[EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo
#25
Con parte de la población de Foodvalten bajo el ala y protección del gremio de Magna, parecía que vientos de cambio soplaban a favor de la isla gobernada - hasta día de hoy - por el Emperador del Inframundo. Los infantes, ya desarmados, terminaron de tranquilizarse del todo gracias a las palabras del birkaniano que, gentilmente y con tacto, les imploró que se hicieran a un lado en el campo de batalla, buscando cualquier refugio y cobijo además de contarles a sus familiares y vecinos resguardados lo que acababan de presenciar. Con lo que Shoto no contó fue que, los niños debían compartir el camino hacia Ciudad Rupia con el resto de guerreros y que, mucho de los familiares de los menores de edad, se encontraban justamente ahora entre las recién incorporadas filas de Magna. Tomás, que seguía al lado de Shoto y que, como buen cotilla que era, escuchó sus palabras, optó por tomar la iniciativa.- ¿Sabes qué, pisha? Deja que un servidoh s’encargue. - Se ofreció, derrochando confianza, mientras posaba amistosamente su pequeña mano en la espalda de Shoto.- Una veh lleguemos a la siudad, como que me llamo Tomáh, los criajos estarán vivitos y coleando un día máh. - Le guiñó un ojo al birkaniano.- Y fíjese uhteh, que ha rimao’ y to’, ¡vaya arte que tengo! Ojú, shiquillo. - Añadió, con mucho salero, para seguidamente dirigirse hacia el grupo de infantes y, así, estar pendientes de su seguridad.

Al llegar a la entrada de Ciudad Rupia, concretamente a la avenida oeste de la ciudad, otro escuadrón más de defensa se hallaba taponando gran parte de la vía, esperando la llegada de quienes creían que debían ser los invasores de Foodvalten. Sin embargo, su promesa fue mayúscula cuando, junto a los tres completos desconocidos, familiares, amigos, conocidos y vecinos se encontraban junto a ellos, como si nada. Uno de los nuevos aliados de Magna, el hombre corpulento de cabellos dorados, quería aprovechar la cercanía que poseía con sus ahora enemigos para intentar hacerles razonar y, de esta forma, causar que se cambiaran de bando. Pero no fue así pues Sohem, asumiendo la responsabilidad propia de alguien que iba a tener bajo su jurisdicción una isla entera, dejó claro que no quería que aquel corpulento hombre actuara en nombre de ellos.- Está bien, señor Burnedead, lo dejamos en tus… - Inclinó ligeramente la cabeza, en señal de respeto hacia el enmascarado, interrumpiéndose a si mismo cuando pudo percatarse de la ausencia de uno de sus brazos.- Lo dejamos en vuestras manos. - Rectificó a tiempo, observando como, a las pisadas de Sohem se les unían las de su mano derecha, el apuesto peliblanco.

En ese momento, Sohem volvió a recitar otro discurso, uno que, si bien en la anterior ocasión le fue rotundamente de fábula, en este momento, su mensaje no llegó a calar de la forma que él mismo podía esperar. Quizás porque parte del escuadrón enemigo se hallaba consternados, al ver como su propia gente les había traicionado y abandonado a la primera de cambio, o quizás porque, al escuchar el nombre de Endongo, mucho de los presentes se quedaron confusos, sin saber muy bien a quién se refería, pudiendo escucharse murmullos que cuestionaban la identidad de esa misteriosa persona con la que quería acabar el enmascarado. A pesar de ello, casi el 50% de los integrantes del grupo guerrillero contrario, se sintió conmovido con las palabras del cazarrecompensas, sobre todo con la parte que mencionaba la parte de volver a sus orígenes y tradiciones. Aquel selecto grupo, entendió de primera mano que hablaba sobre eliminar y quitar de en medio a Nitobo. Al terminar de alzar la voz Sohem, con una frase que a más de uno puso la piel de gallina, las unidades enemigas no pudieron evitar mirarse los unos a los otros, confusos y sin saber demasiado qué hacer.- Mirah, criajoh, los peloh de punta, ¡várgame er señoh que talante! - Señalaba Tomás, con su zurda, su brazo derecho a los niños para que vieran el impacto que habían tenido las palabras de Burnedead en el mink.

Pero si Sohem había conseguido sembrar las dudas en algunos de los corazones de los residentes, sería el propio Viktor quién lograría hacerlas germinar, reforzando por completo su mensaje, acompañando el nombre del enmascarado a un sinfín - cuatro - de hazañas que no eran cosa menor, o dicho de otra manera, eran cosa mayor. Los más avispados y los que se sentían más atraídos hacia el carisma innato que emanaba el hombre del rostro oculto, conocían los nombres de Zarutsuki y Odki de tan sólo leer el periódico, o al menos cuando tenían el tiempo para hacerlo. Maravillados con aquella información, a algunos de ellos no les resultó luego complicado atar cabos y recordar el nombre de Sohem Burnedead gracias a algunos periódicos del pasado y, aquello, les dejaba una cosa clara y es que sus discursos no eran sólo habladurías. Creer y confiar en que aquella tríada de cazarrecompensas podían ser capaces de acabar con el despotismo de Nitobo y llevar a Foodvalten hacia un nuevo rumbo, era cada vez más sencillo. El último grito de Viktor, que aclamaba el nombre de su líder, reverberó por todos los cimientos de Ciudad Rupia, siendo audible casi en cualquier rincón de la urbe.

