[Presente Relativo] - Una llegada inesperada
#2
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Día 40 de Verano, Año 16

 
Me levanto temprano, con un dolor muscular intenso. Pese a tener una cama donde dormir, todavía no me acostumbro al colchón blando este. Capaz lo mando a la mierda pronto y que duerman los peces en él. Salgo del camarote, desnudo, bostezando con fuerza y relajando los hombros de tensión acumulada. El Sol todavía no sale del todo por el horizonte y las estrellas aún se dejan ver. Es un cielo ideal para navegar correctamente y guiarse por el firmamento. El mar está en calma y la brisa vespertina se me filtra por la entrepierna dándome un fresquito rico rico. 
Aunque no todo es tan ideal como lo planteo. Primero está... "La invitada". Julie no deja de gritar cada vez que tiene la oportunidad y sabe que estoy en cubierta. Y lo peor es que sus berridos se escuchan por todo el barco dando igual donde la deje. -¡¡¡Pedazo de hijo de puta, suéltame de una vez que te voy a matar, cabronazo!!!- Siempre con la misma cantinela. -Que sí, pesada. Que ya me lo has dicho... Al final te ataré al ancla para que te folle un pez...- Y al final lo haré, ya verás. A ver si Jhon Stern viene a por ella de una vez o la vendo rápido a cualquier palurdo que la soporte. Lo segundo y más importante es que me rugen las tripas. Pero mucho. El estar solo en el barco provoca que esté prácticamente todo el día al timón solo y no haya tiempo para pescar, comer o descansar. Con suerte en mi próximo destino pueda contratar a alguien o juntarme con gente para evitar estas situaciones de mierda.

Levanto el ancla a pulso y la enrollo a través del escobén. Suelto la cuerda ya que tengo el viento a favor y me paseo por amura y aleta de babor antes de alcanzar el timón de vuelta y continuar con la travesía. -Bueno, pues vamos allá de nuevo...- suspiro mientras sonrío imaginando las aventuras que pueden llegar en tierras desconocidas. Yo no conozco este vasto mundo, pero juro por mi tribu que el mundo conocerá mi nombre. 
Las horas pasan y no pierdo el rumbo que me guía el Log Pose. La aguja roja se ma tiene intacta en un punto fijo y cada vez que se atreve a desviarse, corrijo levemente para volver a destino. Una vez mas, lo único que me acompaña es el hambre, las quejas de la tripulación y las gaviotas que surcan la Gran Line conmigo. Verlas pescar a gran velocidad mientras vuelan al lado de Veðrfölnir, cuando reposan en el guardamancebos y se ponen a graznar, cuando sobrevuelan y generan sombra en toda la Carabela... Espera, ¡¡¡¿¿¿SOMBRA EN LA CARABELA???!!!
Miro al cielo confundido buscando ese algo que está eclipsando el Sol en toda la embarcación. No tardo en encontrar la respuesta. Un enorme reptil alado nos está sobrevolando a enormes metros de altura. Incluso subido al mástil mayor y lanzando a Yggdrasil con fuerza sería capaz de alcanzarlo. Mi cara dibuja el temor y el asombro de un niño que acaba de ver a una criatura de leyenda que jamás creía que existiría. -¡¡¡WYVERN!!!- grito emocionado mientras señalo con el dedo a la bestia. Entonces me giro hacia Julie, que está en la parte baja del palo de mesana. -¡¡¡JARUL JUL JUL JUL JUL...!!! ¡Es un puto Wyvern, Julie, míralo!- La bestia no tarda en adelantarnos y en avanzar sin siquiera percibirnos. Se mueve a toda velocidad en la misma dirección que llevamos nosotros. 
La cara de la mujer es un poema. Terror puro. Más incluso que cuando me enfrenté a ella. Yo no lo entiendo, pero debe de saber algo que yo no sé. Entonces deja de lado sus berrinches para casi tartamudear. -Nos... Nos vas a matar a ambos...- y entonces estalla. -¡NOS VAS A MATAR A AMBOS, JODER!- Con más curiosidad que preocupación, le replico. -Oye, oye... ¿Pero por qué te pones así, mujer?- En ese momento, si me pudiera matar con la mirada, ya sería el sexto personaje. -Eso no era un Wyvern, puto retrasado...- suelta con tono serio. -...Era un dinosaurio, un pterodáctilo. ¡Nos estás llevando a Little Garden, puto enfermo de los cojones!- Ese lugar... Me suena a haberlo oído alguna vez. -Dime, ¿qué tiene ese lugar de especial?- Ella me mira con ojos como platos. Como si hubiera dicho una estupidez o fuera algo obvio. -¿Acaso no sabes la de peligros que hay dentro de esa isla?- Y solo con esa frase, ha sellado por completo mi siguiente parada. Una sonrisa exagerada se me dibuja en la cara. No hay tiempo que perder. -Pues no se hable más, descubriré yo mismo los secretos que oculta Little Garden, ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!-



