08-09-2025, 08:56 AM
Sus ojos empezaron a lagrimear cuando sus pies, inquietos por encontrar al tipo de rojo y a la chica de verde, avanzaron hacia el humo negro que salía de las casas de madera. En otro momento habría cubierto su cara con su ropa para evitar que el humo lo afectara más, pero no ahora, no cuando sus manos estaban ocupadas con bolsas de compra que se negaba a soltar, después de todo, ni siquiera eran suyas. Quiso tomar mucho aire, pero siendo tan espeso, solo respiró lento y entrecerró sus ojos y, luego de un rato, por fin los vio.
—¡Señorita Maki! —Apenas alcanzó a decir su nombre cuando la vio desaparecer entre las llamas, dejándolo a él con la boca abierta por la impresión. —¿Por qué tienen que ser tan arriesgados? ¿Y qué quieres qué haga de todos modos? No soy marine y no conozco a esta gente ¿Por qué me iban a hacer caso? Jmmm —. Sin poder evitarlo empezó a morder el interior de su boca con fuerza mientras miraba a su alrededor, notando que pocos estaban cerca, claro, nadie era tan estúpido para acercarse a un incendio sin protección…además de ellos. —¿Qué hago? ¿Qué hago?
Una mano se posó sobre su hombro. Miró atrás, asustado por la aparición repentina, pero solo era un marine.
—No deberías estar aquí, es peligroso.
—Lo sé, pero…
No pudo terminar de hablar cuando escuchó un estruendo. Tanto el marine como él miraron hacia el lugar de los hechos y ambos terminaron igual de impactados al ver la pared de madera ceder tan fácil ante ¿Qué cosa exactamente? Pasó el dorso de su mano por sus ojos para intentar limpiar su vista y pudo ver, claramente, a Maki junto con su compañero de rojo.
—¡Señorita Maki! —El marine intentó detenerlo de nuevo, pero esta vez se soltó de su agarre para correr al lado de la chica y de su supuesto compañero de viaje. Eso sí, el joven marine también lo siguió, al menos él tenía un equipo, máscara antigás y algo en su mano que parecía un botiquín de emergencia, aunque el pelirosa apenas y le había prestado atención a ello.
—¿Eh? —Dejó caer, sin querer, las bolsas con las compras a un lado ¿Cómo que no respiraba? ¡Claro! Seguro inhaló mucho humo, eso le pasaba al pelinegro por meterse en un problema que no le importaba. Debería dejarlo morir ahí, pero no podía hacer eso ¿Por qué le sabía tan mal ignorar la situación? —¿Dónde se supone que consiga un doctor? —En ese instante abrió sus ojos como platos ¿En qué mierda estaba pensando? El mismo es médico. Golpeó una de las palmas de su mano con su puño cuando llegó a la realización de eso.
—No, no se va a morir, Señorita Maki, soy médico —. Y había un par de cosas que había notado que la peliverde estaba haciendo mal. —Deja de darle respiración boca a boca, en este lugar hay mucho humo, hay que moverlo y…
—¡Por favor! ¡Déjenme ayudarlos! ¡Tengo el equipo necesario! —¡Cierto! El marine, el pelirosa reparó en él, no era primera vez que aceptaba ayuda de un miembro de la marina y no era algo que le molestara, así que asintió, pero aún así se hincó para quedar al lado de Jensen.
—Bien, llevaré a “Rojo” a un lugar con menos humo y…joven marine…encárgate que la señorita Maki no esté herida, dale un paño con agua para que pueda respirar mejor —. Si el marine hubiera estado sin máscara se hubiera podido leer en su cara la expresión de “¿Por qué un civil me da órdenes?”, pero considerando la situación solo asintió y le extendió su mano a la peliverde para ayudarla a ponerse de pie.
