02-09-2025, 07:56 PM
Parece ser que la pequeña broma sobre la moda no era algo del gusto de Han aunque lo había tomado como tal pues tras su frase comenzó a reír , Cao se giró hacia el anciano y se inclinó en los de agradecer , entonces fue cuando comenzo lo importante la hora de remar, el corazón se le aceleraba pues no tenía ni idea de qué iba a pasar, para empezar ni siquiera era navegante por lo que una vez ya estaban mar adentro, miró a Han para responder con total sinceridad
Me encantaría saber a dónde vamos , pero no sé navegar... Así que antes de remar en círculos se me ocurre una fabulosa idea.
Cao se recostó apoyando su cabeza en la popa del barco y entonces sacó su pipa de su cuerpo retirando todo el barro de la misma, sacó unas hierbas de una bolsita y encendió la pipa para acto seguido darle una larga calada, lleno los pulmones de humo y luego lo soltó hacia el aire, el mar parecía en calma y esperaba de todo corazón que siguiera así durante toda la travesía o posiblemente esa sería la última vez que tomaría una calada de su pipa.
Sí ninguno sabe navegar que sea el destino quién decida el lugar, tengo tanta ilusión como miedo, así que quizás deberíamos dormir.
A pesar de sus palabras mostraba una aplastante seguridad, Cao al final era así todo un hombre tajante y estricto cuando lo veía necesario y el pasota más singular cuando no veía por qué preocuparse, total, sí les pasaba algo estaban muertos, y si no, llegarían a algún lugar, la suerte estaba echada y solo los valientes eran dignos de alzar la cabeza para mirar con orgullo aquello que el destino les deparaba, aunque la verdad, estudiar un poco de navegación tampoco les iba a ir mal...
Me encantaría saber a dónde vamos , pero no sé navegar... Así que antes de remar en círculos se me ocurre una fabulosa idea.
Cao se recostó apoyando su cabeza en la popa del barco y entonces sacó su pipa de su cuerpo retirando todo el barro de la misma, sacó unas hierbas de una bolsita y encendió la pipa para acto seguido darle una larga calada, lleno los pulmones de humo y luego lo soltó hacia el aire, el mar parecía en calma y esperaba de todo corazón que siguiera así durante toda la travesía o posiblemente esa sería la última vez que tomaría una calada de su pipa.
Sí ninguno sabe navegar que sea el destino quién decida el lugar, tengo tanta ilusión como miedo, así que quizás deberíamos dormir.
A pesar de sus palabras mostraba una aplastante seguridad, Cao al final era así todo un hombre tajante y estricto cuando lo veía necesario y el pasota más singular cuando no veía por qué preocuparse, total, sí les pasaba algo estaban muertos, y si no, llegarían a algún lugar, la suerte estaba echada y solo los valientes eran dignos de alzar la cabeza para mirar con orgullo aquello que el destino les deparaba, aunque la verdad, estudiar un poco de navegación tampoco les iba a ir mal...
