Volviéndose habilidoso. [Auto T1 - PR]
#1
13:45
Día 50 de Verano, Año 16
Avenida Peatonal principal de Isla Karate


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-¡JA! ¡Como quitarle un dulce a un bebé!-
Las calles fuertemente concurridas de la Isla Karate eran lugares maravillosos para rateros como en pelirrojo dientudo; El bullicio, tumulto y la enorme concurrencia que tenía últimamente lo hacían un lugar perfecto para el hurto con aquellas manos tan largas con las que Owen había aprendido a convivir y subsistir toda su vida. Estando tan mal acostumbrado a esta vida el hacer las cosas bien y con buena letra era algo fuertemente contradictorio si quería conseguir un barco y zarpar directamente hacia Isla Tamanegi para, de una buena vez por todas, derrocar a su gobierno y liberar a todos los que fueron como él. Lo que el muchacho todavía no comprendía era lo años luz que todavía estaba para siquiera resultar significante no solamente para su objetivo, sino, para el propio mundo en el cual su vida se desarrollaba.
Una de las cosas que el pelirrojo todavía no había comprendido era el propio nombre de la isla en la cual estaba posicionado. La enorme mayoría de gente que se encuentra aquí no solamente viene a vivir y desarrollar su vida, sino, directamente, a entrenarse con los artistas marciales más poderosos de todo el South Blue. El sentido pícaro del joven le alertó que un hombre de cabellos blancos, chanclas de madera y un kimono tono nieve estaba no solamente distraído y delante de él, sino, que parecía, desde la espalda, tener ambas mangas juntas, como si guardase sus antebrazos en las mangas opuestas. Sabía que, incluso dándose cuenta de que podría ser robado, tardaría varios segundos en poder posicionarse, defenderse y poder capturar al muchacho que, en solo cuatro segundos -...un callejón...dos, detrás del mercado y doblando a la derecha. Fácil.- varias salidas que le permitían huir con una facilidad vertiginosa de una situación tan indecorosa como ponerse a hurtar en una isla repleta de artistas marciales.
Evidentemente, ese fue su error.
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-¿Qué-COJONÉEEEEEEEEEEEEEEEEEES?!-
Inmediatamente tomó la billetera marrón del sujeto (La cual era realmente muy fácil de robar al estar en un larguísimo bolsillo del lado del kimono izquierdo) y Owen gozó su victoria durante los tres segundos donde dijo su frase anterior, sintió cómo repentinamente perdió completamente el sentido del equilibro, casi como si se estuviese desmayando luego de sentir un intenso dolor en el talón derecho. Fue todo tan absurdamente veloz, tan extremadamente preciso y tan abrumadoramente espontáneo que el pelirrojo caía con completa indefensión a un suelo al cual su nuca cada vez se aproximaba más y más. En el propio aire, un puñetazo dio en forma de L directamente hacia su estómago, pudiendo bajar ligeramente la mirada y hacer un mínimo y muy borroso contacto visual con aquello que lo estaba tirando al suelo; Todo fue opacado por la luz de unos nudillos que impactaron exactamente sobre su vientre, hundiéndose -¡BROAGH!- y haciéndole escupir con fuerzas una bocanada de aire y saliva.

¡PLASH!, el sonido seco del pavimento impactando contra el suelo.
Inconsciencia.

14:30
Día 50 de Verano, Año 16
Avenida Peatonal principal de Isla Karate

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-¡YO NO LA TOQUÉ, FUE JIN OZYNUKA!-

