[Aventura autonarrada t1] 3 fans y 1 francotirador
#1
Día 88 de Primavera, Año 16
South Blue, Isla Karate
El torneo había finalizado… Aquél combate había supuesto un antes y después en la peculiar y reciente alianza del escuálido lunarian y del enorme Mink. Pese a sus grandísimas diferencias físicas y a sus diferentes personalidades, a ambos les unía un objetivo en común y, lo que era más importante, se habían demostrado mutuamente que podían contar y confiar el uno en el otro pese a las dificultades.

- Te veo en el pueblo. Tengo que ir a devolver la munición que me ha sobrado y seguro que el cabrón de la armeria me tiene ahí una hora mientras comprueba que todo está bien. -Se despidió Fyodor de Krysser, chocando puños antes de que ambos tomaran direcciones contrarias dentro del enorme estadio.

Fyodor, mientras caminaba por los abarrotados pasillos, podía notar las múltiples miradas de desagrado de aquellos fans que, criados en aquella isla donde las artes marciales eran una forma de vivir, veían como una ofensa que siguiesen pudiendo participar pistoleros y francotiradores en aquel sagrado escenario. Aunque, para sorpresa de Fyodor y de bastantes nativos, hubo un niño pequeño que se acercó tembloroso al solitario lunaria, cortándole el paso con sus diminuto cuerpos mientras levantaba un pincel con tinta y una lamina de papel en blanco al mismo tiempo que dirigía su rostro hacía el suelo.

-¿Quieres una firma? – Preguntó Fyodor extrañado, agachandose para ponerse a la misma altura que ese pequeño niño que, avergonzado por la situación, sólo pudo asentir con la cabeza mientras alargaba sus delgados brazos hacía Fyodor. - Muchas gracias, pequeño. -Fue lo único que salió de Fyodor que, con una sonrisa nostalgica al recordar a sus hermanos pequeños oculta por su mascara, agarró el pincel junto con el papel y dibujó una diana. - Mantén siempre la vista en tu objetivo, campeón. – Le respondió en voz baja antes de devolverle el pincel y el papel, revolviéndole el pelo de manera amistosa antes de reincorporarse, quitando una bala explosiva de su cargador para dársela tambien al niño y alejarse ante las indignadas miradas de una multitud que no podía creer que hubiese alguien capaz de admirar a tan cobarde luchador.

El resto del camino fue tranquilo, las miradas de desprecio le siguieron acompañando hasta que llegó a la armeria, aunque esto no suponía problema alguno para alguien que había estado sufriendo ese tipo de miradas casi toda su vida.

- ¡AQUÍ ESTÁ MI CAMPEON! GYA GYA GYA -La risa del enorme encargado del arsenal invadió todo el pasillo en cuanto vió aparecer al lunarian que, extrañado por el cambió de actitud respecto al dia anterior, no sabía como reaccionar. - ¡Si no fueras tan feo te comería toda la boca! GYA GYA GYA – Continuó el enorme armero, sin poder ocultar su enorme sonrisa tras la frondosa barba pelirroja que le llegaba hasta el pecho.

-No sé si eso es una amenaza o un halago. – Respondió el francotirador aun extrañado, pero siguiendo el buen rollo del armero mientras dejaba los 3 cargadores que había cogido antes de empezar el combate contra los hermanos Matsu, el de explosivas con sólo 1 bala restante en su interior.

-GYA GYA GYA. ¡He ganado más dinero contigo que en lo que llevo de año, cabronazo! – Respondió mientras recogía los cargadores perforante y luminoso, dejando el explosivo en la mesa. - ¡Aposté por ti cuando estabas 100 a 1 en la casa de apuestas!¡Maldito cabrón, creía que ayer sólo habías tenido suerte y que iba a tirar el dinero! GYA GYA GYA -Aclaró antes de sacar un enorme fajo de billetes y ponerlo encima de la mesa, al lado del cargador que aun estaba ahí, acercándole ambos a Fyodor.

-¿Qué haces? - Preguntó Fyodor aún más extrañado, cogiendo el fajo de billetes y el cargador para entregárselos en la mano al feliz armero. - No es necesario que me des esto. No me debes nada – El lunarian no sabía como reaccionar ante la generosidad del mismo hombre al que, hace poco menos de media hora, había estado insultando mientras se despedía de Krysser.

- Piensa en ello como si fuera una disculpa. Ayer me dejé llevar por los prejuicios y te trate sin el respeto que mereces. – El rostro del armero había pasado de la alegria desenfrenada a una mezcla de arrepentimiento y vergüenza mientras contaba eso. - Son sólo 10.000 berries y el procesamiento de esa munición usada me dará más problemas que otra cosa. No te preocupes. -Concluyó, rechazando recoger esas 2 cosas y recuperando de nuevo la alegre sonrisa.

