02-09-2025, 11:09 PM
La inmersión dentro del juego mantenía los focos encima del pelirrojo que, desgraciadamente, tenía un arte inusual por querer llamar la atención tanto para bien como para mal. Incluso, aunque esta vez no era exactamente su culpa, la multitud decidía apelotonarse detrás de él, sedientos de usar aquella máquina que no paraba de escupir monedas como si se tratase de un grifo abierto -¡Y VENGA OTRA! ¡Y OTRAAA!- exclamaba con fuerzas, mientras los "777" y los simbolitos coincidían de tres en tres constantemente. Parecía casi irreal, demasiado forzado para ser normal. Owen estaba demasiado absorto en el deleite dopaminesco donde las lucecitas y los ruiditos eran los protagonistas, había perdido hasta el sentido de su propia corporeidad debido a volverse uno con los dibujitos que aparecían una y otra vez. Sus pupilas, dilatadas, sus ojos, secos por falta de pestañeo, sus escleróticas irritadísimas de estar tan pegado a la pantalla. ¿Qué importaba? La maquinita no paraba, y la sinapsis neuronal del muchacho, por primera vez, estaba explotando a todos los niveles.
El público detrás de él, enloquecido, vitoreaba y demostraba la alegría que le daba compartir la dicha de aquel muchachito que parecía tener el mundo en sus manos. Se abrazaban, algunos incluso lloraban, parecía una escena tan surrealista sacada de la peor sitcom.
Su inmersión, casi que automáticamente, se rompió en una voz tan grave como poderosa. Refinada, elegante, una que retumbó por dentro del conducto auditivo hasta hacerle vibrar por completo la cabeza. En cuanto se giró y dirigió la mirada directamente sobre el responsable del susto, pudo observar a un hombre corpulento, un poco más alto que él y con una apariencia demasiado conocida por el joven Owen -...Coño, este tipo es un pez gordo.- después de años siendo un ratero, trabajado para ciertos sectores criminales y haber sido un terrorista relativamente conocido en su isla natal, los patrones eran demasiado claros. El tono autoritario, el escaneo visual que el joven pelirrojo hizo en un solo instante hicieron que sus presentimientos fuesen incluso más obvios de los que ya lo eran para él. El rostro del muchacho, del más profundo éxtasis, pasó a tener que utilizar su más grande y dotada habilidad; Una que lleva milenios puliendo y que, definitivamente, demostraba un nivel de suspicacia e inteligencia que solo un individuo de sus increíbles capacidades sería capaz de poder hacer.
-Me contaron sobre ese tal Open, Oled, como se llame. Uno bien sexy, pero no soy él.- y, volteándose nuevamente al girar la silla, decidió proseguir jugando a sabiendas de que la cosa, claramente, iba a empezar a caldearse para mal -Me estás quitando la suerte macho, ¿Te puedes ir y yo sigo haciéndome rico?- y mientras decía todo esto, Owen aprovechaba para tapar el montón de fichas y comenzar, con su mano libre, a guardárselas en los bolsillos del pantalón y la chaqueta a una velocidad casi criminal, con la destreza que tanto lo caracteriza. El repiqueteo de las mismas se veía opacado por la caída de muchas más que, a modo de cascada, se volcaban sin control sobre el dorso de su palma -Necesito llevarme todas las fichas que pueda y las cambio otro día. Necesito un poco de tiempo antes de que me la líen duro.-
![[Imagen: c54655e416d42756dee6ec6b097e0242.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/c5/46/55/c54655e416d42756dee6ec6b097e0242.jpg)
-¡UNA RONDA DE RON PARA TODOS LOS PRESENTES! ¡PAPÁ INVITA!-
¡YEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEH!
El público detrás de él, enloquecido, vitoreaba y demostraba la alegría que le daba compartir la dicha de aquel muchachito que parecía tener el mundo en sus manos. Se abrazaban, algunos incluso lloraban, parecía una escena tan surrealista sacada de la peor sitcom.
—Veo que te lo estás pasando bien.
![[Imagen: 1779e42df914a703f1b0f5e8ec55db79.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/17/79/e4/1779e42df914a703f1b0f5e8ec55db79.jpg)
-¡JODER QUE SUSTO!-
Su inmersión, casi que automáticamente, se rompió en una voz tan grave como poderosa. Refinada, elegante, una que retumbó por dentro del conducto auditivo hasta hacerle vibrar por completo la cabeza. En cuanto se giró y dirigió la mirada directamente sobre el responsable del susto, pudo observar a un hombre corpulento, un poco más alto que él y con una apariencia demasiado conocida por el joven Owen -...Coño, este tipo es un pez gordo.- después de años siendo un ratero, trabajado para ciertos sectores criminales y haber sido un terrorista relativamente conocido en su isla natal, los patrones eran demasiado claros. El tono autoritario, el escaneo visual que el joven pelirrojo hizo en un solo instante hicieron que sus presentimientos fuesen incluso más obvios de los que ya lo eran para él. El rostro del muchacho, del más profundo éxtasis, pasó a tener que utilizar su más grande y dotada habilidad; Una que lleva milenios puliendo y que, definitivamente, demostraba un nivel de suspicacia e inteligencia que solo un individuo de sus increíbles capacidades sería capaz de poder hacer.
![[Imagen: eddb9f30ae9ec053bda97bbd42249340.jpg]](https://i.pinimg.com/736x/ed/db/9f/eddb9f30ae9ec053bda97bbd42249340.jpg)
-Mi nombre es Uker Rackham, no Owen Yang. ¿Qué te pasa?-
Mentir.
-Me contaron sobre ese tal Open, Oled, como se llame. Uno bien sexy, pero no soy él.- y, volteándose nuevamente al girar la silla, decidió proseguir jugando a sabiendas de que la cosa, claramente, iba a empezar a caldearse para mal -Me estás quitando la suerte macho, ¿Te puedes ir y yo sigo haciéndome rico?- y mientras decía todo esto, Owen aprovechaba para tapar el montón de fichas y comenzar, con su mano libre, a guardárselas en los bolsillos del pantalón y la chaqueta a una velocidad casi criminal, con la destreza que tanto lo caracteriza. El repiqueteo de las mismas se veía opacado por la caída de muchas más que, a modo de cascada, se volcaban sin control sobre el dorso de su palma -Necesito llevarme todas las fichas que pueda y las cambio otro día. Necesito un poco de tiempo antes de que me la líen duro.-
Karma (?)
