[Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico
#12
La copa aún me quemaba en la garganta cuando el aire cambió, honey. El murmullo se volvió cuchicheo, el cuchicheo rugido, y en menos de lo que dura un pestañeo de pestañas postizas, me vi rodeado por veinte cavernícolas con cara de no haber probado perfume en sus vidas. A mi alrededor, la gente se apartaba, los murmullos repetían “Reena boys” como si se tratara de monstruos salidos del mar. But please, darling, no había monstruo que pudiera eclipsar a la estrella que soy yo.
 
El que parecía líder, un niñato con cuchillo oxidado y aliento a ron barato, me gritó unas cosas que no me gustaron para nada, pero que va, no importaba demasiado Darling. — Oh, honey, “what I am” es lo único por lo que jamás pediría disculpas. — Sentí una sonrisita abrirse en mis labios pintados, y me apoyé de codo sobre la barra, cruzando una pierna como si estuviera en un show de moda. —Ay, cariño, Si buscabas espectáculo, viniste al lugar correcto. I don’t apologize for being fabulous. — La tensión podía cortarse con cuchillo, pero yo nunca dejo que nadie controle el guion de mi show. Lancé un beso al aire, un flying kiss, que según mis ojitos rebotó de uno a otro hasta estrellarse en la frente del matón, pero él lo tomó como insulto, claro, pero yo sabía que ya lo había marcado, honey, un beso mío es maldición y bendición.
 
Y entonces, ¡cha-cha-chaaan!, el drama subió de nivel. Entre el grupo de bárbaros apareció un chico ágil, moviéndose como tiburón entre la multitud. Se plantó detrás de ellos, y con voz que rasgaba como guitarra eléctrica, gritó como todo un guerrero fieroso. — Oh my God, I have a knight in shining chaos. — Mis ojos brillaron como dos rubíes al ver cómo ese desconocido, convertía la violencia en coreografía, un cabezazo, crack en la nariz, y luego una patada directa a las joyas de la corona del matón, oh honey, hasta sentí compasión por las pelotas del pobre. Casi.
 
Yo aplaudí como si estuviera en Broadway. —Bravo, cariño, BRAVO! Show them how it’s done! —reí con fuerza, dejando que mi voz se elevara por encima de la música, porque si hay sangre en la pista, al menos que sea un baile digno de recordar y justo cuando pensaba que mi público era perfecto, sentí un golpecito en la mejilla. Giré el rostro y ahí estaba ella, mi pequeña estrella, mi pocket-queen, Alana. Escalando por mi ropa como si fuera una torre humana, con esa mirada feroz y esa sonrisa traviesa y susurró en mi oído unas palabras que me hicieron reír.
 
Yo solté una carcajada que hizo temblar la barra. —Ay, mi mini-darling, ¡que me maten entonces, pero que lo hagan con ritmo! If I die, let it be fabulous. — Ella saltó al suelo y se lanzó a repartir golpes como si fuera un duende vengador. Codazos, mordiscos, botellazos diminutos. Oh honey, estaba maravillado, entre el desconocido que desde ahora será mi admirador rompiendo huesos y Alana atacando como una mini bala, parecía que había contratado a mi propio cuerpo de baile de guerra.
 
Pero yo jamás soy solo espectador. Me incorporé despacio, con una sensualidad calculada, levantando la copa vacía como si fuera un cetro. Caminé entre los Reena boys con una seguridad obscena, rozando brazos sudorosos, pasando mis dedos por los pechos tensos de los matones. —Touch, darling, feel the blessing of my hands.  — algunos se estremecían de deseo reprimido, otros de pura rabia.
 
El primero que se me abalanzó recibió mi palma en su cara, un bofetón tan sonoro que hasta la música pareció callarse un segundo. —Eso es por faltarme al respeto, honey. Never underestimate the power of a queen’s slap. —  El segundo me atacó con una navaja, pero con un giro de cadera, esquivé el tajo y, darling, le planté un beso en la mejilla antes de hundirle la rodilla en el estómago, el pobrecito ayó de rodillas, confundido entre la humillación y el dolor. —Ay, cariño, te falta práctica, pero tranquilo, yo enseño clases privadas los jueves. —
 
El tercero quiso sorprenderme por la espalda, pero ahí estaba Alana, saltando desde mi hombro directo a su cara, clavándole un golpe en la frente que parecio mas bien un tren sin frenos y en ese momento no pude evitar soltar una risa exageradamente alta —¡Jusususu, Jusususu!—, la carcajada retumbó como campana de carnaval.
 
La pista de baile era puro caos, cuerpos cayendo, vasos rotos, luces girando. Mi admirador se movía como huracán, Alana como rayo, y yo como estrella de fuego y entre cada golpe, entre cada grito, yo seguía coqueteando, guiñando, lanzando besos venenosos, fight, but make it fashion, honey.
 
Uno de los Reena boys, el más grandote, alzó un banco para destrozarme. Oh honey, big mistake, toqué con dos dedos mis labios y levanté la mano al aire con la gracia de una diva al final del show, y de ese gesto en mis labios salió un beso que explotó en destellos amarillos, sparkles everywhere, honey. Ese único beso se fragmentó en decenas de luces ardientes que descendieron sobre los siete pobres diablos que todavía creían poder conmigo y bueno, muchos otros civiles que realmente no me importaban mucho, intentaron cubrirse con cuchillos y botellas, pero cada destello los atravesaba como flechas de miel candente, quemándoles la piel, sus ojitos ahora parecían tristes, y lo mejor, rompieron su frágil confianza en segundos.

Me giré, con el maquillaje intacto y el corazón ardiendo. —Darlings, ¡esta es la fiesta que merecemos! This is the real samba: fists, kisses, and glory. — Alcé los brazos, bañándome en el caos como si fuera confeti. Y con voz alta, clara y seductora, declaré al mundo, o al menos a todo el que pudiera escucharme con todo este caos. —¡Yo soy Rosse Bellecour y sere el capitán de los Piratas del Cabaret! ¡Quien me toque, pagará con sangre y con deseo, honey! JUSUSUSU, JUSUSUSUSU—

Resumen


Belicozo o Delicioso?
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 661 + 0 = 661
Energia: 681 - 84 = 597
Espiritu: 96 + 0 = 96


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RE: [Aventura T3][Presente absoluto] El final de un comienzo apoteósico - por Rosse Bellecour - 09-09-2025, 03:34 PM

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