[Aventura T1][Presente Relativo] Jugando al gato y al ratón
#9
La pistola yace caliente en el suelo. Una cara asoma por la ventana que recibió el disparo. No una cara completa, no. Nadie en su sano juicio se asomaría sin cuidado por una ventana que acaba de ser atravesada por una bala. Más bien lo que se ve es un montón de pelo blanco que cubre hasta casi las cejas, sin llegar a tapar los dos ojillos que intentan escudriñar el callejón de manera que nadie pueda reconocerlos. Sea como sea, ya tenemos el culpable de que los marines hayan llegado tan rápido. 

Alana observa a Fitz unos instantes, sus ojos reflejan que por su mente corren los recuerdos. la tontatta corre por alejarse del brazo que hasta hace nada sostenía la pistola y escala su figura a toda prisa, como un montañista al que le espera la cena en la cima de la montaña. Herber sentía que su pequeña salvadora lo comprendía. No la conocía, ni siquiera habían llegado a tener una conversación trivial, pero algo en sus ojos se lo dejaba claro; ella sentía empatía por su situación. Los marines prosiguieron con su detención, sin reparar en Alana hasta que alcanzó el hombro de Herber. Entonces, ella les increpa por su actuación y les explica que están cometiendo un error. Ella lo ha visto todo y les cuenta quién es el dueño del frasco y la pistola. 

La mirada de Alana se cruza con la de Herber una vez más. La tontatta se aferra a su medallón y vuelve a la carga. Señala las deficiencias en la actuación de los marines, movidos más por estereotipos que por la profesionalidad, del tipo de gente que piensa que la ropa o el aseo dejan ver lo problemático que eres. Otros del grupo parecen más bien urgidos en entregar a alguien en el cuartel para seguir con su patrulla por las animadas calles de Samba. Como sea, las palabras de Alana hacen titubear a los marines, y por fin el que parece llevar la voz cantante, tal vez el de mayor rango, abre la boca.

—Disculpe, señorita. No sabíamos que había testigos —dice con una sonrisa en la cara y una mano rascando su nuca—. ¿Y dice usted que este... vagabundo es inocente y que el doctor Fitz es quien ha disparado?

—No soy ningún vagabundo. Soy el doctor Herber Solz —el hombre se ayuda de su hombro para bajar la bandana que aún cubre su cara—. Y ese hombre de ahí ha estado envenenando animales para probar una fórmula analgésica que yo desarrollé. Ese condenado...

La sorpresa corre por los soldados. Bien por las declaraciones del viejo, o bien porque algunos parecen haber reconocido el nombre del doctor, la actitud de los marines cambia por completo. Y no solo la de ellos, pues Fitz ya no parece tan confiado, ni siquiera tan lleno de rabia. Ahora parece nervioso, sus brazos recogidos frente al pecho con las palmas extendidas hacia los marines. Agita sus manos de un lado a otro mientras busca complicidad en la mirada de alguno de los marines. Su frente llena de sudor deja ver a la legua que su pulso se ha acelerado y los nervios se apoderan de él. El marine de más rango mira a sus compañeros y les hace un gesto hacia el elegante hombre de traje.

—
Detened a ese hombre. Y tomad muestras de eso del suelo. Nos van a tener que aclarar un par de cosas en el cuartel.


Los marines se abalanzan sobre Fitz, el cual pretende coger su pistola en un último intento por asegurarse su libertad. En vano, pues los marines, entrenados para la batalla, son mucho más rápidos que él y logran detenerlo a tiempo antes de que pueda haber alguna victima. Uno de ellos se acerca y recoge los pedazos del frasco y frota un pañuelo por el líquido vertido. Cambian las esposas de las manos de Herber a las de Fitz antes de continuar hablando.

—
Disculpe, señor Solz, pero creo que debe acompañarnos para tomarle declaración. 

—
Descuida. Soy el primer interesado en que esto se aclare —vuelve su mirada hacia Alana—. No se cómo terminará esto, pero debo agradecer lo que has hecho por mí hoy. Has salvado mi vida de varias maneras en solo unos minutos. No se como podría compensarte... Como ves ahora voy a estar algo liado y cuando esto se aclare volveré a mis estudios de medicina en la biblioteca de la Isla Torino. Si algún día pasas por allí no dudes en visitarme. Prometo hacer lo que esté en mi mano por ayudarte.


Los marines se preparan para marcharse junto a los dos hombres, rumbo al cuartel de la marina, rumbo a la justicia.



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RE: [Aventura T1][Presente Relativo] Jugando al gato y al ratón - por Varoganchin - 03-09-2025, 02:04 PM

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