04-09-2025, 05:24 AM
¿Cuánto tiempo había pasado desde que salimos Cao y yo del puerto de Sobert? La verdad es que no tenía ni idea, y seguramente fue poco tiempo, sin embargo, para mi, habían pasado meses. El viaje no fue lo más cómodo, poco a poco el barco se descomponía durante nuestro viaje y el no tener un rumbo fijado seguro que no ayudó al bote a sobrevivir, seguramente dimos alguna vuelta de mas por medio de mar abierto.
Por suerte para ambos, el olor del ambiente cambiaba, podía notar un aroma con la nariz, aunque no sabría decir que era lo que olfateaba. -Cao, creo que estamos llegando a alguna parte.- Le dije mientras le daba un par te toques en su brazo para llamar su atención, seguramente él estaba tan asqueado como yo.-Aunque no tengo ni idea de a donde.- Dije encogiéndome de hombros mientras mi mirada estaba clavada en el horizonte con la esperanza de que mi vista llegase a vislumbrar una isla, un islote, un peñasco aunque fuera, ya a esas alturas no me importaba a donde llegáramos, solo quería sentir la tierra firme bajo mis pies. No sabría explicar porque, pero mantuve una sensación de ansiedad durante todo el viaje, sensación que aumentaba cuando miraba el mar. Era extraño y no podía explicar el motivo, pero sentí como moriría si llegaba a caer al mar.
El sol comenzaba a salir por el este, amaneciendo por el borde del océano y haciendo que los ray9os de luz rebotasen en el agua. Tonos rosados, morados y azules teñían el cielo y, de nuevo, volví a ver una gaviota, cosa que ya llevaba tiempo sin haber visto, sin duda había tierra cerca.
Por suerte para ambos, el olor del ambiente cambiaba, podía notar un aroma con la nariz, aunque no sabría decir que era lo que olfateaba. -Cao, creo que estamos llegando a alguna parte.- Le dije mientras le daba un par te toques en su brazo para llamar su atención, seguramente él estaba tan asqueado como yo.-Aunque no tengo ni idea de a donde.- Dije encogiéndome de hombros mientras mi mirada estaba clavada en el horizonte con la esperanza de que mi vista llegase a vislumbrar una isla, un islote, un peñasco aunque fuera, ya a esas alturas no me importaba a donde llegáramos, solo quería sentir la tierra firme bajo mis pies. No sabría explicar porque, pero mantuve una sensación de ansiedad durante todo el viaje, sensación que aumentaba cuando miraba el mar. Era extraño y no podía explicar el motivo, pero sentí como moriría si llegaba a caer al mar.
El sol comenzaba a salir por el este, amaneciendo por el borde del océano y haciendo que los ray9os de luz rebotasen en el agua. Tonos rosados, morados y azules teñían el cielo y, de nuevo, volví a ver una gaviota, cosa que ya llevaba tiempo sin haber visto, sin duda había tierra cerca.
