Una historia que nadie buscó :: Privado :: Pasado
#4
"Es mas rara que un perro verde..." pensé mientras vi como se acercaba gateando hacia mi, yo tan solo podía mirarle con cara de circunstancia y esperar que el bochorno pasase rápido. No paraba de farfullar que había muerto y se preguntaba de manera insistente donde había acabado su alma, como si yo pudiera saber eso "¡Habrá bebido agua de mar?" Aquella duda era genuina, pues beber agua de mar aumentaba la deshidratación y genera alucinaciones y locura, ais... a cuantos marineros habré visto en esa situación.

Aquella no podía ser la razón de su locura, pues ya había bebido agua dulce y, además, se movía con bastante soltura como para estar grave. La verdad es que no prestaba demasiada atención a lo que me decía, parecía que me había confundido con Dios o vaya a saber quien, la verdad es que la cabeza de esa chica parecía una jaula de grillos, pero terminó captando toda mi atención cuando ella misma se abofeteó con todas sus fuerzas. La gente que pasaba empezaba a mirarnos y una mujer herida en el suelo y un hombre frente a ella de pie comenzaba a dar una imagen muy errónea de lo que verdaderamente estaba pasando. Tal fue el guantazo que se dio a si misma que la herida que tenía cerrada en su labio volvió a abrirse, en ese momento me fijé en su rostro e ignoré a las personas de mi entorno, le miré preocupado. -Parece que te has llevado un buen golpe.- Dije mientras me arrodillaba frente a ella y observaba su rostro de cerca. Era guapa, no podía negarlo, pero en ese momento no me fijaba en sus preciosas facciones, sino en ver como curar sus heridas. Ella hablaba de la reencarnación y de no se que de una estrella de mar con culazo, realmente hablaba mucho y muy rápido como para centrarme en su monólogo y en sus lesiones. 

De pronto un rugido provino de su estómago, un ruido tal que no parecía humano, llevaba bastante tiempo sin probar bocado. Sabía lo que era eso, demasiadas semanas había estado sin comer, comprendía ese dolor.-Empecemos por el principio: No estas muerta, no soy un dios y no se si te reencarnaras con un lujurioso pandero.- Dije aún arrodillado frente a ella mientras enumeraba con los dedos de una mano. -Tan solo soy un mendigo preocupado por las heridas en tu rostro.- Sin quitar la vista de sus ojos del color de la miel, saque de mi hatillo un pequeño ungüento metido en un frasco de barro cocido, se lo ofrecí. -Ponte esto en el labio, sanará tu herida.- Arqueé una ceja analizando el moretón del ojo.-Con lo del ojo... No puedo hacer nada, tendremos que esperar a que se deshinche solo.- En ese momento me levanté y puse mis brazos en jarra mientras le sonreía con el mismo brillo que el mismo sol. -Ahora solucionemos tu sed y tu hambre. Ven, te invito a algo de comer.- Comencé a caminar hacia los puestos de las calles y saqué una pequeña bolsa de tela con apenas un par de monedas dentro. -Algo de comer... Que sea barato.- Especifiqué a la par que buscaba algún puesto de fruta que pudiese darnos algo y beber agua.


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RE: Una historia que nadie buscó :: Privado :: Pasado - por Han - 02-09-2025, 05:29 AM

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