-De acuerdo... – Respondió resignado el lunarian, guardando el dinero en su respectivo compartimento de la canana y la devolviendo la munición al rifle. - Me alegro de que hayas podido reconocer tu error, pero sé que, si hubiese perdido contra Karamatsu, no habrías cambiado nada y habrías seguido tratandome igual que ayer. -El lunarian sabía que el cambio de actitud sólo se había debido a su victoria en las apuestas, pero Fyodor era capaz de reconocer la valentia de aquel hombre y, tras ver el gesto de decepción en su rostro, supo que estaba en lo correcto. -El dinero y la munición me dan igual… Se que es complicado dejar los prejuicios atrás y, aún así, has dado el primer paso para hacerlo. Te perdono y gracias. -Concluyó mientras le tendía la mano para zanjar todo con un amistoso apretón de manos.

- ¡Aquí vas a tener un fan de por vida! – Exclamó mientras estrechaba la mano del francotirador, zarandeándola con una fuerza y entusiasmo desmedido.

Una hora más tarde, con el sol del atardecer primaveral iluminando la isla, Fyodor se encontraba atravesando los bosques de enormes bonsais en dirección al pueblo, con un paseo tranquilo que le permitía apreciar la belleza de aquella isla mientras picaba algunos saltamontes recien cazados. Una vez ahí se reuniría con Krysser y, tras celebrar su exitosa participación en el torneo contra los peculiares hermanos Matsu y los otros 3 inutiles que habían sido sus compañeros, empezarían a preparar sus siguientes pasos que, dentro de poco, les llevarían a la siguiente isla.

Todo parecía ser normal pero, gracias a su prodigiosa vista, Fyodor pudó ver como una misteriosa y pequeña figura, envuelta en una capa gris y con el rostro oculto por un pañuelo, se abalanzaba velozmente hacía su posicion, sorteando con gran agilidad los arboles que se iba encontrando sin hacer apenas ruido con sus pasos.

El lunarian no tardó en reaccionar y, antes de que ese misterioso atacante pudiese acercarse más, desplegó sus negras alas y alzó el vuelo a tal velocidad que el asaltante no pudó seguir su movimiento, situandose a 10 metros sobre su cabeza sin que este se diese cuenta de que había sucedido.

- ¡Roza! – Si algo había aprendido Fyodor en aquella isla era que, sin importar la situación, no podía dudar o dejar un segundo de ventaja a un rival.

El ataque de Fyodor impactó de lleno en la cabeza del desconocido atacante, generando con ello una explosion que abarcó un area de 5m que calcinó el cesped y arrancó varias ramas de los árboles cercanos. Instantes después, el alado francotirador pudó ver, desde su alejada y elevada posición, como ese cobarde desconocido trataba de levantarse sin éxito. La explosión había destrozado parte de la capa, revelando con ello una camiseta con una imagen de los 5 hermanos Matsu posando, además, el pañuelo que tapaba su rostro había salido volando y, aunque ahora estaba cubierta de su propia sangre, revelaba la cara de una chica de no más de 10 años.

- M-M-Mat-Matsuboys... – Lloraba mientras veía como Fyodor descendía hacía su posición, sin dejar de apuntarla con su rifle y quedándose a 2 metros, como si de un angel de la muerte que venía a reclamar su alma se tratase.

- ¡Estúpida niña!¡Podía haberte matado! – Expresó claramente enfadado el lunarian, acordándose fugazmente de una de sus hermanas pequeñas y de como está era una fanática de un grupo de música, llegando a pegarles a él y a Oscar si se metían con ellos. Pese a eso, Fyodor no podía evitar sentir alivio y cierta admiración por la resistencia de la niña a ese ataque.

- ¡CALLATE!¡HICISTE DAÑO A MIS MATSUBOYS! -Rugió con rabia asesina mientras con renovadas energias trataba de arrastrarse para apuñalar a Fyodor, llevándose un pisotón en la cara que la dejó ko.

- Puta zumbada. – Suspiró con rabia contenida el lunarian mientras arrastraba el pie por el suelo para limpiarse la sangre de sus botas. - ¿Ahora que coño hago contigo? – Pensó en voz alta, mientras varias ideas le pasaban por la cabeza.

Un par de minutos despues se dirigía volando de nuevo al estadio, cargando el pequeño cuerpo de la niña a la que, como era normal, había atado con la ya destrozada capa para evitar que se moviese en el caso de que se despertara. Por suerte, gracias a su velocidad de vuelo no tardó mucho en llegar de nuevo a la cima y sobrevolar el estadio para entrar directamente por la ventana abierta de la enfermeria, sorprendiendo a todos los presentes con esa particular entrada.

Las explicaciones, por muy rara que fuese la situación, no le llevaron mucho tiempo a Fyodor. No era la primera vez que aquella niña tenía problemas de ese estilo y los doctores la aceptaron en la consulta sin poner ninguna pega, sabiendo que el estar en la misma sala que sus ídolos le ilusionaría y agradeciéndole el desinteresado gesto al lunarian mientras que esté y los hermanos Matsu, situados en la parte opuesta de la enfermería y reconciliados tras lo sucedido ese día en la arena, se miraban con cierto respeto.

- Nos vemos. -Se despidió el lunarian cordialmente antes de saltar por la misma ventana por la que había entrado, poniendo con ello dirección al pueblo para reencontrarse de una vez con Krysser.

Off


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[Aventura autonarrada t1] 3 fans y 1 francotirador - por Fyodor - 06-09-2025, 07:33 AM

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