Camaradas Anti Sistema - Priv. Owen (Pasado)
#8
Owen es un joven sumamente explosivo, raro, problemático y hasta impulsivo, pero...por alguna razón, sin quererlo ni beberlo, siempre terminaba metido en trillones de asuntos que le complicaban la existencia a más no poder. Lo peor no era las circunstancias en las que se encontraba corriendo por su vida detrás de decenas de vacas y toros dispuestos a acabar con los dos blancos rojos que corrían completamente enloquecidos, sino, algo mucho peor: Jensen Valentine.

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-¿¡QUÉ COJONES HACES!? ¡SIGUE CORRIENDO!-
El pelirrojo no sabía qué deliradas mentales podían estar pasando por la cabeza del vampiresco ser. No sabía si era que tenía delirios de grandeza o era un sociópata absoluto, pero viéndolo dar una mortal hacia atrás, el tiempo, repentinamente, parecía haberse ralentizado mientras aquella maniobra grácil hacía ver la situación aún más estúpida y descolocada posible. Todo pareció adquirir otro ritmo, incluso, la propia voz de Owen que se escuchaba mucho más grave, estirada y mostrando como todo alrededor de ambos dos parecía haber cambiado de ritmo a una cuarta parte del tiempo original.

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-Ni-en-mis-peores-porros-vi-un-delirio-así.-
Y así fue como el tiempo volvió a su cauce habitual. El barullo, bullicio, gente empezando a alertarse y entrar en pánico debido a los cruentos animales que perseguían sin ton ni son a ambos blancos rojos...¿Ambos? Solo uno: Jensen había sido fuertemente golpeado por el toro que había intentado montar, enganchado en el cuerno de uno y arrastrado como un harapo sin darle siquiera pie a poder maniobrar de alguna manera. Los animales estaban totalmente esquizofrénicos al igual que la situación que rozaba un ridículo tan grande que, si sobrevivían, sería una anécdota increíble para ligar: "¿Sabías que una vez me persiguieron dos docenas de toros, también la marina, volaban tiros en todas direcciones y los animales disparaban sus cuernos también?" habría que adornarla un poco, claro está, pero lo importante era sobrevivir a semejante absurdo -¡JENSEN, LA PUTA MADRE, TODO LO QUE TENÍAS QUE HACER ERA SEGUIR CORRIENDO!- Las piernas del pelirrojo se estaban empezando a acalambrar al igual que su rostro, con los ojos apretados, intentaban esforzarse lo suficiente para poder centrarse en no detener su marcha. Pese a todo esto, su ex-compañero de celda parecía estar haciendo todo lo posible para poder soltar su capa del fuerte agarre del animal y vio como pudo zafarse de aquella estampida incansable -¡Bien! ¡Se salió! ¡PERO ESTOS TIPOS ME SIGUEN PERSIGUIENDO!-.

Los toros tenían una fijación enorme por Owen. La marina que había estado persiguiéndoles se había detenido instantáneamente vieron al vampiresco joven liberarse de la situación. Era el momento perfecto para que el muchacho diga adiós y trate de salvar su propio culo. Los mercados, ¡PRASH!, los negocios, ¡SASH!, casas, ¡BUM-TRASH!, los edificios que entraban en contacto con aquel pasillo podrían recordar a una festividad en otro universo, de parte de una tierra peninsular, pero no con solamente dos personas, sino, con un poblado completo, ¿Quién aceptaría voluntariamente semejante locura? -En cuanto pueda me zafaré en el primer callejón que pueda.- el camino era completamente a la intemperie, con mercaderes y casas en las que el humo y la locura de la gente hacían acto de presencia debido a los inmensos destrozos provocados por el fervor animal. El muchacho ladrón volteó hacia atrás con una sonrisa desafiante -¡JENSEN, TE LIBRA- creyendo que Jensen finalmente habría podido escapar...pero su sonrisa se disipó casi instantáneamente al ver cómo el loco sujeto caía lentamente hacia el suelo luego de sufrir un fuerte culatazo de un uniformado blanco. El corazón del chico se apretujó instantáneamente -...- y pese a que su instinto de supervivencia le pedía a gritos que siga corriendo para abandonar la situación en algún callejoncito, su...persona, y la ayuda prestada para escapar por aquella conveniente ventana justo minutos atrás, debía ser devuelta -...joder, maldita moralidad estúpida y asquerosa. Necesito ser más rastrero.-.

Owen alzó su brazo izquierdo y, viendo de lado hacia atrás, veía como el rostro de los bovinos ascendía siguiendo el dorso de su palma -Bien.- lo bajó, y lo miraban a él. Hizo lo mismo con la derecha, ocurrió lo mismo -...Listo, se van a cagar.- identificó un patrón: Las vacas seguían cada movimiento que él hacía. Eso le dio una idea rápida y tenaz.

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-¡CHÚPENME LA POLLA, MANGA DE TARADOS!-

Tan bienhablado como solamente él puede ser, cuando Jensen, los marines y el viejo traicionero se dieron cuenta, hacia ellos venía directamente un Owen totalmente embravecido, con los ojos desorbitados, gritón y pendenciero exactamente en sentido contrario en el que estaban ellos. Lo conforme con eso, tenía su abrigo rojo en la mano al cual los bovinos tenían los ojos completamente fijados en él, pudiendo sentir el vibrar intensísimo de la estampida que parecía no conocer ningún tipo de límites ni en cuanto a destrozos ni en cuanto a bullicio. El muchacho pelirrojo sabía que aún así saliese de esta estaría entre ceja y ceja en esa isla un buen tiempo no solamente por las fuerzas de autoridad, sino, por la propia gente -Tal vez esto me cueste el poder entrar a jugar a la rule un buen tiempo...pero...qué cojones.-.

Los miembros de la marina, completamente exasperados -¡TOMEN, BOBOS!- se quedaron completamente en shock cuando vieron aquel giro de ciento ochenta grados que se tornaron todas las circunstancias y, viendo como aquella prenda era lanzada con fuerzas sobre ellos, se depositaba encima de los mismos mientras que Owen, ágilmente, tomaba del agujero perforado de su capa al vampiresco sujeto y lo llevaba sin cesar de correr en dirección lateral a un estrecho pero tenuemente iluminado callejón en forma de "L" -...agh...agh...- los jadeos del muchacho de cabellos rojo teñido se hacían muy presentes; La adrenalina le había ayudado a poder salvarse de semejante situación endemoniada, pero sentía como su corazón estaba a punto de escapársele por la garganta. -...Agh...GRRRRRRRRR!- haciendo fuerza hacia adelante, completamente sudado y con una expresión envuelta en el absoluto sufrimiento, arrastró un poco más hacia adelante a Jensen para, sin ningún tipo de fuerzas, ¡PLAF!, caer de rodillas y posteriormente de cara al suelo, escuchándose el sonido seco del pavimento contra su rostro -...joder...lo logré...no entiendo...ni cómo...estoy vi...vo...joder...- el pecho se inflaba y desinflaba con tantísima fuerza que su consciencia, progresivamente, comenzó a apagarse.
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RE: Camaradas Anti Sistema - Priv. Owen (Pasado) - por Owen Yang - 07-09-2025, 12:37 AM

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