[Pasado] Recuerdos de infancia
#1
Día 36 de Verano // Año 16
Puerto del reino de Samba, Guarida en la lonja.


Los días aquí recluido se hacen largos, las noches son aún más largas. Nunca consigo descansar, pues me es imposible dormir en plenitud mientras mi conciencia me grita que debo estar atento a cualquier ruido, que ya vienen a por mi. Una gotera convierte mi reclusión en una tortura, pues cada gota que deja filtrar parece resonar más fuerte que la anterior, obsesionándome con la idea de ir a buscarla para acabar con este sufrimiento. Me arrastro por el conducto de ventilación, oscuro, sin apenas poder ver mis propias manos. Tanto es así, que la búsqueda de aquellas gotas se convierte en una quimera. Quimera, curioso. ¿Por qué habré recordado ahora esa palabra? Hace muchos años que no oía a nadie pronunciarla, aunque para ser honestos sigo sin escucharla, al menos no por los oídos. El temor a hacer un ruido que delate mi posición es tal que son ya muchos los días que llevo sin atreverme a hablar. Hace varias noches fue la última vez, cuando trataba de cuidar de la última de mis plantas vivas y vi como se marchitaba una de sus hojas con tan solo acariciarla. Le supliqué que no me abandonase, pero no sirvió de nada. Era la única amiga que me quedaba y finalmente me dejó solo. Una vez más.

¿Quimera? ¿Es correcto ese nombre? Ya no estoy seguro de que así sea. No se si soy capaz de recordar las historias que me contaba mi padre...



Año 1, Día 11 de primavera.
Algún lugar del Nuevo Mundo, Zou.

—... y frente a ellos, surgió de entre los árboles una enorme criatura. Su rugido hizo temblar al más de los valientes, mientras su cola de serpiente arrancaba ramas de cuajo de los troncos. Sus pezuñas de cabra rasgaban el suelo, listas para impulsarle sobre sus presas —dijo Coco con una gran teatralidad. Sus manos, como garras, su boca mostrando sus largos dientes.

—
¿Y se los comió a todos? —preguntó con preocupación Varo.

—
¿Qué? Bueno la quimera era una bestia muy poderosa según algunas escrituras. Supongo que la historia sí que terminaría así.

—
Coco, deja de asustar al niño —intervino Nala—. Además, no creo que sea cierto. Entre los antiguos Gricos existían grandes héroes, que luchaban contra todas estas criaturas.

—
¿Es que había más de una quimera? —preguntó de nuevo Varo con temor.

—
Sí, claro que había muchas. Se extendían a lo largo de muchos reinos. Y no solo quimeras. También hay historias acerca de otros muchos demonios, bestias o dioses que causaban el terror entre las personas.

—
Debía ser terrorífico vivir en el pasado —la cara de Varo lo decía todo, su frente arrugada, labios apretados y los ojos a medio entornar, dejaban claro que no le parecía muy seductora la idea de viajar a aquella época.

—
Y que lo digas. En los textos que hemos encontrado de la cultura Messr, se habla de una gran serpiente que atenazaba al mundo en su lucha contra el Sol. Ella buscaba traer el caos y la confusión a las personas, y para ello, cuentan que se enroscaba alrededor del sol para paralizarlo y evitar que se levantase un nuevo día. Incluso existen leyendas de que Apofis, la serpiente, envió algunos de sus hijos al mundo, y si alguno de ellos te mordía quedabas paralizado.

—
Eso no son más que historias. Seguramente no sean más que leyendas que inventó la gente para dar explicación al veneno de alguna serpiente.

—
Leyendas... Maldiciones... Cada uno que lo llame como quiera. Pero no me negarás que hay muchas de estas historias que no tienen explicación. ¿Qué hay de Morfeo y las historias que sobre los pueblos que amanecían sumidos en un sueño infinito? ¿O de las terribles historias que se cuentan sobre Sekhmet y cómo cuentan los relatos que aparecía la gente tras su paso?

—¿
Sekhmet? ¿Quién es ese?

—
Esa. Se trata de una diosa leona. Pero no una leona como tu madre, no. No era un ser protector, ni mucho menos. Las leyendas cuentan que por donde pasaba las plagas reinaban, y la gente enfermaba de una manera incomprensible. Como si la carcoma se hubiera apoderado de sus entrañas. Sus órganos y tejidos se deshacían desde dentro. Debía ser una muerte terrible...

—
Posiblemente fuese eso. Una enfermedad nada más. Y el sueño... tal vez se deba a una intoxicación. Algunas plantas tienen esos efectos. Todo tiene una explicación.

—
Claro que la tiene. Maldiciones. Sin duda —Coco giró su cabeza hacia Varo, sus cejas levantadas como signo de gran ilusión—. Ven, hijo. Voy a dejar que leas algunos de los pergaminos que encontramos en la última expedición. Tal vez te guste leer sobre el lobo Fenrir y su hambre voraz. O a lo mejor, te apasione escuchar sobre Pazuzu el demonio de las tormentas de arena. Ya sé. Ven conmigo vamos a leer la historia de...






Me encantaba escuchar sobre aquellos dioses, héroes y maldiciones, aunque a mi madre le parecieran cuentos para asustar a los niños. Tal vez por eso es que me encandilaban tanto, pues yo no era más que un niño cuando me las contaban. Ahora todo es distinto, pero desearía poder volver a aquella época. Desearía que todo fuese de otro modo. Por eso paso los días y las noches recordando todas las historias que me contaba mi padre. Es curioso que todas esas maldiciones sean lo que me mantiene cuerdo.
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[Pasado] Recuerdos de infancia - por Varoganchin - 08-09-2025, 04:47 PM

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