23-09-2023, 08:13 AM
(Última modificación: 23-09-2023, 08:15 AM por Minato Hanagawa.)
Siendo totalmente sinceros, las palabras que recibió de Joe no eran las esperadas. ¿Acaso no estaban ellos ahí? ¿Que más daba si estaba acompañado? ¡Minato también lo estaba! Le apartó de malas maneras la mano del hombro al bigotudo mientras se giraba para mirarlo directamente a los ojos. -Se me olvidaba que estaba yo sólo... ¡Ah no! Tengo a mi tripulación aquí...- Dijo irónicamente. -Y lo de los civiles... ¿Que clase de gilipollez es esa?- Se dio la vuelta, enfocando su mirada en el pirata. -¡Un grupo de piratas ataca a un pueblo! ¡PERO EH! ¡Que hay civiles! ¡No podemos actuar!- Se crujió los nudillos de su mano derecha. -Voy a por ellos, me da exactamente igual quien venga conmigo, yo no voy a dejar que campen a sus putas anchas.- Comenzó a andar hacia el pirata, pero cuando no recorrió ni un sólo metro, uno de los civiles comenzó a gritar que alguien se había colado y comenzó una marabunta de gente a empujar y correr hacia los barcos, haciendo que el propio marine entrara en uno de los barcos quisiera o no.
Se dio la vuelta y vio que todos sus compañeros también habían ido con él. Por suerte, no se habían separado. Aunque se acabara de enfadar con ellos porque ninguno les fuera a acompañar, eran su equipo y sería mucho más fácil si todos estuvieran juntos, y más en esa situación, teniendo unos piratas al alcance de su mano. Se cruzó de brazos y miró a su grupo, con el ceño fruncido, como si de un niño se tratara, viendo como Vulkan se iba del lugar, seguramente a explorar algo, o a saber qué. Se volvió a dirigir a ellos. -¿Alguno de vosotros ha visto en donde se ha metido el Alas Negras? Voy a ir a por él, me da igual.- Avisó. Lo tenía tan cerca... Pero lo había perdido de vista para poder fijarse que no se separaba de sus compañeros. No podía permitir que siguiera haciendo lo que se diera en gana. Y por supuesto... ¿Cómo iba a permitir no darle una revancha?
De repente, unos graznidos sonaron por todo el lugar, ensordeciendo cualquier charla que pudieran tener. El periódico acababa de llegar, y uno le dió en la cabeza. Minato, para olvidarse de su discusión con su equipo y para tranquilizarse, se dejó caer al suelo, sentándose y cruzando las piernas, mientras abría el periódico para comenzar a leerlo. Abrió los ojos de par en par cuando leyó que Yugu Dimípalo se había hecho almirante ¡Con tan sólo dieciséis años! Y él sólo tenía diecisiete... ¡Un año más! ¡Y no había hecho nada aún! Golpeó con la palma de su mano en el suelo, pagando su frustación con él. -¡Maldita sea!- Siguió leyendo, y pudo ver que un grupo revolucionario estaba liándola, y que un pirata también estuvo liándola fuertemente. Espera... ¡Era Alas Negras! Enrolló el periódico y se lo lanzó a Joe. -¡Mira! ¡Está en las noticias! ¿Cómo vamos a dejar que se vayan de rositas? Vamos a llamar a los refuerzos y... ¿Sabes que nos dirán?- Se levantó de un salto. -Que nos encarguemos de ellos...- Dio un paso hacia adelante, pisando un papel de los muchos que cayeron del periódico cuando lo lanzó a su compañero. Se agachó para cogerlo y vio la cara de Alas Negras y... ¡70 MILLONES!
