05-09-2025, 04:27 PM
Me había invitado a una salida en búsqueda de diversión, ya que hace un par de días una de esas salidas había terminado en combate. No pude divertirme para nada. Pero esta vez, con fe, tenia la esperanza de poder divertirme como se debe. Solo tenia que seguir el sonido de la música. A estas horas de la noche las calles estaban vacías, al igual que los locales, pero en alguno de ellos la música rompía el silencio de los callejones.
—Hey Ryuu ¿Tienes en mente algo para hoy?
—Mmm… buscar alguna ¿fiesta? o lo que salga, la verdad, tengo ganas de ¡divertirme! Esta isla tiene algo que me calienta la sangre.
—Vale! Yo te guío, mira gira por aquí ¡estoy escuchando algo! ¡Vamooos!
—¡Te lo dijeeeee! Mi instinto fiestero ¡nunca falla!
—Es leve el sonido, pero si, parece que hay una ¡fiesta adentro!
—¡Vamos entremooooos! Di que eres el dueño si alguien te pregunta quién eres, ¡Shishishishi! A ver si conseguimos engañarlos y llevarnos tragos gratis toda la ¡noche!
—Muahahahahaha ¡Esto será divertido!
—¡Por las sombras más oscuras del universo! ¡Esto es una locura!
—¡Wuuuuuuuu! Esto es lo mejor que hemos hecho en mucho tiempo
—Bailemos un rato y cuando se acabe la música ¡buscamos algo de tomar!
—¡No olvides mencionar que eres el dueño! ¡Shishishishi!
—Si me lo recuerdas a cara rato ¡como lo voy a olvidar!
—Shishishishi y a lo mejor antes de irnos, les bajamos ¡la palanca de la luz! ¡Y nos vamos corriendo!
—Muahahahaha! Brillante pero espeluznante si salen todos en grupo a perseguirnos, al menos hasta que salgan nosotros ya estaremos ¡bien lejos!
Nos quedamos bailando hasta que la música terminase o cambiaran a otra. Nos dejamos llevar por el ritmo de los sonidos. Pegados como un oso a un tarro de miel. Los sonidos sintéticos acompañados de las luces hacían que mi cerebro viera toda clase de formas y figuras. Me deje llevar hasta perder el sentido del tiempo por unos minutos. No me importaba estar apretado en tanta gente, solo quería divertirme y dejarme llevar por la música. Bailar era mi especialidad y lo demostraba con cada paso de baile.
—Hey Ryuu ¿Tienes en mente algo para hoy?
—Mmm… buscar alguna ¿fiesta? o lo que salga, la verdad, tengo ganas de ¡divertirme! Esta isla tiene algo que me calienta la sangre.
—Vale! Yo te guío, mira gira por aquí ¡estoy escuchando algo! ¡Vamooos!
Giramos por una esquina y entramos en una calle donde se alzaba un edificio de tres pisos. Del segundo se podía se podía sentir un leve vibrar al ritmo de la música. Si o si tenia que ser una fiesta clandestina. Desde afuera no tenia ninguna señal. La puerta no estaba resguardad por nadie —de seguro solo se entra con invitación o solo para los que saben donde es— por lo que sería fácil de entrar.
—¡Te lo dijeeeee! Mi instinto fiestero ¡nunca falla!
—Es leve el sonido, pero si, parece que hay una ¡fiesta adentro!
—¡Vamos entremooooos! Di que eres el dueño si alguien te pregunta quién eres, ¡Shishishishi! A ver si conseguimos engañarlos y llevarnos tragos gratis toda la ¡noche!
—Muahahahahaha ¡Esto será divertido!
Llevaba puesto mi ropa de siempre, mi chaqueta azul con capucha ploma, sin polo —obviamente— con unos pantalones que hacían juego con la chaqueta. No llevaba nada más encima. Solo buscaba diversión y algo de caos. De ser posible más caos que diversión, pero con lo que salga voy a estar conforme.
Llegamos a la entrada y empujamos la puerta como si viviéramos ahí. Una pequeña ráfaga de viento, lleno de olores y sabores, nos dios en toda la cara. Luego el sonido de la música exploto de golpe. Seguimos el camino por las escalares hasta llegar a segundo piso.
La pista de baile se abría en gran tamaño apenas entramos. Las luces estrambóticas que se prendían y apagaban como flashes, acompañadas de las bolas de disco y las docenas de luces que iban y venían, hacían que todo fuera una locura visual. Mis ojos no tenían idea de lo que veían, gente detenida en el tiempo como fotos, pero solo por segundos, algunos elevados en el cielo o a veces hundidos en el suelo.
Antes de avanzar al centro de la pista de baile me percate de una bufanda que ondeaba por entre las personas, pasando por entre la pista de baile en dirección a la barra —y encima es de color morado, mi color favorito— tendríamos que buscarla luego para resolver algunos asuntos.
—¡Por las sombras más oscuras del universo! ¡Esto es una locura!
—¡Wuuuuuuuu! Esto es lo mejor que hemos hecho en mucho tiempo
—Bailemos un rato y cuando se acabe la música ¡buscamos algo de tomar!
—¡No olvides mencionar que eres el dueño! ¡Shishishishi!
—Si me lo recuerdas a cara rato ¡como lo voy a olvidar!
—Shishishishi y a lo mejor antes de irnos, les bajamos ¡la palanca de la luz! ¡Y nos vamos corriendo!
—Muahahahaha! Brillante pero espeluznante si salen todos en grupo a perseguirnos, al menos hasta que salgan nosotros ya estaremos ¡bien lejos!
Nos quedamos bailando hasta que la música terminase o cambiaran a otra. Nos dejamos llevar por el ritmo de los sonidos. Pegados como un oso a un tarro de miel. Los sonidos sintéticos acompañados de las luces hacían que mi cerebro viera toda clase de formas y figuras. Me deje llevar hasta perder el sentido del tiempo por unos minutos. No me importaba estar apretado en tanta gente, solo quería divertirme y dejarme llevar por la música. Bailar era mi especialidad y lo demostraba con cada paso de baile.
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