24-09-2023, 09:32 PM
Pensaba que quizá todo ese ruido y la masa de gente quedarían atrás cuando nos subimos a ese barco, pero no había sido así. Si había algo peor que estar llenos de gente en ese barco, era que todos estuviesen interactuando con nosotros, o mejor dicho, con Legan. Era impresionante la capacidad que tenía este hombre de relacionarse con la gente, aunque desde luego no era una capacidad que envidiase, más bien al contrario, a mí que me dejen en paz.
Entre las personas que hablaban con Legan me llamó especial atención el tipo que antes habló con él, era aún más grande que Legan. Estando más cerca pude comprobar la gran diferencia entre nosotros, por lo menos en cuanto altura. Era más del triple de alto que yo, en un supuesto combate eso podría ser un serio problema, pero parecía simpático y amistoso con el cornudo. Aunque lo que realmente me inquietaba era el fuego que salía por su espalda, ¿Nadie pensaba decirle nada? Parecían darle tan poca importancia que no sería yo el que se preocupase de que pudiera quedarse frito ese tipo. Tampoco es que me importase lo más mínimo
Los tres interrogaban al otro pijo que ahí había, cuando finalmente no tengo que volver a ver al pijo de Terence, ahora me encuentro con otro, esto era un sinfín, tan solo esperaba que a este no le pidiera el demonio de cuernos que sigo que se viniera con nosotros. Por lo que pude escuchar se llamaba Aspros, pero en realidad me daba bastante igual, esperaba no volver a encontrarme con él cuando llegásemos a tierra.
Miré entonces por el vasto mar que nos rodeaba, definitivamente a estas alturas ya no había vuelta atrás, y peor aún, parecía que íbamos directos a unas montañas cuya corriente parecía ir hasta la cima. No estaba del todo convencido de que aquél fuera el camino correcto, aunque todos parecían bastante confiados. Algo me decía que era probable que nos volviésemos a encontrar con Terence en breve.
En medio de todo ese jaleo y griterío el barco se movía de lado a lado, le costaba navegar en esos mares y viendo a dónde nos estábamos dirigiendo estaba claro que la cosa iría a peor. Todos a nuestro alrededor entraron en pánico, gritos y voces, llantos, la desesperación humana una vez más volvía a hacer acto de presencia. La situación me daba mala espina, y parece que Legan decidió actuar en conjunto con el hombre pájaro que sigue en llamas. Reclamaba la colaboración de todos para salvar todas las vidas del barco, pero el otro tipo parecía tener más luces al indicar que fuesen a las bodegas. Seguramente no habría sitio para todos, pero sería más seguro.
Parecía que si se trataba de un buen tipo el tipo del fuego, por lo menos se preocupaba de que todo el mundo quedara a salvo dentro del navío, tal vez había sido demasiado precipitado al ponerme a la defensiva delante de él antes. Suspiré pensando que pronto me harían a ayudar, cuando una mujer que había allí llamó a las bodegas a todos los niños y ancianos, definitivamente tenía más cabeza que los otros dos juntos. Pero si había algo en mi mano que pudiera hacer, lo haría.
Mientras todos se movían, decidí quedarme en cubierta para asegurar a la gente alrededor del mástil. Observé como dos personas se habían resbalado y caído al suelo. Corrí hacia ellos, un par de niños que estuvieron a punto de caer por la borda, pensé que ya habían logrado entrar todos pero al parecer quedaban esos dos todavía por ahí. A uno lo cogí del cinturón del pantalón a tiempo, a otro conseguí atraparle directamente de la mano. Tal vez fuera demasiado brusco pero tiré de ellos rápidamente hacia el mástil, donde les extendí un cabo para que se sujetasen fuerte mientras alguien les ayudaba a volver a entrar a cubierta.
- Agarraos. – Dije en un tono de voz seco, al mismo tiempo que cogí me coloqué dentro de aquella capa para afianzar mi seguridad y de todos los que había allí dentro.
Estos dos tendrían las fuerzas suficientes para aguantar a todos, pero sus tamaños hacían que se les escapasen algunas personas que se resbalaban. Aguantando mi posición como pude hice todos mis esfuerzos para ayudarles a levantarse mientras tan solo deseaba que todo este tramo pasase rápido.
Miré de reojo al timón y allí estaba ese pijo, controlando el barco aparentemente, desde mi punto de vista solo parecía fardar dandole vueltas para un lado y para otro, no me terminaba de fiar de él, pero desgraciadamente parecía ser que todas nuestras vidas dependían de ese tipo. Ya me pasó con Terence, este era el segundo pijo que podía hacer cosas útiles quetal vez escapasen a mi control, no tengo ni la más remota idea de navegación, así como Terence sabía utilizar sus habilidades sociales de una forma que siempre me llegó a resultar bastante desquiciante.
