Eternidad [Priv. Uker] [Presente relativo]
#1

***
Día 41 de verano, año 16
Isla Karate

—¿Estará bien si salgo del barco por mi cuenta?
 
No es como que tenga un grillete, tampoco es como si su capitán le ordenara quedarse vigilando la nave, bueno, quizá eso hizo ¿Cómo saberlo? No podría recordarlo, aunque quisiera, pero no es lo que lo lleva a cuestionarse.
 
—Jmmmm…jmmmmmm…—Alzó su cara para encontrarse con los mástiles, las velas plegadas, una bandera distintiva ¿Cómo podría olvidar los colores? ¿Cómo podría olvidar cómo llegar a su propio barco? Bueno, para él siempre era posible olvidar más y más cosas.
 
Suspiró, no por cansancio, si no por resignación, después de todo, aunque quisiera ser positivo, parte de las cosas que no olvidaba era, irónicamente, su pésima capacidad para retener direcciones.
 
Se detuvo un momento en la barandilla del barco, cerca de la escalerilla de embarque y, la maleta que llevaba en su espalda, fue retirada para dejarla sobre el suelo y sacar de ella un lápiz y una libreta que abrió, no en una página al azar, si no en una marcada con una cinta y, ahí, empezó a dibujar un boceto de la jolly roger de su tripulación, además de anotar los colores distintivos del barco, el nombre grabado en la popa y cualquier otro detalle distintivo que pudiera ayudarlo a regresar al barco correcto, así tuviera que pedir ayuda externa, aunque ¿En verdad sería buena idea pedir ayuda a algún habitante de la isla para regresar a una embarcación claramente pirata? Intentaría no pensar en eso, sería un problema para el Cherry del futuro.
 
Pero ¿Por qué esas urgencias de salir por su cuenta a la isla? Simple: provisiones.
 
No sabía cuanto tiempo pasarían en ese lugar, si se lo mencionaron en algún momento, ahora esa información pasaba al cementerio de recuerdos y, de todos modos, sea que partieran ese mismo día o en un mes, prefería ser precavido y, por lo tanto, llenar sus despensas con plantas, ungüentos, medicinas y cualquier implemento que fuera necesario para sanar cualquier afección que pudiera afectarlo a él o a alguien de su grupo ¿Le preocupaban? Aún no podía decirlo con exactitud, pero siendo las personas con las que viajaría, debía asegurarse de que estuvieran sanos, no quisiera pasar un mal rato en alta mar.
 
Terminó sus anotaciones y dio vuelta a la página para pasar a la anterior, ahí tenía una lista de implementos que necesitaría si en verdad pensaba volver a la vida en el mar y, entre ellos, subrayado varias veces, a colores y con más tinta de la necesaria, la palabra “menta” sobresalía de entre todo…Sus reservas se agotaban y eso lo ponía de los nervios.

Tanteó su bolsillo y sacó de este una botellita pequeña, como la de una muestra de perfume, y notó la poca cantidad de líquido que tenía: menos de la mitad.
 
Estaba decidido. No podía esperar a que el resto se despertara, ni siquiera podía esperanzarse a que alguien decidiera acompañarlo, iría por las provisiones por su cuenta, así tuviera que recorrer toda la isla más de una vez para encontrar el camino de regreso al barco.
 
Guardó su libreta, se echó su mochila al hombro y bajó por la escalerilla del barco y, cuando por fin pisó la arena, ni siquiera miró atrás antes de adentrarse en las calles principales de la isla que, a esas horas de la mañana, apenas empezaban a despertar.
 
***
 
¿Cuánto tiempo pasó desde que salió del barco hasta este instante? Recordaba la fresca brisa marina recorriendo su piel y los tiernos rayos del sol, que apenas se asomaba, brindándole un calor acogedor y ahora…ahora era todo lo contrario.
 
—¿Qué tan difícil es llegar a un mercado de especias? —Colocó una de sus manos sobre su frente, de manera horizontal, para hacer una especie de visera con esta, un intento vano de ocultar su piel sensible del inclemente sol que, aun sin ser medio día, brillaba con fuerza sobre su cabeza. —Estoy seguro de que ese marine dijo que si seguía recto llegaría al mercado…Eso dijo… ¿O dijo que siguiera recto y luego a la derecha? ¿Me pasé la calle que señaló? —Bajó su mirada mientras, por manía, mordía labio inferior por dentro, con fuerza suficiente para que sus dientes se abrieran paso entre la piel y empezara a sangrar, aunque el ardor que empezaba a sentir y el sabor metálico de la sangre no fue suficiente para que se detuviera de su gesto y tampoco lo detuvo de caminar, aunque no se fijara por donde iba.
 
Ni siquiera se enteró de los insultos o malas miradas de algunas personas con las que chocó por accidente mientras se mantuvo caminando distraído, según él, intentando recordar la dirección que el marine le dijo para llegar al mercado, no, claro que no se dio cuenta, no hasta que chocó de frente con la espalda ancha de un hombre que era apenas unos centímetros más alto que él.
 
—Agh…—Se quejó al sentir el leve golpe en su nariz, al haber chocado de lleno, y como sus lentes se descolocaron de su rostro, solo aquello hizo que dejara de mirar al suelo, solo eso pudo hacer que dejara de morder su ya magullado labio que ahora se veía como si le hubieran dado un golpe. —Lo siento, no me fijé…
 
Se acomodó sus gafas para luego presionar sobre el puente de su nariz, no había sangre saliendo de esta y el golpe no fue más que una sensación incómoda que estaba seguro de que se pasaría con el correr de los minutos.
 
—¿Te lastimé? —Al hacer la pregunta alzó su rostro, se fijó en el cabello negro y los rasgos bien definidos del otro hombre…atractivo…sí, lo suficiente para que se sonrojara al haber actuado como un torpe frente a él, pero…había algo más ¿Por qué sentía que le recordaba a alguien? ¿O es que acaso lo conocía de algún lugar? Entrecerró los ojos, intentando recordar, en vano, si el rostro le era o no familiar.

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Eternidad [Priv. Uker] [Presente relativo] - por Hyákinthos - 05-09-2025, 09:13 AM

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