—Señorita Maki, en serio, sé que hago —. Esperó que la chica se quitara de encima de Jensen para poder cargar a este y llevarlo a una zona en donde el humo no fuera tan asfixiante como donde estaban en un inicio y, por cierto ¿Las compras? Esas se le olvidaron por completo en el suelo, después de todo, lo primordial no eran unos pocos maricos.
Estando en una zona de la playa en donde el aire era más limpio, dejó a Jensen sobre la arena, cerca de una formación rocosa que permitió que el cuerpo del pelinegro pudiera estar inclinado de tal manera que pudiera facilitarse su expansión pulmonar y, una vez hizo eso, procedió a tomar su pulso, algo acelerado, pero nada que no pudiera manejarse. Tomó aire…en vaya problema lo metía este sujeto.
Miró hacia atrás un poco, el marine lo siguió y se aseguró que Maki estuviera junto a él —¿Tienes gaza en ese botiquín? ¿Agua dulce? —Giró su cabeza para ver al marine y a la peliverde —Señorita Maki, deberías sentarse, ven… ¿El marine te dio algo para que puedas limpiarte? ¿Las llamas te lastimaron? ¿Puedes hablar bien? —Mientras hablaba, se aseguraba de depositar en el suelo la mochila que llevaba consigo, en donde estaban sus pertenencias y, aunque pensó en sacar una camisa mojada para ayudar a Jensen a limpiarse, en ese momento el marine se sentó también al lado de ellos para pasarle al pelirosa unos trozos de gaza y el agua que le había solicitado.
Agradeció en voz baja al ayudante inesperado, uno que seguro no los ayudaría de tan buena gana si supiera a lo que el médico se dedicaba en realidad, pero bueno, eso era lo bueno de ser discreto y no tener un cartel de recompensa.
Dividió la tela en dos y la mojó con algo de agua dulce que también le entregó el marine y, antes de empezar a limpiar a Jensen, se giró hacia la chica. —Toma, límpiate la cara, quítate todo el hollín que puedas y luego toma este y respira a través, te ayudará a humedecer el aire, te sentirás mejor —. Luego de eso, se encargó de soltar la capa roja de Jensen y los primeros botones de su camisa, después de todo, la ropa parecía demasiado ajustada como para permitirle respirar bien. —Lo siento por tu ropa, tipo de los mangos, pero me agradecerás más tarde.
Con cuidado, se encargó de limpiar los restos de hollín que el pelinegro pudiera tener en su boca y nariz y, cuando se aseguró de que todo estaba en orden, además de haber pegado su oído a su boca para poder escuchar que la respiración era constante, a final de cuentas, el RCP que le dio Maki al inicio había servido para estabilizarlo.
—¡Ah! ¿Estarán bien? —El médico apenas miró al marine, pero le asintió de buena gana y este suspiró aliviado o eso parecía. —En ese caso, tomen esto, es un ungüento para las quemaduras y también esto, es para la inflamación, si eres médico sabrás que hacer con ellos, debo seguir ayudando a otros —. El marine se levantó y corrió hacia el lado del fuego, mientras que el médico solo suspiró y agradeció por los implementos dados, era mejor que lo que él tenía que, ahora mismo era: nada.
—Ojalá pudiera recordar el rostro de ese marine, pero tenía máscara —Y aunque no la tuviera, se le habría olvidado. —Como sea, señorita Maki… ¿Podemos movernos a un sitio más…privado? No me molestaría cargarlos a ambos hasta su casa, tal vez estemos más seguros allá hasta que “Rojo” se despierte y, por cierto ¿Cómo lo encontró? ¿Solo inconsciente? ¿O hay algo más que deba saber? —Volvió a revisar el pulso y la respiración de su compañero y, con delicadeza, volvió a colocarle el paño húmedo cerca de la nariz, para que respirara mejor. —¡Ah! Y que ahora esté concentrado en él no quiere decir que te salvarás de que te revise, debo asegurarme de que no tengas golpes ni quemaduras muy graves —. Esta vez su mirada no parecía perdida, si no como la de alguien serio, alguien con los pies bien puestos sobre la tierra.
