23-09-2023, 09:52 PM
Me esperaba la reacción de Yamamura y me alegró, pero lo que más me sorprendió fue la noticia que nos trajo Jolyne. Decía haber escuchado que el destino de aquellos barcos era el Grand Line. Aquello era muy poco habitual y explicaría todo el jaleo que había montado, si es que había escuchado bien. De ser así, nos había tocado la lotería. Sabía que tendríamos que llegar hasta allí, pero no había pensado cómo, me parecía un objetivo lejano, que todavía no estaba a nuestro alcance. Realmente nos había tocado la lotería.
Sin embargo, aquella sensación de júbilo no duró demasiado. Los gritos de la gente cada vez se escuchaban con más fuerza. Antes estaban desesperados, ahora, enfadados. Al parecer, alguien se había saltado la cola para embarcar, algún listo con prisas. No me extrañó demasiado, era bastante habitual encontrar caraduras por todas partes, pero cuando miré en la misma dirección que el resto de la gente vi a Peixe en medio de todo el follón. Sabía que tarde o temprano ese pulpo nos metería en problemas, pero no imaginé que en uno tan grande. La marabunta de gente comenzó a avanzar, arrastrándonos con ellos. Los marines del puesto no pudieron de ninguna forma retener a tal cantidad de personas ansiosas por embarcar.
Intentamos meternos en el barco de Peixe, al menos yo lo intenté para nos dispersarnos. Con esfuerzo pudimos conseguirlo, aunque la sensación era agridulce. Habíamos conseguido colarnos en el barco que nos llevaría a nuestro destino, pero no habíamos podido llevar a cabo lo que tenía en mente: robarlo. Tal vez así fuese mejor, nos habíamos quitado varios problemas de encima. Al menos eso era lo que creía hasta que comenzaron a llover periódicos. Cogí uno de ellos con bastante tranquilidad con la idea de conocer las últimas novedades para comenzar a prepararnos. Al ver la primera página, lo primero en lo que me fijé fue en las imágenes. A penas leí bien lo que había escrito, tan solo podía fijarme en que la cara de Yamamura estaba en medio de la hoja de papel. No sabía cómo había ocurrido, los marines tenían cada vez la piel más fina. Leí por encima lo más rápido que pude. Algo de un Almirante de la marina, un grupo radical y unos cazarrecompensas. Todos tenían una pinta imponente, de haber hecho grandes cosas. No entendía qué hacíamos ahí tan solo por unos robos y habernos defendido de unos marines. Si hubiésemos matado a unos civiles seguro que los muy hipócritas nos hubiesen ignorado. Estaba claro que no todas las vidas valían lo mismo.
Pasé las siguientes páginas para leer los titulares, ya lo releería con más calma. Cuando pensaba que nada podía sorprenderme más, llegué a la parte de los wanteds. ¿70 millones? ¿Pero qué había hecho este animal? Y eso no era todo. Todos teníamos recompensa. El wanted de Peixe era de lo más extraño, al igual que el de una especie de ornitorrinco. Cuando asimilé toda esa información presté atención a mi alrededor. Me había quedado absorta y no me había fijado en el tipo enorme que iba con nosotros en el barco. Estaba hablando con el resto de la banda y me resultaba claramente familiar. Era imposible olvidarse de alguien con esas características, pero ¿por qué parecía conocer a Peixe? Me acerqué a los demás para ver de qué estaban hablando y comprobar si eran conscientes de la situación. Ahora nuestras caras estaban repartidas por los barcos y tenían una recompensa, debíamos ser discretos, o al menos lo más discretos posibles. No sabía por qué me engañaba, era una tarea imposible.
Sin embargo, aquella sensación de júbilo no duró demasiado. Los gritos de la gente cada vez se escuchaban con más fuerza. Antes estaban desesperados, ahora, enfadados. Al parecer, alguien se había saltado la cola para embarcar, algún listo con prisas. No me extrañó demasiado, era bastante habitual encontrar caraduras por todas partes, pero cuando miré en la misma dirección que el resto de la gente vi a Peixe en medio de todo el follón. Sabía que tarde o temprano ese pulpo nos metería en problemas, pero no imaginé que en uno tan grande. La marabunta de gente comenzó a avanzar, arrastrándonos con ellos. Los marines del puesto no pudieron de ninguna forma retener a tal cantidad de personas ansiosas por embarcar.
Intentamos meternos en el barco de Peixe, al menos yo lo intenté para nos dispersarnos. Con esfuerzo pudimos conseguirlo, aunque la sensación era agridulce. Habíamos conseguido colarnos en el barco que nos llevaría a nuestro destino, pero no habíamos podido llevar a cabo lo que tenía en mente: robarlo. Tal vez así fuese mejor, nos habíamos quitado varios problemas de encima. Al menos eso era lo que creía hasta que comenzaron a llover periódicos. Cogí uno de ellos con bastante tranquilidad con la idea de conocer las últimas novedades para comenzar a prepararnos. Al ver la primera página, lo primero en lo que me fijé fue en las imágenes. A penas leí bien lo que había escrito, tan solo podía fijarme en que la cara de Yamamura estaba en medio de la hoja de papel. No sabía cómo había ocurrido, los marines tenían cada vez la piel más fina. Leí por encima lo más rápido que pude. Algo de un Almirante de la marina, un grupo radical y unos cazarrecompensas. Todos tenían una pinta imponente, de haber hecho grandes cosas. No entendía qué hacíamos ahí tan solo por unos robos y habernos defendido de unos marines. Si hubiésemos matado a unos civiles seguro que los muy hipócritas nos hubiesen ignorado. Estaba claro que no todas las vidas valían lo mismo.
Pasé las siguientes páginas para leer los titulares, ya lo releería con más calma. Cuando pensaba que nada podía sorprenderme más, llegué a la parte de los wanteds. ¿70 millones? ¿Pero qué había hecho este animal? Y eso no era todo. Todos teníamos recompensa. El wanted de Peixe era de lo más extraño, al igual que el de una especie de ornitorrinco. Cuando asimilé toda esa información presté atención a mi alrededor. Me había quedado absorta y no me había fijado en el tipo enorme que iba con nosotros en el barco. Estaba hablando con el resto de la banda y me resultaba claramente familiar. Era imposible olvidarse de alguien con esas características, pero ¿por qué parecía conocer a Peixe? Me acerqué a los demás para ver de qué estaban hablando y comprobar si eran conscientes de la situación. Ahora nuestras caras estaban repartidas por los barcos y tenían una recompensa, debíamos ser discretos, o al menos lo más discretos posibles. No sabía por qué me engañaba, era una tarea imposible.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