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-Hasta que finalmente te despiertas, chaval.-
Todo el escenario parecía haber cambiado en su totalidad; Ya no existía un ambiente urbano, ruidoso y acaparado por la gente como lo estaba siendo hasta hacía escasos...¿Segundos? Sin siquiera haberse dado cuenta, Owen había caído inconsciente mucho más tiempo de lo que habría imaginado -¿Eh? ¿¡Dónde coño estamos!?- su tono, efusivo aunque aún mareado, le hacía ver y reaccionar como un animal acorralado mientras el viento soplaba con fuerte intensidad agitando sus cabellos y los ropajes de un anciano que lo miraba de pie a una distancia prudencial. El muchacho pelirrojo se había alzado de golpe solo desde la cintura, fruncía el ceño mientras llevó su mano derecha hacia el rostro para poder frotárselo una y otra vez. Su barriga quemaba, su talón palpitaba como pocas veces lo había hecho y si bien se mantenía sentado no dudó ni un segundo en girar su rostro hacia aquel anciano de aspecto simplón, tranquilo, el cual frotaba su extensa, tupida y canosa barba una y otra vez -...Agh, joder...- su mano izquierda, por acto reflejo, no dudó en volar hasta su vientre para sobárselo mientras apretaba el rostro y uno de sus ojos se mantenía cerrado. Las chanclas de madera del sujeto del kimono blanco empezaron a chirriar en un frondoso y denso césped en el cual, con un simple visionado, parecía un círculo amplio con varios árboles sueltos a su alrededor -No podía permitirte que te llevaras mis cosas, niño.- la voz del anciano, indudablemente, le representaba; Voz carrasposa, algo lenta, pausada y con un tono grave muy característico de la vejez -Vale...vale...me atrapaste, ¿Porqué no me llevas a la Marina, las autoridades, la policía nacional o quien corno sea?- la pregunta del pelirrojo, evidentemente, venía en búsqueda de saber las verdaderas intenciones del sujeto. Prácticamente nadie que es robado decide tomar justicia por mano propia y, los que sí lo hacen, suelen ser personas verdaderamente peligrosas y que ya están acostumbradas a lidiar con esta clase de "inconvenientes".
-No te delataré, pero debes abandonar esta mala vida que llevas.- mientras el anciano sentenciaba aquello, comenzaba a rascarse la barba con tranquilidad y dando esa sensación fuerte de hombre sabio -¿E?- y, evidentemente, Owen no podía mostrarse más disconforme con aquello -¿Abandonar la vida de QUÉ? Si no sabes ni quién cojones soy.- mientras aquellas palabras eran dichas por el muchacho, apoyaba su mano izquierda sobre su rodilla y, con un tenue impulso, se erguía para estar, aunque sea, fuera del espacio del suelo en el que podría ser rápidamente nockeado otra vez -Me has robado con una precisión casi milimétrica. Casi sabiendo perfectamente lo que hacías. Es más,- su rostro, de serio y formal, pasó a ser el de un viejete divertido y casi cómplice -si no fueses tan imbécil de hablar después de robar habría colado, ¡JA-JA-JA-JA!- la expresión del muchacho de largos colmillos no podía ser más agobiada, una donde su ceño indudablemente se frunció mientras llevaba el dedo índice y pulgar al entrecejo para apretarlo con fuerzas -Primero el Jin Ozymandias y ahora un viejo maestro del Tai-chi-pin. Parece como si siempre me termine enredando con un loco más grande que el siguiente.- y todos los que te falta por conocer, Owen.
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-Haremos un trato, chaval. Te enseñaré a defenderte si tu problema es andar por las calles. Pero como me entere que usas lo que te enseñaré para seguir robando no dudaré en buscarte y hacerte algo mucho peor que lo que te hará La Marina.-
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-...bueno, ¿Porqué lo dice tan brusco?-
La vida parecía estarle dando clarísimas directrices para que obrase con buena ley o, al menos, que empezase a tener las herramientas suficientes para no perecer en su objetivo -¿Porqué quieres entrenarme? ¿Acaso no tienes nietos que cuidar, o qué?- su tono estaba envuelto en queja, pero, más que nada, quería comprender ciertamente las intenciones de una petición tan extraña. ¿Acaso este anciano sabía quién era Owen realmente, más allá de un maleante de muy poca monta? Una pequeña reacción apareció en el rostro del anciano. Leve, tenue, casi imperceptible, como si hubiese algo de importancia en la frase que dijo el muchacho que le llamó la atención -Porque tengo una deuda con jóvenes con tú, en sencillas palabras.- sonaba amistoso, incluso llevó ambas manos hacia atrás de la espalda, atrapando la muñeca de una con la otra. El sonido de aquellas chanclas de madera, incluso en el césped, sonaban con intensidad -Primero, necesito que entrenes tu cuerpo.- la mano oculta detrás de repente apareció, señalándole acusadoramente con el dedo -¿AH?- y Owen, evidentemente, se crispó, confundido por su exigencia -¿Porqué? ¿No puedes decirme qué debo hacer y ya estaría?- su duda era genuina, y así lo hacía ver con aquel rostro tan expresivo envuelto en la extrañeza de toda aquella situación tan torcida -Te di- el dedo acusador, ahora, bajó hasta los pies del pelirrojo -una patada mínima en el talón y caíste en seco como si fueras de papel. Si no tienes el físico- volví a guardar el brazo detrás de él -para siquiera defenderte, menos vas a tener para aguantar una sola técnica que te pueda enseñar.- y, con esa sentencia final, el anciano se mostró tajante ante sus enseñanzas. Aquello también era una prueba: Si llamaba a Owen dentro de varios días, fecha y hora en exactamente el mismo punto y venía, a lo mejor...muy en el fondo, este chico tenía más esperanzas de las que se podría haber imaginado. Al menos para que abandone una vida que podría acabar con él antes de lograr su objetivo final, al menos -Vale, vale. Lo pillo.- tiró su cuerpo hacia atrás, ¡POF!, para caer con sus nalgas al suelo y cruzarse de brazos en el lugar sin quitarle la vista al anciano sabio -¿Dónde y cuándo?- preguntó el muchacho, alzando su vista hacia el cielo mientras el soplido del viento protagonizaba la situación tanto como ellos dos -Dentro de un mes, exactamente en este mismo lugar. Estamos relativamente cerca de los tres dojos más importantes de toda la isla, así que quiero ver tu progreso físico hasta ese entonces.-.
Dentro del joven Owen estaba empezando a gestarse un extraño sentimiento, uno donde veía como los hilos del destino iban encaminándolo hacia direcciones que parecían relativamente arbitrarias, pero diseñaban todo lo que él sería no solamente en un futuro, sino, si finalmente decidía derrocar la monarquía de la Isla Tamanegi. El objetivo estaba tan claro en su cabeza que jamás se había detenido un solo segundo a entender que, en sus condiciones actuales, no sería más complicado de detenerle que ponerse a barrer la basura por la tarde. Debía entrenar, debía mejorar, debía rodearse de gente que pudiese ayudarle y, por sobre todas las cosas: Necesitaba entender quién era, qué es lo que quiere y a qué velocidad lo quiere. ¿Una vida larga y aburrida, o corta y gloriosa? Decidir algo así, a veces...resulta casi tan complicado como respirar cuando no conoces absolutamente nada más.
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-¡Dentro de un mes vas a ver al tipo más fuerte de la isla frente a tí! ¡Ya verás, tío!-

OFF


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Volviéndose habilidoso. [Auto T1 - PR] - por Owen Yang - 09-09-2025, 11:43 PM

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