09-09-2025, 11:54 PM
Fuguwu me despertó en medio de la madrugada y eso sólo significaba que era mi turno para mantener las dos horas de guardia. Parecía que la noche había estado tranquila ya que los montículos de arena seguían como los había dejado, proporcionándonos algo de protección al ganar tiempo si algo nos atacaba. Era mucho mejor que haber acampado a la intemperie, en medio de vete tú a saber dónde.
Sin perder tiempo me transformé en mi forma elemental, desapareciendo a través de partículas de arena que se mezclaban entre la improvisada barricada que había creado horas antes. Como bajo el manto de la penumbra que nos envolvía durante la madrugada no se podía ver nada más allá de lo poco que alumbraba la piedra lunar, activé mi waki de observación cubriendo una distancia de doscientos metros a mi alrededor. Seguía cansado de toda la actividad durante el día y el calor tampoco ayudaba a estar en una situación agradable, no nos daba tregua ni siquiera en horas nocturnas.
El aburrimiento era enorme y, para evitar dormirme y al menos estar entretenido con algo, cantaba en voz baja para no despertar a mis compañeros y así estar haciendo algo — Um gnomo estava andando em cima do asfalto, foi pra uma lagoa e encontrou un sapo, depois ele viu um humano e percebeu... — Parecía que no iba a tener la misma suerte que mis compañeros, ya que mi waki me alertó de una presencia que nos acompañaba, con un carácter muy hostil.
En cuanto noté la presencia dirigí mi mirada hacia ella, notando cómo algo que brillaba con un color rojizo emergía desde el suelo. No podía llegar a ver del todo de qué se trataba pero era extraño ver a un cuerpo brillando de por sí entre la oscuridad de la noche. Sin perder tiempo, mi forma arenosa salió despedida hacia él, desde dentro de las paredes de la barricada, como si yo mismo fuese una trampa. Al máximo de mi velocidad, de entre las partículas de arena comenzó a generarse mi cuerpo de forma automática, a la par que empezaba a girar en el sentido contrario a las agujas del reloj ganando inercia, con mi pierna izquierda estirada. — Sandy Snap — Susurré tras la primera vuelta, evitando alzar la voz para no perturbar el descanso de mis compañeros, y provocando que mis pies empezasen a convertirse en arena compactada. La segunda vuelta se tornó en una premonición rítmica y, con el estilo de la capoeira, el talón y la suela de mi pie izquierdo impactaron en el lateral del cuello del misterioso ser. Tras notar un crujido al impactar, no desaproveché mi ventaja ni la inercia que había cogido, por lo que solté dos arenosas patadas rápidas más a su cabeza: primero con mi pie derecho y luego con mi izquierdo.
Tras dejar de sentir la presencia del ser brillante, fruncí el ceño molesto y volví hacia mi posición inicial. Me subí a las paredes de arena y me tumbé sobre ellas — Será estúpido, ya no me acuerdo por dónde iba con mi canción... ah... sí... Que quando ele pisou no sapo, o sapo morreu... — Sin más percances durante mi turno, dejé el tiempo pasar. Cuando las dos horas se cumplieron, desperté a Joe para que me relevase — Karl y Fuguwu tuvieron una guardia tranquila, yo tuve que patear a una cosa que brillaba — Le informé para que supiese cómo fue la noche. Tras ello me fui a descansar, durmiéndome en cuestión de segundos por el cansancio que tenía acumulado. A la mañana siguiente tendríamos que ponernos manos a la obra para conseguir aún tres de las cinco piedras que nos faltaban.
Sin perder tiempo me transformé en mi forma elemental, desapareciendo a través de partículas de arena que se mezclaban entre la improvisada barricada que había creado horas antes. Como bajo el manto de la penumbra que nos envolvía durante la madrugada no se podía ver nada más allá de lo poco que alumbraba la piedra lunar, activé mi waki de observación cubriendo una distancia de doscientos metros a mi alrededor. Seguía cansado de toda la actividad durante el día y el calor tampoco ayudaba a estar en una situación agradable, no nos daba tregua ni siquiera en horas nocturnas.
El aburrimiento era enorme y, para evitar dormirme y al menos estar entretenido con algo, cantaba en voz baja para no despertar a mis compañeros y así estar haciendo algo — Um gnomo estava andando em cima do asfalto, foi pra uma lagoa e encontrou un sapo, depois ele viu um humano e percebeu... — Parecía que no iba a tener la misma suerte que mis compañeros, ya que mi waki me alertó de una presencia que nos acompañaba, con un carácter muy hostil.
Maleante brillante
En cuanto noté la presencia dirigí mi mirada hacia ella, notando cómo algo que brillaba con un color rojizo emergía desde el suelo. No podía llegar a ver del todo de qué se trataba pero era extraño ver a un cuerpo brillando de por sí entre la oscuridad de la noche. Sin perder tiempo, mi forma arenosa salió despedida hacia él, desde dentro de las paredes de la barricada, como si yo mismo fuese una trampa. Al máximo de mi velocidad, de entre las partículas de arena comenzó a generarse mi cuerpo de forma automática, a la par que empezaba a girar en el sentido contrario a las agujas del reloj ganando inercia, con mi pierna izquierda estirada. — Sandy Snap — Susurré tras la primera vuelta, evitando alzar la voz para no perturbar el descanso de mis compañeros, y provocando que mis pies empezasen a convertirse en arena compactada. La segunda vuelta se tornó en una premonición rítmica y, con el estilo de la capoeira, el talón y la suela de mi pie izquierdo impactaron en el lateral del cuello del misterioso ser. Tras notar un crujido al impactar, no desaproveché mi ventaja ni la inercia que había cogido, por lo que solté dos arenosas patadas rápidas más a su cabeza: primero con mi pie derecho y luego con mi izquierdo.
Tras dejar de sentir la presencia del ser brillante, fruncí el ceño molesto y volví hacia mi posición inicial. Me subí a las paredes de arena y me tumbé sobre ellas — Será estúpido, ya no me acuerdo por dónde iba con mi canción... ah... sí... Que quando ele pisou no sapo, o sapo morreu... — Sin más percances durante mi turno, dejé el tiempo pasar. Cuando las dos horas se cumplieron, desperté a Joe para que me relevase — Karl y Fuguwu tuvieron una guardia tranquila, yo tuve que patear a una cosa que brillaba — Le informé para que supiese cómo fue la noche. Tras ello me fui a descansar, durmiéndome en cuestión de segundos por el cansancio que tenía acumulado. A la mañana siguiente tendríamos que ponernos manos a la obra para conseguir aún tres de las cinco piedras que nos faltaban.
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