02-09-2025, 07:46 PM
Al fin Cao llegó, y no pudo refrenar su lengua para gastar una broma, aunque... Realmente tenía razón. -De moda me habla un barrizal.- Le dije mientras me reía y me quitaba la barba, el sombrero y el parche, no era lo más cómo del mundo, el gorro se caía, el parche tapaba la visión y la barba picaba.
Una vez ambos subimos al bote cogí uno de los remos con decisión.-Venga, yo remo de un lado y tu del otro. Démonos prisa quiero conocer nuevas islas pronto.- El pobre anciano soltó la cuerda del bote como si fuera él el causante de que estuviésemos retenidos en el muelle. -Como si no diésemos una remada y pudiéramos llevárnoslo agarrado como una cometa.- Y nos dejó marchar mientras se despedía levantando la mano y moviéndola lentamente a los lados.
-Por cierto Cao... .- Lo miré mientras comenzaba a remar al compás de mi compañero. Mi rostro expresaba, sobre todo, curiosidad.- ¿A dónde vamos?- Aquel era el dato que no venía en la carta que me envió, o tal vez si y no me di cuenta, no obstante me interesaba conocer el destino al que nos acercábamos. La verdad es que nunca había viajado, el único que viajaba era mi padre por su oficio, mamá y yo le esperábamos, a veces por largos periodos de tiempo, a que regresase.
No es que fuera un inculto, aprendí sobre otras culturas hablando con la gente de los comercios y personas desfavorecidas que habían caído de algún modo u otro en las pobres calles de Sobert. Conocía lo básico de geografía, un poco sobre las islas aledañas a la mía, sin embargo, nunca las había visitado. No es que hubiese tenido curiosidad, pero un nuevo mundo se abría ante mi y hubiese sido estúpido si no hubiera aceptado la oferta.
El viento soplaba a nuestro favor, todo a nuestro alrededor nos decía que partiésemos ya. Ah... que emoción sentí en aquel momento, las historias, las aventuras, todo un abanico de posibilidades se abrían ante nosotros, tan solo teníamos que trazar el rumbo.
Una vez ambos subimos al bote cogí uno de los remos con decisión.-Venga, yo remo de un lado y tu del otro. Démonos prisa quiero conocer nuevas islas pronto.- El pobre anciano soltó la cuerda del bote como si fuera él el causante de que estuviésemos retenidos en el muelle. -Como si no diésemos una remada y pudiéramos llevárnoslo agarrado como una cometa.- Y nos dejó marchar mientras se despedía levantando la mano y moviéndola lentamente a los lados.
-Por cierto Cao... .- Lo miré mientras comenzaba a remar al compás de mi compañero. Mi rostro expresaba, sobre todo, curiosidad.- ¿A dónde vamos?- Aquel era el dato que no venía en la carta que me envió, o tal vez si y no me di cuenta, no obstante me interesaba conocer el destino al que nos acercábamos. La verdad es que nunca había viajado, el único que viajaba era mi padre por su oficio, mamá y yo le esperábamos, a veces por largos periodos de tiempo, a que regresase.
No es que fuera un inculto, aprendí sobre otras culturas hablando con la gente de los comercios y personas desfavorecidas que habían caído de algún modo u otro en las pobres calles de Sobert. Conocía lo básico de geografía, un poco sobre las islas aledañas a la mía, sin embargo, nunca las había visitado. No es que hubiese tenido curiosidad, pero un nuevo mundo se abría ante mi y hubiese sido estúpido si no hubiera aceptado la oferta.
El viento soplaba a nuestro favor, todo a nuestro alrededor nos decía que partiésemos ya. Ah... que emoción sentí en aquel momento, las historias, las aventuras, todo un abanico de posibilidades se abrían ante nosotros, tan solo teníamos que trazar el rumbo.
