¡La rule, la rule! - Priv.Jin [Pasado]
#5

—Si fueras ese cobarde cocinero, ahora mismo estarías siendo ejecutado.
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-Coño de la madre...sabe quién es.-

Muchas veces hemos mencionado que, pese a que Owen tenga cierto problema con el juego y sea los vicios humanos condensados en un tierno y destartalado muchacho, lo cierto es que no gozaba de muy buena suerte. Podría haber dicho cualquier nombre que se le haya pasado por la cabeza, pero, oh sorpresa, justo mencionó a uno de los piratas que conoció varios días atrás ya que fue el primer nombre que se le había pasado por la cabeza. Le tensión podía cortarse con un cuchillo en el simple instante en que las palabras del sospechosísimo sujeto habían resonado. Estaba preocupado, sí, pero más que nada porque sabía que aquello iba a terminar en una confrontación que lo haría mucho más buscado de lo que ya lo estaba siendo en ese instante.

No solamente la confrontación parecía inevitable, sino, que la expresión preocupada del muchacho se volvió evidentemente frustrada, agobiada y hasta sarcástica, arqueando una ceja mientras uno de sus párpados pestañeaba a velocidad nerviosa. No quería sumarle un cero a su Wanted si es que tenía uno, pero no iba a permitir ser capturado, aprisionado y retenido hasta derrocar el reinado de aquella isla del terror que sometió y somete a todo su pueblo...y madre. La mano que sostenía la palanca que bajaba una y otra vez de forma violenta se deslizó como si hubiese perdido el control de la misma, moviéndose como un péndulo. La otra que parecía estar cubriendo las monedas y haciendo movimientos con ellas para guardarlas, se detuvo, viéndose un último gesto de muñeca hacia abajo, como si soltase las pocas fichas que atrapaba entre sus dedos a excepción de una. Todos los presentes que observaban la situación con tremenda preocupación empezaban a sacar sus propias conclusiones, cuchicheando y susurrando, haciendo que el "seseo" de sus palabras se acentúe entre el barullo y la música casinesca: "¿Será el seguridad del casino?", "Seguro que el pibe la lió en otro lado y lo están buscando", "En cuanto lo saquen lo apretamos y le robamos todo", "Si no me invitan mi licor al final te juro que voy a gritar" -Vale, vale. Me atrapaste.- Lenta y perezosamente abandonó la máquina tragaperras mientras llevaba su dedo meñique de la mano izquierda hacia el agujero de su oreja, rascándoselo en un poco de demostración de desprecio al sujeto que había arruinado una suerte que así de fácil como vino, fácil se fue.

La voz grave y tremendamente fuerte de aquel sujeto hizo que Owen ni siquiera pudiese inmutarse; Él ya tenía suficientes problemas consigo mismo para tener algún tipo de temor a algo o a alguien y, siendo que no tiene prácticamente nada que perder más allá que su integridad física, simplemente se limitó a fruncir el ceño mientras mantenía un profundo y verdaderamente provocador contacto visual con el sujeto que le sacaba media cabeza exactamente delante de él -Hablemos de negocios, entonces.- contestó casi de forma automática, plantándole cara sin medir en lo más mínimo sus palabras y actitudes. Tal vez no todo estaba perdido, y sin más dilación, lo siguió hasta el lugar objetivo mientras escuchaba todo el resto de palabras que evidenciaban a este individuo como, probablemente, un alto funcionario, capo o jefe de alguna organización. Incluso, tal vez, podría pertenecer al propio casino, que sería hasta lo más lógico. El pelirrojo, al haber sido un ratero toda su vida, hizo volar sus iris en múltiples direcciones -...dos...tres...- y identificó fácilmente el patrón de vestimenta y porte de los que, muy probablemente, sean también parte de aquello a lo que el hombre atronador era su líder -...cuatro...puf, y los que vayan con otras ropas diferentes que no estoy viendo. Nah, olvídate.- y, rápidamente, sucumbió a su demanda.

Luego de llegar al destino elegido por el corpulento hombre, aquel radiante joven de cabellos rojos no dudó en cruzarse de brazos. Su rostro parecía el de un niño regañado delante del director de una escuela, pegando su espalda, ¡TAC!, con el sonido seco de la pared de lo que parecía ser una oficina de aspecto algo oscuro, no tenebrosa, pero sí mal iluminada a propósito.

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-Bueno, ¿Qué cojones quieres?-

Directo y agresivo como siempre, Owen pecaba de temerario. A veces, con una línea delgada y muy fina entre la estupidez y la valentía -Puedo escuchar desde aquí como todos esos zopencos se están pegando para usar la maquinita en la que estaba, me hiciste perderme de una millonada de pasta. Cuando la tragaperras está trucada y no fuiste tú, tienes que aprovechar a lo loco.- No estaba mintiendo, de hecho, habría sospechado que aquello era una trampa desde el principio si no fuese por sus intensos deseos de ludopatía latente. También, era cierto que parte de la seguridad del casino intentaba retener a todos aquellos que querían subirse en la silla de aquellos círculos en los que coincidía una y otra vez los valores máximos para obtener fichas...pero la historia, evidentemente, iba a viajar por otros rumbos -Se ve que tienes muchos contactos y sabes quién soy. Vendo lo que quieras, rápido, fácil, sin que nadie se entere.- Su faceta más seductora, más "comercial" empezaba a florecer con facilidad. Su ceño seguía fruncido, detestaba estar retenido en contra de su voluntad, pero su supervivencia era algo incluso más fuerte que el rechazo que le provocaba la situación. Incluso, una sonrisa picaresca afloró lentamente, mostrando sus dos largos caninos -No trafico niños ni mujeres, así que más te vale que no vayas por ahí.- Ya empezaba a emocionarse, y de un empujón, se quedó erguido mientras aún sus brazos se mantenían enredados -Puedo conseguirte en dos horas el mejor ron de todo el South Blue, cigarrillos de las fábricas ya extintas de Spider Miles, y si me dejas en paz rapidito te hago un treinta por ciento de descuento. ¿Te mola?-.

Owen hablaba completamente en serio pese a su rostro juguetón y desafiante, no podía sumarse más enemigos: La Marina, mercaderes y oficiales de la Isla Tamanegi y ahora el jefe de una posible organización criminal con un aura erótica/extraña que necesitaba saber cómo aplacar. Si decía que lo iba a conseguir en dos horas, es mentira, lo conseguiría en treinta minutos con tal de que le soltasen el brazo de una vez.


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RE: afsasf - por Onizuka Jin - 02-09-2025, 10:13 PM
RE: ¡La rule, la rule! - Priv.Jin [Pasado] - por Owen Yang - 04-09-2025, 12:23 AM

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