04-09-2025, 10:03 AM
Pese a ser derrotado de forma aplastante y sin tener la más mínima oportunidad de demostrar sus habilidades, el desconocido se llevó la ovación de un público que supo ver lo injusto de aquél combate y la vergüenza que suponía llevar un arma de fuego a un torneo de artes marciales.
Por otro lado, para el francotirador lunarian aquello sólo había sido un mero trámite para poder entrar al torneo del día siguiente. No le importaba la opinión de un público que no sabía apreciar la belleza que tenían las armas de fuego y la dificultad que suponía usarlas.
- Entrena duro y vuelve el próximo año. Serás capaz de ganarles a todos. - Expresó en voz baja Fyodor cuando su rival, retirado en camilla por los asistentes, pasó por su lado. Siendo él y los asistentes los únicos que pudieron oír ese mensaje de ánimo y esperanza.
Fyodor abandonó la arena entre una mezcla de abucheos y vítores que creaban un ambiente de crispación entre un público que no sabía cómo actuar y, nada más volver a entrar en la sala de espera, el mismo asistente que se había llevado antes a Krysser fue a recibirle con una falsa sonrisa, diciéndole lo mismo que a su peludo y gigantesco compañero y aclarándole que antes tenía que devolver la munición en la armería.
- Ok. - Fue lo único que dijo Fyodor, echándose el rifle al hombro antes de sacudir sus enormes alas y poner rumbo a la armería bajo la atenta mirada del resto de participantes.
Allí, tras recorrer los pasillos llenos de miradas críticas y gestos de desaprobación por su pelea, se encontró al mismo armero de antes que, con el mismo desagrado que tenía cuando le pidió la munición, recogió la sobrante de aquella pelea sin decir una simple palabra al lunarian mientras que en su rostro se podía apreciar el desagrado que sentía hacía el francotirador.
Después de eso, el pequeño asistente llevó a Fyodor al palco dónde ya se encontraba Krysser, siendo recibido allí por unos lujos innecesarios y con unas vistas perfectas de la arena de combate en la que la peculiar dupla mink-lunarian ya se habían ganado su derecho a participar en el torneo del día siguiente tras haber derrotado a sus respectivos oponentes.
Por otro lado, para el francotirador lunarian aquello sólo había sido un mero trámite para poder entrar al torneo del día siguiente. No le importaba la opinión de un público que no sabía apreciar la belleza que tenían las armas de fuego y la dificultad que suponía usarlas.
- Entrena duro y vuelve el próximo año. Serás capaz de ganarles a todos. - Expresó en voz baja Fyodor cuando su rival, retirado en camilla por los asistentes, pasó por su lado. Siendo él y los asistentes los únicos que pudieron oír ese mensaje de ánimo y esperanza.
Fyodor abandonó la arena entre una mezcla de abucheos y vítores que creaban un ambiente de crispación entre un público que no sabía cómo actuar y, nada más volver a entrar en la sala de espera, el mismo asistente que se había llevado antes a Krysser fue a recibirle con una falsa sonrisa, diciéndole lo mismo que a su peludo y gigantesco compañero y aclarándole que antes tenía que devolver la munición en la armería.
- Ok. - Fue lo único que dijo Fyodor, echándose el rifle al hombro antes de sacudir sus enormes alas y poner rumbo a la armería bajo la atenta mirada del resto de participantes.
Allí, tras recorrer los pasillos llenos de miradas críticas y gestos de desaprobación por su pelea, se encontró al mismo armero de antes que, con el mismo desagrado que tenía cuando le pidió la munición, recogió la sobrante de aquella pelea sin decir una simple palabra al lunarian mientras que en su rostro se podía apreciar el desagrado que sentía hacía el francotirador.
Después de eso, el pequeño asistente llevó a Fyodor al palco dónde ya se encontraba Krysser, siendo recibido allí por unos lujos innecesarios y con unas vistas perfectas de la arena de combate en la que la peculiar dupla mink-lunarian ya se habían ganado su derecho a participar en el torneo del día siguiente tras haber derrotado a sus respectivos oponentes.
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