Eso era mucho. Demasiado... ¿Que habría hecho? Escuchó a la gigantona hablar, pidiendole a Joe hacer algo. ¿Porque estaban tan sumamente pasivo Joe y el resto? Se dio la vuelta, y rebuscando en su mochila, sacó unos guantes que se colocó, y sin previo aviso comenzó con su transformación. Al tiempo que de su espalda comenzaron a brotar cuatro alas (Dos superiores de un metro cada una y dos inferiores de medio metro cada una) de enormes dimensiones, su cuerpo comenzaba a crecer hasta los dos metros; saliendo de su costado otros dos brazos, de su trasero un aguijón; y transformando la parte superior de su cabeza en la de una avispa con dos antenas en la cabeza. Los miró a todos, y vio como llegaba un tipo con una altura casi igual que la de Alas Negras, diciendole algo a la gigantona que discutía con Joe. Decidió ignorarlo y comenzó a mover sus alas, flotando levemente en el suelo. -Chicos, última oportunidad para ir a por ellos. ¿Quien viene conmigo?-
Se dio la vuelta y vio que todos sus compañeros también habían ido con él. Por suerte, no se habían separado. Aunque se acabara de enfadar con ellos porque ninguno les fuera a acompañar, eran su equipo y sería mucho más fácil si todos estuvieran juntos, y más en esa situación, teniendo unos piratas al alcance de su mano. Se cruzó de brazos y miró a su grupo, con el ceño fruncido, como si de un niño se tratara, viendo como Vulkan se iba del lugar, seguramente a explorar algo, o a saber qué. Se volvió a dirigir a ellos. -¿Alguno de vosotros ha visto en donde se ha metido el Alas Negras? Voy a ir a por él, me da igual.- Avisó. Lo tenía tan cerca... Pero lo había perdido de vista para poder fijarse que no se separaba de sus compañeros. No podía permitir que siguiera haciendo lo que se diera en gana. Y por supuesto... ¿Cómo iba a permitir no darle una revancha?
De repente, unos graznidos sonaron por todo el lugar, ensordeciendo cualquier charla que pudieran tener. El periódico acababa de llegar, y uno le dió en la cabeza. Minato, para olvidarse de su discusión con su equipo y para tranquilizarse, se dejó caer al suelo, sentándose y cruzando las piernas, mientras abría el periódico para comenzar a leerlo. Abrió los ojos de par en par cuando leyó que Yugu Dimípalo se había hecho almirante ¡Con tan sólo dieciséis años! Y él sólo tenía diecisiete... ¡Un año más! ¡Y no había hecho nada aún! Golpeó con la palma de su mano en el suelo, pagando su frustación con él. -¡Maldita sea!- Siguió leyendo, y pudo ver que un grupo revolucionario estaba liándola, y que un pirata también estuvo liándola fuertemente. Espera... ¡Era Alas Negras! Enrolló el periódico y se lo lanzó a Joe. -¡Mira! ¡Está en las noticias! ¿Cómo vamos a dejar que se vayan de rositas? Vamos a llamar a los refuerzos y... ¿Sabes que nos dirán?- Se levantó de un salto. -Que nos encarguemos de ellos...- Dio un paso hacia adelante, pisando un papel de los muchos que cayeron del periódico cuando lo lanzó a su compañero. Se agachó para cogerlo y vio la cara de Alas Negras y... ¡70 MILLONES!
Eso era mucho. Demasiado... ¿Que habría hecho? Escuchó a la gigantona hablar, pidiendole a Joe hacer algo. ¿Porque estaban tan sumamente pasivo Joe y el resto? Se dio la vuelta, y rebuscando en su mochila, sacó unos guantes que se colocó, y sin previo aviso comenzó con su transformación. Al tiempo que de su espalda comenzaron a brotar cuatro alas (Dos superiores de un metro cada una y dos inferiores de medio metro cada una) de enormes dimensiones, su cuerpo comenzaba a crecer hasta los dos metros; saliendo de su costado otros dos brazos, de su trasero un aguijón; y transformando la parte superior de su cabeza en la de una avispa con dos antenas en la cabeza. Los miró a todos, y vio como llegaba un tipo con una altura casi igual que la de Alas Negras, diciendole algo a la gigantona que discutía con Joe. Decidió ignorarlo y comenzó a mover sus alas, flotando levemente en el suelo. -Chicos, última oportunidad para ir a por ellos. ¿Quien viene conmigo?-
Aclaraciones