No viro ni por centímetros el rumbo. Debe de ser ya mediodía y el calor del tópico empieza a sentirse fuerte. Y a lo lejos... Tierra a la vista. Una isla enorme, repleta de vegetación y vida. Un peñasco paradisíaco y verde, con enormes costas y sin civilización visible. Una selva densa que incluso desde la distancia se ve infinita. Empiezo a bordear la isla, en busca de algún puerto o sitio donde atracar. Pero nada. Van pasando los minutos y no parece haber más que pura selva. Lo único que se deja ver son dinosaurios. Julie tenía razón, es una isla con criaturas fascinantes. Pero lo más fascinante es cuando me encuentro, en mitad de una playa perdida, una especie de choza improvisada con un tipo ahí varado. 
Me acerco tanto como puedo con Veðrfölnir a la costa y lanzo el ancla. Una vez el barco queda detenido, ato a Julie en la bodega, me pongo unos pantalones y cargo a Yggdrasil y mis martillos gemelos conmigo. De un salto, me dejo caer hasta el mar. El agua de la playa me llega hasta las rodillas, pero supongo que medir 7 metros ayuda un poco para no hundirme. Cargo el hacha en el hombro derecho y avanzo con seguridad y una sonrisa pícara en el rostro. Mientras más me acerco, más se me abre el apetito al ver la criatura muerta que queda cerca del campamento. Si nuestro amigo se porta bien, capaz comparta algo con él de su propia caza. Pero lo que me encuentro, me deja completamente boquiabierto.
A lo lejos, el dueño de la cabaña improvisada, es un tipo un poco más grande que Yggdrasil, no mucho más. Pero su musculatura denota que es un tipo curtido y peleador. Mientras me acerco, pienso en la manera de abordar la situación. Quizás con cortesía si es majo y necesita ayuda, o con chulería si es un oponente digno y busca pleito o es egoísta. Pero lo veo. Desde lejos, veo ese poderoso distintivo que me hace entender que esto no es un encuentro fortuito, sino un regalo de los dioses. El mentón. Ese mentón prominente y poderoso distintivo de la raza más fuerte del mundo. Por primera vez en años, me encuentro con un hermano de batalla. Otro Buccaneer.
Mi cara es un lienzo de expresiones positivas. Felicidad, sorpresa, alegría, determinación... Me invade un espíritu de camaradería e ilusión que pocas veces se me ofrece. Aunque todavía queda conocerlo. Rezando porque no fuera un marine o un desviado del Gobierno, me planto a unos 10 metros de distancia, respetando unos márgenes mínimos de su campamento, sin ser invasivo de más. Entonces alzo la mano libre en señal de saludo y sonriente me presento:
-Muy buenas, hombretón, ¿Como estamos?- digo con tono amable. Sí, es evidente que mido casi el doble que él, pero es una falta de respeto de un Buccaneer a otro acusarnos de pequeños. Vamos, a mí me china fijo. Antes de que pueda contestar, me adelanto y sigo con el discurso. -Mi nombre es Sigurd, Sigurd Haakon, orgulloso Bucanero. Soy un pirata aventurero en busca de fama y fortuna. Pero viajo hambriento...- Entonces me rugen las tripas. Es tan evidente que incluso con el torso desnudo se me notan las ganas de comer. Señalo con el arma al animal muerto. -¿Te importaría compartir conmigo tremendo ejemplar mientras me cuentas tú historia y como has acabado en este lugar?- La pieza es más mía que suya. Pero quiero ser amable con uno de los míos. Capaz ha quedado atrapado en la isla y puedo ayudar a un hermano a salir de este lugar. O tal vez sea ese alguien que estoy buscando para navegar a mi lado. Aunque para eso todavía me ha de demostrar su potencial...

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RE: [Presente Relativo] - Una llegada inesperada - por Sigurd Haakon - 08-09-2025, 02:34 AM

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