09-09-2025, 05:22 PM
Jensen veía estrellas. El culatazo del fusil de la marina en su bello rostro le había hecho perder el equilibrio. Apenas y estaba vivo luego de ser tacleado por el toro salvaje y ahora sería arrestado y posiblemente ejecutado después de todos los destrozos que había cometido involuntariamente.
-Tenemos a uno de los alborotadores capitán – dijo por un den den mushi el marine que lo tenía de rodillas y entonces paso lo impensable.
Los pasos furiosos de la estampida hacían que el piso se sintiera como si estuviera terremoteando, Jensen observo sin poder moverse como el chico con el que había escapado de la celda aparecía y lo tomaba de la capucha arrastrándolo. Pudo observar como algo rojo (el abrigo de Owen) volaba sobre los marines que eran embestidos y pisoteados por los toros que parecían saltar sobre ellos y más específicamente sobre el abrigo rojo.
Owen lo llevo hasta un callejón antes de caer de rodillas primero y luego de cara, su respiración mostraba que estaba en las ultimas, pero se habían salvado.
-Gracias por rescatarme, otros no se hubieran devuelto – dijo Jensen arrastrándose hasta quedar al lado de Owen, sin poder ponerse de pie debido al enorme desgaste físico que había sufrido en las ultimas horas, lucho por mantenerse despierto pero el cansancio era más fuerte. –Solo un minuto… - dijo antes de quedarse dormido, tirado en el piso.
Cuando el de negros cabellos despertó ya era de noche, miro a todos lados, pero no se veía señal de la marina. Miro a su compañero quien yacía inconsciente y con mucho esfuerzo se lo echo al hombro y camino hasta el mejor hostal de la isla.
-Denme su suite más lujosa – dijo en la recepción, la mujer que atendía lo miro con ojos como platos al verlo todo desordenado, pisoteado y con el pelirrojo en brazos, parecía querer llamar a la marina, pero sus ojos fueron hasta Cerbero, decidiendo que no valía la pena morir por dar aviso.
Jensen llevo a Owen hasta la cama donde lo deposito gentilmente antes de salir nuevamente a la recepción con pistola en mano. –Si algo le pasa a mi amigo volveré por ti y por toda tu familia – amenazo. La mujer asintió asustada y vio como el de la capucha roja salía, perdiéndose en la oscuridad de la noche.
