09-09-2025, 05:59 PM
Los gestos, la actitud, la forma de expresarse, su forma de vestir... Todo lo que rodeaba a Cao le recordaba de forma muy vaga a su familia biológica, aunque al amigo de Krysser le faltaba ese aire de infinita superioridad y despreció por los demás que caracterizaba a los nobles mundiales que había conocido en mi corta estancia en la tierra sagrada de Mary Geoise. Siendo así, me parecía curioso como era posible que alguien de alta cuna hubiese acabado siendo amigo de Krysser, aunque yo era el vivo ejemplo de que no importaba quien fuese tu familia que el destino era caprichoso con sus decisiones.
Cao, por su parte, rechazó cortésmente nuestro sutil ofrecimiento de unirse a nuestro variopinto grupo. Por suerte, eso se debía a que, en su búsqueda de la libertad del mundo, había conseguido rodearse de un grupo de compañeros que tenían ese mismo objetivo y que se ayudaban unos a otros. Pero, pese a haber conseguido ese buen grupo, el dolor atenazaba las palabras de un Cao que, para haber madurado de esa forma en tan poco tiempo, debía haber pasado por un evento traumático lo suficientemente duro como para provocar eso.
- Tú y tus compañeros podéis contar con 4 manos y un par de alas extras cuando necesitéis ayuda. -Concluí de esa forma con aquella parte de la conversación, manteniendo el tono amistoso, mientras analizaba sus últimas palabras sabiendo en mis propias carnes que, si queríamos cambiar el mundo, necesitábamos más poder.
Después de eso, tanto Cao como Krysser empezaron a hablar de las nuevas y relucientes armas de Krysser, Mika y Gege. A mí me parecían bastante bonitas y con un diseño atractivo y funcional, pero se encontraban muy lejos de la belleza que yo podía apreciar y que llegaban a tener las armas de fuego... La complejidad de su diseño, la dificultad a la hora de dominarlas para sacarles el máximo partido, el dominio táctico que te aportaban en un campo de batalla... Eso era algo que, a no ser que fueses un enamorado de ese tipo de armas como era mi caso, era casi imposible que pudieses llegar a apreciar.
Cao, por su parte, rechazó cortésmente nuestro sutil ofrecimiento de unirse a nuestro variopinto grupo. Por suerte, eso se debía a que, en su búsqueda de la libertad del mundo, había conseguido rodearse de un grupo de compañeros que tenían ese mismo objetivo y que se ayudaban unos a otros. Pero, pese a haber conseguido ese buen grupo, el dolor atenazaba las palabras de un Cao que, para haber madurado de esa forma en tan poco tiempo, debía haber pasado por un evento traumático lo suficientemente duro como para provocar eso.
- Tú y tus compañeros podéis contar con 4 manos y un par de alas extras cuando necesitéis ayuda. -Concluí de esa forma con aquella parte de la conversación, manteniendo el tono amistoso, mientras analizaba sus últimas palabras sabiendo en mis propias carnes que, si queríamos cambiar el mundo, necesitábamos más poder.
Después de eso, tanto Cao como Krysser empezaron a hablar de las nuevas y relucientes armas de Krysser, Mika y Gege. A mí me parecían bastante bonitas y con un diseño atractivo y funcional, pero se encontraban muy lejos de la belleza que yo podía apreciar y que llegaban a tener las armas de fuego... La complejidad de su diseño, la dificultad a la hora de dominarlas para sacarles el máximo partido, el dominio táctico que te aportaban en un campo de batalla... Eso era algo que, a no ser que fueses un enamorado de ese tipo de armas como era mi caso, era casi imposible que pudieses llegar a apreciar.