En unos segundos que parecieron hacerse eternos, alrededor de un centenar de los presentes, se arrodillaron ante las figuras de Sohem y Viktor, dejando de formar parte, de esta forma, del yugo autoimpuesto por el Emperador del Inframundo. Todos quedaron en silencio hasta que, una mujer pelinaranja de mediana edad, cargada con una espada y un escudo, alzó su mirada hacia el enmascarado.- Llevamos mucho tiempo… Esperando escuchar estas palabras, señor, esperando a que alguien apareciera para poder devolvernos lo que es nuestro, nuestras raíces, nuestra tradición y nuestra libertad. - La mujer, se levantó, sin desviar su mirada de quién ahora era su nuevo líder.- A pesar de haberos apuntado con armas, habéis decidido perdonar las vidas de nuestra gente, nuestras familias, nuestros amados... - Hizo hincapié en esa última palabra, dedicándole una mirada llena de complicidad al hombre musculoso de pelo rubio que, anteriormente, tuvo la iniciativa de mediar en lugar del grupo de Magna.- Eso os llena de honor, señor, y es por eso que hoy, no dudaré en alzar mi espada por usted. - Terminó de jurar, ante todos los presentes, terminando por subir el filo de su espada a lo alto, de forma solemne, al mismo tiempo que las 99 unidades restantes que habían sido convencidas por las palabras de Sohem y Viktor imitaban la acción de la mujer.-

Por otro lado, el resto de hombres y mujeres que no veían aún claro el cambio de bando, seguían permaneciendo en silencio, hasta que un hombre moreno de media melena , de unos 70 años, algo escuálido y con ropajes que le quedaban holgados, se interpuso.- Por favor, Gala, ¿quieres pensar bien lo que estás haciendo? ¿De verdad vas a dejar nuestro destino en manos de unos desconocidos? ¿No crees que si intentamos acabar con ellos, el señor Ilime nos recompensará generosamente? - intentó convencer el hombre a la mujer de cabellos anaranjados, causando que esta estallara de ira al escuchar las palabras del señor, hasta el punto de cogerle por el cuello de su ropa y alzarlo por encima del suelo.- ¡¿Pero tú te estás oyendo?! ¿Qué generosidad? ¿Qué recompensa hablas? - Chirriaba los dientes Gala, al mismo tiempo que apretaba aún con más fuerza las andrajosas ropas del señor mayor.- ¡Abre los ojos de una puñetera vez, papá! Desde que el señor… No, desde que ese vejestorio del tres al cuarto de Nitobo llegó, ¡nuestra vida ha sido un infierno! ¡Sólo hay que ver cómo están nuestros huertos! - Terminó de sermonear a quién parecía ser su padre, dejando que tanto él, como el resto de unidades que aún estaban de parte de Nitobo, se quedaran pensativos.


En esos precisos momentos, los Den Den Mushi negros que portaban tanto Sohem como Shoto, comenzarían a sonar, en señal de que los dos aparatos estaban captando una llamada ajena en su radio de acción.- Bzzzzt… Jefe, detecto a los tres intrusos junto a varios rebeldes, me apuesto 10.000.000 berries a que se te han amotinado. ¿Los abatimos? Bzzzzzzt… - Sonaba una voz masculina profunda y atractiva al oído.- Bzzzzzzt… Esos necios pusilánimes y traidores, ¡después de lo que he hecho por ellos! ¡Considérenlos despedidos! Además, ella ya está aquí, no hay de que preocuparse-yen… Gatcha… - Le siguió una voz más afectada por el paso del tiempo, áspera y ronca, a la par que algo aguda que, por el contexto de la conversación, podíais intuir que se trataba o de un alto cargo o del propio Nitobo Ilime.

Cinco segundos después de aquella llamada, lo que estaba siendo una conquista pacífica y diplomática, pronto se tornó en una lluvia y mar de sangre en un abrir y cerrar de ojos. El silencio de los Den Den Mushi, precedió al sonido de unas balas siendo disparadas a unos 60 metros de dónde se ubicaban los miembros de Magna, salvándose enteramente por la distancia, a diferencia de la línea más retrasada del, hasta ahora, escuadrón defensivo de Foodvalten. Más de un centenar de cuerpos agujereados y oliendo a plomo y a hierro se desplomaron inmediatamente al suelo, sin siquiera hacer una distinción entre los que habían declarado estar a merced de Magna o seguir protegiendo al magnate multimillonario, dejando claro que, quiénes habían realizado esta acción eran hombres sin escrúpulos, sin principios y sin valores.- ¡Esto es lo que le importamos a Nitobo, papá!.. Esto es... - Seguía recriminando Gala, sin poder evitar contener las lágrimas, mientras seguía sosteniendo a su padre por el cuello de su camisa, salvo por el detalle de que, el hombre anciano, había sido atravesado por una bala de sien a sien, dejándolo sin vida en el acto.

Muy a lo lejos, quienes tenían un buen oído podíais escuchar, después del tiroteo indiscriminado, a un puñado de personas imitando el aullido de un lobo al unísono. Habían llegado los lobos de Foodvalten, el grupo de élite de Nitobo.- Éramoh poco y parió la wela, ¡la mare der cordero! - Se llevó las manos a la cabeza Tomás, mientras se ponía delante de los niños para impedir que vieran tan dantesca escena y, a su vez, hacía de escudo humano.- Anda criajos, tirah para ese casoplón de ahí, ahí estaréis a sarvo, pishas - Señaló hacia una vivienda normal y corriente, situado a la izquierda del grupo, asegurándose el mink que todos se metían dentro sanos y salvos. Los infantes estaban ahora a salvo pero, ¿qué se supone que iban a hacer ahora con ese desastre?

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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - por Voz Seductora - 09-09-2025, 08:43 PM

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