Entre las personas que hablaban con Legan me llamó especial atención el tipo que antes habló con él, era aún más grande que Legan. Estando más cerca pude comprobar la gran diferencia entre nosotros, por lo menos en cuanto altura. Era más del triple de alto que yo, en un supuesto combate eso podría ser un serio problema, pero parecía simpático y amistoso con el cornudo. Aunque lo que realmente me inquietaba era el fuego que salía por su espalda, ¿Nadie pensaba decirle nada? Parecían darle tan poca importancia que no sería yo el que se preocupase de que pudiera quedarse frito ese tipo. Tampoco es que me importase lo más mínimo
Los tres interrogaban al otro pijo que ahí había, cuando finalmente no tengo que volver a ver al pijo de Terence, ahora me encuentro con otro, esto era un sinfín, tan solo esperaba que a este no le pidiera el demonio de cuernos que sigo que se viniera con nosotros. Por lo que pude escuchar se llamaba Aspros, pero en realidad me daba bastante igual, esperaba no volver a encontrarme con él cuando llegásemos a tierra.
Miré entonces por el vasto mar que nos rodeaba, definitivamente a estas alturas ya no había vuelta atrás, y peor aún, parecía que íbamos directos a unas montañas cuya corriente parecía ir hasta la cima. No estaba del todo convencido de que aquél fuera el camino correcto, aunque todos parecían bastante confiados. Algo me decía que era probable que nos volviésemos a encontrar con Terence en breve.
En medio de todo ese jaleo y griterío el barco se movía de lado a lado, le costaba navegar en esos mares y viendo a dónde nos estábamos dirigiendo estaba claro que la cosa iría a peor. Todos a nuestro alrededor entraron en pánico, gritos y voces, llantos, la desesperación humana una vez más volvía a hacer acto de presencia. La situación me daba mala espina, y parece que Legan decidió actuar en conjunto con el hombre pájaro que sigue en llamas. Reclamaba la colaboración de todos para salvar todas las vidas del barco, pero el otro tipo parecía tener más luces al indicar que fuesen a las bodegas. Seguramente no habría sitio para todos, pero sería más seguro.
Parecía que si se trataba de un buen tipo el tipo del fuego, por lo menos se preocupaba de que todo el mundo quedara a salvo dentro del navío, tal vez había sido demasiado precipitado al ponerme a la defensiva delante de él antes. Suspiré pensando que pronto me harían a ayudar, cuando una mujer que había allí llamó a las bodegas a todos los niños y ancianos, definitivamente tenía más cabeza que los otros dos juntos. Pero si había algo en mi mano que pudiera hacer, lo haría.
Mientras todos se movían, decidí quedarme en cubierta para asegurar a la gente alrededor del mástil. Observé como dos personas se habían resbalado y caído al suelo. Corrí hacia ellos, un par de niños que estuvieron a punto de caer por la borda, pensé que ya habían logrado entrar todos pero al parecer quedaban esos dos todavía por ahí. A uno lo cogí del cinturón del pantalón a tiempo, a otro conseguí atraparle directamente de la mano. Tal vez fuera demasiado brusco pero tiré de ellos rápidamente hacia el mástil, donde les extendí un cabo para que se sujetasen fuerte mientras alguien les ayudaba a volver a entrar a cubierta.
- Agarraos. – Dije en un tono de voz seco, al mismo tiempo que cogí me coloqué dentro de aquella capa para afianzar mi seguridad y de todos los que había allí dentro.
Estos dos tendrían las fuerzas suficientes para aguantar a todos, pero sus tamaños hacían que se les escapasen algunas personas que se resbalaban. Aguantando mi posición como pude hice todos mis esfuerzos para ayudarles a levantarse mientras tan solo deseaba que todo este tramo pasase rápido.
Miré de reojo al timón y allí estaba ese pijo, controlando el barco aparentemente, desde mi punto de vista solo parecía fardar dandole vueltas para un lado y para otro, no me terminaba de fiar de él, pero desgraciadamente parecía ser que todas nuestras vidas dependían de ese tipo. Ya me pasó con Terence, este era el segundo pijo que podía hacer cosas útiles quetal vez escapasen a mi control, no tengo ni la más remota idea de navegación, así como Terence sabía utilizar sus habilidades sociales de una forma que siempre me llegó a resultar bastante desquiciante.
Resumen
