01-09-2025, 12:45 AM
Un, dos tres. Tres golpecitos con la punta del pie izquierdo contra el duro suelo de la prisión. Jensen se frotaba las manos mientras pensaba ¿cómo había terminado en esa situación? La verdad es que si había algo que el pelinegro de la capucha roja detestaba con toda su alma era aquellas personas que se aprovechan de los demás, sobre todo de los más débiles y los desamparados.
Todo había comenzado varias horas atrás, estaba paseando por las calles de la isla Karate, pensando en buscar algún articulo bonito que poder darle a su valquiria besada por el fuego, la armoniosa dueña de la voz más dulce que había oído en su vida, la señorita Maki. Mientras caminaba por el mercadito de la isla Karate vio un grupo de marines, lo que le hizo apretar con fuerza el mango de Cerbero, su pistola de triple cañón, bajo la capucha roja, los marines no eran sus personas favoritas en el mundo. Este grupito en particular constaba de cinco marines que estaban arrinconando a un anciano contra una pared en un callejón, Jensen vio esto y se acercó a ellos para ver que sucedía.
-No tengo más berries, esta semana no he vendido tanto porque estuve enfermo – decía el anciano con la voz carrasposa, uno de los marines lo tomo por la ropa y lo azoto contra la pared. –Ya te lo dije anciano, no me importan tus excusas, tienes que pagar tu cuota si no quieres problemas.
-Yo pagare su cuota, déjenlo en paz – dijo Jensen haciendo su aparición, uno de los marines se acercó a él y lo golpeo con su hombro. –Piérdete Rojo, esto no es contigo – dijo mirándolo con rabia, Jensen le regalo una sonrisa antes de volarle los sesos con su pistola de triple cañón llamada Cerbero. Luego del disparo fue rápidamente tirado al piso entre los cuatro marines restantes quienes lo golpearon, pisotearon y le quitaron a Cerbero antes de lanzarlo a la cárcel de la isla Karate previo su juicio.
Ahí se encontraba Jensen Valentine, en la cárcel sin saber cómo escapar. Se acercó a un chico de cabellos rojos y se sentó a su lado. - ¿Por qué te metieron a ti en prisión? – pregunto con curiosidad.
