09-09-2025, 03:54 PM
Jensen Valentine miro a la mujer color ébano sin saber si hablaba en serio o estaba bromeando. El de los negros cabellos suspiro mirándola fijamente. -Creo que cuando volaba con esas alas tan bonitas suyas se le quedo el ego en alguna parte del cielo, porque, aunque sea increíblemente bella se ve que también es bastante creída – dijo el de la capucha roja mirándola con una sonrisa de autosuficiencia. Era cierto que era la mujer más hermosa que había visto en mucho tiempo, pero eso no significaba que estuviera fuera de su alcance, después de todo él también era hermoso.
- ¿Ese es un guacamayo? Me gustan los guacamayos, tengo algo para ti pequeño – dijo volviendo a donde estaban los sacos con frutas y verduras y deteniéndose en el de manzanas. Las estudio por unos segundos y luego escogió la que mejor se veía devolviéndose hasta la chica de piel morena. –Esto es para ti, espero que te guste – dijo dandole la manzana a la chica, pero observando al ave. – En cuanto a usted señorita, tengo trabajo que hacer, pero me desocupare en un rato. Sé que piensa que este humilde servidor es solo alguien común y silvestre, pero podría sorprenderla, tal vez soy lo mejor que le podría pasar en la vida y usted no lo sabe aún… Si decide que quiere averiguarlo por si misma nos vemos en un rato – dijo Jensen con confianza devolviéndose a donde estaban los sacos de frutas y verduras los cuales cargo hasta el local de doña Gertrudis.
Cuando termino sus tareas miro hacia el mercado, la mujer seguía ahí lo cual le dio buena espina. Jensen puso su mejor cara seductora y se volteo hacia doña Gertrudis. –Mi bella dama, en vista que ya he acabado mis quehaceres por el momento ¿le molestaría si voy a dar una vuelta? – dijo con carisma a la anciana quien le sonrió y asintió con la cabeza. Jensen soltó una risita mientras se acercaba a la chica calculando que debía tener al menos unas cuantas horas para poder conquistarla o morir en el intento.
– ¿Le gusto la manzana a nuestro amiguito guacamayo? – pregunto saliendo sorpresivamente de su espalda, con una sonrisa y portando una flor, un girasol para ser más específicos. –Esto es para usted, es una flor bonita para una mujer igualmente bonita.
