06-09-2025, 05:43 AM
La pregunta del hombre no hizo más que asegurarle lo estúpido que era. Obviamente necesitaban un precio aceptable para poder comprar más cosas luego, con el presupuesto tan bajo que tenían, pero claramente eso no iba a ser entendido por alguien como él, por lo que solamente se limitó a callar.
- Bueno, puedo prometerte que no hablaré con ellas -. El joven soltó una risa ante la respuesta a su pregunta. Tendría que pasarse luego por ahí, para poder pedir el trabajo, pero deberá ser luego de terminar el asunto que tienen ahí. - Debo avisarte que aún no sé cuánto tiempo pasaré aquí, ¿eso supone algún problema? -. La mujer quedó pensativa por unos segundos, mientras el pelinegro daba un último sorbo a su bebida, colocando el vaso vacío sobre la mesa. - No lo creo, puedo pagarte por día si eso lo hace más fácil para ti -. Uker asintió mientras le entregaba el vaso. Iba a responderle, pero el estruendo de la puerta abriéndose llamó su atención.
No esperaba encontrar a alguien conocido, pues nadie en ese lugar lo conocía a él, pero grande fue su sorpresa al ver a la mujer que había ingresado al local. - ¿Akura? -. Estaba seguro que ella no lo escuchó, pero de igual manera no tardaron en cruzarse sus miradas. Pudo ver como ella avanzaba con rapidez, hasta que se tiró a sus brazos en un abrazo, uno que fue correspondido por el muchacho. - Pasaron unos cuantos años desde que te vi, ¿Cómo estás? -.
- Así que se conocen, eso es nuevo -. La mujer de la barra parecía conocer a la más joven. Rebuscó un poco debajo de ella, entre los cajones debajo de la barra, sacando de ellos un set de 3 pinceles, que acercó a la recién llegada. - Ya te dije que no dejes tus cosas aquí o van a romperlas algún día -. Fue en ese momento que el pirata notó el cuadro que la mujer llevaba consigo. - ¿Sigues pintando? ¿Qué tal te va con eso? -. El chico de ojos azules parecía contento de ver a la peliblanca, tanto que llamó la atención de la camarera. - Ya que se conocen... Dime, Akura, ¿sabes que tan bien cocina? ¿Debo contratarlo? -.
- Además, ¿de que se conocen? No recuerdo haberte visto por aquí -. Dijo la mujer, tras escuchar la respuesta por parte de la más joven, pero dirigiendo su nueva pregunta hacia Uker. - Trabajé por un tiempo en el orfanato en el que ella vivía. Luego un noble de la isla de Sorbet me quiso como su chef personal, así que tuve que dejar ese trabajo para mudarme. Lastima que al llegar a Sorbet no me recibieran bien en la ciudad del norte -. No prestó atención al hombre con el que llegó desde que apareció la joven por la puerta. - Eso fue hace unos… eh… ¿4 años? -. Casi 4 años, si. Ahora que lo pensaba, había vivido bastante bien antes de irse a Sorbet, pero si no hubiera ido nunca se hubiera encontrado con Maki, o tal vez se encontrarían aquí nuevamente…
Era difícil saberlo, no era alguien capaz de predecir el futuro, y tampoco creía que existía alguien capaz de algo así.
- Bueno, puedo prometerte que no hablaré con ellas -. El joven soltó una risa ante la respuesta a su pregunta. Tendría que pasarse luego por ahí, para poder pedir el trabajo, pero deberá ser luego de terminar el asunto que tienen ahí. - Debo avisarte que aún no sé cuánto tiempo pasaré aquí, ¿eso supone algún problema? -. La mujer quedó pensativa por unos segundos, mientras el pelinegro daba un último sorbo a su bebida, colocando el vaso vacío sobre la mesa. - No lo creo, puedo pagarte por día si eso lo hace más fácil para ti -. Uker asintió mientras le entregaba el vaso. Iba a responderle, pero el estruendo de la puerta abriéndose llamó su atención.
No esperaba encontrar a alguien conocido, pues nadie en ese lugar lo conocía a él, pero grande fue su sorpresa al ver a la mujer que había ingresado al local. - ¿Akura? -. Estaba seguro que ella no lo escuchó, pero de igual manera no tardaron en cruzarse sus miradas. Pudo ver como ella avanzaba con rapidez, hasta que se tiró a sus brazos en un abrazo, uno que fue correspondido por el muchacho. - Pasaron unos cuantos años desde que te vi, ¿Cómo estás? -.
- Así que se conocen, eso es nuevo -. La mujer de la barra parecía conocer a la más joven. Rebuscó un poco debajo de ella, entre los cajones debajo de la barra, sacando de ellos un set de 3 pinceles, que acercó a la recién llegada. - Ya te dije que no dejes tus cosas aquí o van a romperlas algún día -. Fue en ese momento que el pirata notó el cuadro que la mujer llevaba consigo. - ¿Sigues pintando? ¿Qué tal te va con eso? -. El chico de ojos azules parecía contento de ver a la peliblanca, tanto que llamó la atención de la camarera. - Ya que se conocen... Dime, Akura, ¿sabes que tan bien cocina? ¿Debo contratarlo? -.
- Además, ¿de que se conocen? No recuerdo haberte visto por aquí -. Dijo la mujer, tras escuchar la respuesta por parte de la más joven, pero dirigiendo su nueva pregunta hacia Uker. - Trabajé por un tiempo en el orfanato en el que ella vivía. Luego un noble de la isla de Sorbet me quiso como su chef personal, así que tuve que dejar ese trabajo para mudarme. Lastima que al llegar a Sorbet no me recibieran bien en la ciudad del norte -. No prestó atención al hombre con el que llegó desde que apareció la joven por la puerta. - Eso fue hace unos… eh… ¿4 años? -. Casi 4 años, si. Ahora que lo pensaba, había vivido bastante bien antes de irse a Sorbet, pero si no hubiera ido nunca se hubiera encontrado con Maki, o tal vez se encontrarían aquí nuevamente…
Era difícil saberlo, no era alguien capaz de predecir el futuro, y tampoco creía que existía alguien capaz de algo así.
