que buscara los conflictos, prefería evitarlos de ser posible ¿Cómo se supone que haría algo así? Y; sin embargo, a pesar de lo absurdo de la pregunta, la seguridad con la que el de rojo le dijo que los marines tendrían que vérselas con él si lo llegaban a atrapar, lo hizo reír con ganas.
—Amigo ¿No estarás borracho desde antes? Sí, debes estarlo, porque lo que hiciste en la playa fue una locura y ahora esto —. Volvió a reír y aceptó la botella de ron que le correspondía para luego servirse por su cuenta en un vaso de vidrio, ni de chiste pensaba tomar directo de la botella. —Para empezar, si cayeras en Impel Down, tal vez sería mi culpa —. Dio un sorbo a su bebida, dándose cuenta de que había hablado en voz alta, lo que alertó sus sentidos e hizo que, inconscientemente, se mordiera el labio con fuerza suficiente para dejarlo rojo y algo magullado, concentrándose para que las siguientes palabras que salieran de su boca no fueran tan descuidadas. —Es broma, es broma —. Le dio un par de palmaditas en la espalda al tirador. —Nunca he metido a nadie en problemas, después de todo, solo soy un médico, cirujano...o algo así —. Una verdad a media no hacía daños, el pelinegro no tenía que saber su pasado, menos cuando él mismo apenas y podía recordarlo.
Bebió un poco más del vaso de ron, mejor, dicho, bebió por completo el vaso de ron que tenía y se sirvió otro para continuar bebiendo, aunque, algo en su mente le seguía gritando que eso no era buena idea
—…Eh…yo no…no creo que otra ronda sea lo mejor…no…no…—Negó varias veces al cantinero que lo miró de arriba a abajo, puso una cara más amargada de la que tenía y se apartó, no sin antes lanzarle una mirada de decepción. —Ves…ese señor no se ve feliz de que estemos aquí, deberíamos…deberíamos…irnos…sí…recuerda que… —Dio otro sorbo al vaso de ron que se había servido antes. —…tengo que…hip…buscar un bote… ¡Ay! Esto tiene mucho alcohol —. Eso no lo detuvo de terminarse el vaso que se había servido y volver a tomar de la botella que aun no terminaba.
—Pero como te decía…mejor nos vamos ¿Sí? —Sacó su billetera para poner unos cuantos berries sobre la barra, quizá más de lo que debía pagar en realidad, pero sentía que si seguía en el lugar algo malo podía pasarle y no estaba dispuesto a arriesgarse, así que fue él quien ahora tomó el brazo de Jensen y lo jaló fuera de su silla, dispuesto a arrastrarlo al exterior del bar.
