08-09-2025, 09:06 PM
Las peticiones de Maki sobre cambiar su arma solo hicieron que el muchacho soltara un suspiro, guardando la katana en su lugar y quitándosela de encima. Fue rápidamente en busca de otra arma, encontrando en el dojo una espada con gran similitud a la que llevaba el pelinegro, pero la cual parecía carecer de filo. No iba a matarlos, pero creería que el daño que podría llegar a generar sería similar, por lo que volvió al patio y regresó a su posición.
Ahora los separaban 3 metros a ambos bandos, y el tipo sosteniendo el escudo parecía querer atacarlo primero. Las palabras de Thrym casi lo hacen temblar. ¿A cuál de todas las cenas que le pedía por día se refería? ¿A la primera? Tal vez a la tercera, o incluso a las 5 juntas. Tener que cocinar todo eso dos veces en un solo día era suficiente castigo como para que se tome en serio el combate. - Bien, bien, pero no me hagas cocinarte igualmente si perdemos -. Nada más que un comentario al aire, todos ahí sabían qué le cocinaría de igual manera en cuanto se lo pidiera.
La batalla dio inicio, y las sospechas del cocinero se hicieron realidad. Aquel que portaba el escudo se abalanzó contra él, al menos dándole el tiempo suficiente para pensar. Atacar solo haría que se guardia y postura se rompan, pues no podía quebrar la del oponente, intentar bloquearlo con su arma solo lo haría retroceder, volviendo a la posición inicial y seguramente dañándolo. Por suerte, aún quedaba algo que podía hacer, pero dudaba de que en verdad sirviera.
Colocó su arma al frente en cuanto el adversario lanzó su ataque, logrando que su escudo choque con el filo de la katana, pero moviendo ligeramente el arma y su cuerpo en ese instante, buscando desviar la embestida ligeramente hacia un lado. Una sonrisa se mostró en su rostro al lograrlo, pero no podía perder el tiempo, por lo que aprovechó ese momento para volver a colocar su arma en una posición óptima, lanzando un ataque dirigido a las piernas ajenas.
No esperaba dañarlo, al fin y al cabo contaba con un arma capaz de evitarlo al completo, pero si podía dejarlo sin actuar por un momento sería suficiente. - Lastimosamente, no creo poder vencerlos, a ninguno de los dos, pero eso no significa que no pueda evitar sus ataques hasta agotarlos -. Una táctica inteligente, pero cobarde. Su propia debilidad lo obligaba a eso, tal vez esta era la muestra de que le faltaba mucho recorrido, incluso si su aventura no hacía más que empezar.
Sabiendo que necesitaba espacio para tener tiempo para realizar otra vez un desvío como ese, decidió retroceder. Usó toda su fuerza para dar un salto hacia su izquierda, logrando saltar 4 metros. Podía agradecer lo bien entrenado y lo liviano que era pese a su tamaño. - Bueno, ¿vamos de nuevo? -. Sonrió y volvió a ponerse en guardia, esperando otro ataque del contrario.
¿Qué tal estaba Maki? Desde esa posición podía ver lo que pasaba, pero no quería quitar su atención de su oponente, por lo que apenas podía diferenciar algo con su visión periférica. Notaba el movimiento de algo verde moviéndose, supuso que debía ser la akuma de la mujer, por lo que sus dudas se disolvieron de nuevo. Si algo le sucediera, seguramente podría escuchar a Thrym comentando algo, pero dudaba que eso sea suficiente para poder reaccionar y aguantar un combate en desventaja numérica.
Ahora los separaban 3 metros a ambos bandos, y el tipo sosteniendo el escudo parecía querer atacarlo primero. Las palabras de Thrym casi lo hacen temblar. ¿A cuál de todas las cenas que le pedía por día se refería? ¿A la primera? Tal vez a la tercera, o incluso a las 5 juntas. Tener que cocinar todo eso dos veces en un solo día era suficiente castigo como para que se tome en serio el combate. - Bien, bien, pero no me hagas cocinarte igualmente si perdemos -. Nada más que un comentario al aire, todos ahí sabían qué le cocinaría de igual manera en cuanto se lo pidiera.
La batalla dio inicio, y las sospechas del cocinero se hicieron realidad. Aquel que portaba el escudo se abalanzó contra él, al menos dándole el tiempo suficiente para pensar. Atacar solo haría que se guardia y postura se rompan, pues no podía quebrar la del oponente, intentar bloquearlo con su arma solo lo haría retroceder, volviendo a la posición inicial y seguramente dañándolo. Por suerte, aún quedaba algo que podía hacer, pero dudaba de que en verdad sirviera.
Colocó su arma al frente en cuanto el adversario lanzó su ataque, logrando que su escudo choque con el filo de la katana, pero moviendo ligeramente el arma y su cuerpo en ese instante, buscando desviar la embestida ligeramente hacia un lado. Una sonrisa se mostró en su rostro al lograrlo, pero no podía perder el tiempo, por lo que aprovechó ese momento para volver a colocar su arma en una posición óptima, lanzando un ataque dirigido a las piernas ajenas.
No esperaba dañarlo, al fin y al cabo contaba con un arma capaz de evitarlo al completo, pero si podía dejarlo sin actuar por un momento sería suficiente. - Lastimosamente, no creo poder vencerlos, a ninguno de los dos, pero eso no significa que no pueda evitar sus ataques hasta agotarlos -. Una táctica inteligente, pero cobarde. Su propia debilidad lo obligaba a eso, tal vez esta era la muestra de que le faltaba mucho recorrido, incluso si su aventura no hacía más que empezar.
Sabiendo que necesitaba espacio para tener tiempo para realizar otra vez un desvío como ese, decidió retroceder. Usó toda su fuerza para dar un salto hacia su izquierda, logrando saltar 4 metros. Podía agradecer lo bien entrenado y lo liviano que era pese a su tamaño. - Bueno, ¿vamos de nuevo? -. Sonrió y volvió a ponerse en guardia, esperando otro ataque del contrario.
¿Qué tal estaba Maki? Desde esa posición podía ver lo que pasaba, pero no quería quitar su atención de su oponente, por lo que apenas podía diferenciar algo con su visión periférica. Notaba el movimiento de algo verde moviéndose, supuso que debía ser la akuma de la mujer, por lo que sus dudas se disolvieron de nuevo. Si algo le sucediera, seguramente podría escuchar a Thrym comentando algo, pero dudaba que eso sea suficiente para poder reaccionar y aguantar un combate en desventaja numérica.
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