03-09-2025, 05:31 AM
Escapar de aquella prisión no sería nada fácil, aun con el chute que la cáspita del diablo le había dado, tenían que escapar y aparentemente solo había una salida, una salida que estaba custodiada por un hombre con un bigote frondoso y una espada que no dudaba en usar para cortar el viento y generar un estado de miedo en el resto de prisioneros, pero no en Jensen. Jensen Valentine tenía un recelo hacia los marines y más los corruptos, si eliminar un marine que se aprovechaba de un ancianito era un crimen entonces el sistema estaba demasiado roto como para funcionar.
- ¿Por qué se nos trata como si fuéramos los malos? – pregunto enojado – Claramente en esta isla los marines son corruptos, cinco marines para extorsionar a un pobre anciano y no les hacen nada, aah, pero si nosotros nos enfrentamos al sistema y a esos corruptos somos los malos, eso no me parece justo – dijo antes de levantar a Cerbero. Su pistola de triple cañón, y disparar al marine de la espada y el bigote divertido quien con un rápido movimiento de su espada partió las balas a la mitad.
- ¿Eso es todo lo que tienes niño? – se burló, Jensen se acercó a Owen mirando la ventana, estaba cerca y podía ser su vía de escape. –Perdón por esto, pero ese tipo es imbatible – dijo abrazándolo y alzándolo antes de lanzarlo por la ventana cerro abajo, pues la comisaria estaba arriba en uno de los cerros de la isla Karate. Jensen salto justo a tiempo para esquivar un estoque de parte del marine de la espada antes de lanzarse cerro abajo.
El descenso fue doloroso, rodo por piedras y palos incomodos y termino su descenso chocando con una pared que le dio dolor de espalda, y para más mala suerte la cáspita del diablo se había esparcido toda por la ladera, ladera donde las vacas pastaban cómodamente, Jensen no quería averiguar cómo se verían las vacas drogadas asi que se levantó y miro a su alrededor, necesitaba encontrar a Owen
