Los principios siempre son difíciles [Pasado Privado]
#1
El comienzo del viaje
 
El viaje no había sido lo más cómodo del mundo. La academia del East Blue ya quedaba muy lejos y su nuevo destino estaba ante sus ojos. El joven Mink había recibido un encargo especial y un nuevo destino bastante lejos de lo que, hasta el momento, había sido su hogar. Venía con una buena recomendación y una misión impuesta. La isla del Karate apareció ante sus ojos en aquella pequeña galera que lo había traído. Este era sin duda el principio de la aventura de Moja.
 
Al llegar al puerto la pantera, sin pensarlo, se echó su petate al hombro, sujetándolo fuertemente con la mano izquierda, para dirigirse a su nuevo destino. Era mediodía, el sol estaba en lo alto del cielo y pegaba con fuerza, a pesar de ser primavera. Echó una mirada a su alrededor y se dio cuanta de que no había muchas personas en ese pequeño pueblo costero. Alzó la vista y vislumbró una colina llena de arrozales, la vista era fantástica y el paisaje le trasmitió un poco de tranquilidad a Moja. Aunque ya le habían dicho donde se encontraba el cuartel, la pantera pidió un par de indicaciones a un campesino que pasaba por allí, para asegurarse de que estaba en llenado hacia el lugar correcto. No tardó demasiado, cuando frente a él se apareció el pequeño cuartel de la marina. Este no era más que un pequeño edificio de unas cuatro plantas. Al costado de la puerta se apostaba un marine haciendo guardia. Su fama y su buen desempeño durante su tiempo en la academia había propiciado que se hubiera ganado cierto respeto pese a su corta edad. Esto fue lo que sintió nada más entrar por la puerta del pequeño cuartel de la marina. Los marines empezaron a cuchichear nada más verlo entrar. Moja hizo oídos sordos e ignoró a los demás marines, pues la mayoría de ellos eran soldados al igual que el, pese a eso, los saludo con su respectivo saludo militar.

Pidió indicaciones a uno de los marines, este le señaló el camino que llevaba a una puerta de madera. La pantera tocó la puerta con firmeza y acto seguido entró a la habitación. Dentro de ella se encontraba un sargento sentado en un escritorio en mitad de la sala. Varios armarios llenos de papeles, algunas espadas colgadas en la pared y un triste cactus junto a la ventana llenaban aquel cubículo. Moja al ver al sargento se puso firme y realizó el saludo militar a la par que dijo con seguridad.
 
-¡A sus órdenes mi sargento, se presenta el soldado Montoya, que ha sido destinado a esta unidad!-
 
La voz del mink parecieron resonar en toda la sala. El sargento levantó la mirada al escuchar aquello y con voz relajada le soltó a Moja.
 
-Tranquilo, estamos muy lejos del cuartel general, no necesitas ser tan correcto.-
 
Moja se relajó aún poco y sacó de su camisa la carta de recomendación y papel oficial, los cuales le entregó al sargento.
 
-Así que tú eres el famoso Moja. Te estábamos esperando. Vaya vaya, por lo que veo tienes también un permiso especial para ir a entrenar en uno de los dojo de la isla. Siempre que acabes con tus tareas podrás ir a entrenar, así que no te preocupes.- 
 
Dijo el sargento mientras leía los papeles que le había entregado.
 
-Sube las escaleras que se encuentran nada más salir, en el segundo piso la primera puerta a la derecha son los dormitorios, encontrarás una cama y una taquilla con tu nombre. Deja tus cosas y descansa empezarás mañana. Cualquier duda pregunta a tus compañeros. Bienvenido a la isla del Karate.-
 
Tras sus palabras el sargento le hizo gestos a Moja para que saliera de la habitación. La pantera sin decir nada dio media vuelta y se dirigió a los dormitorios. Una vez allí organizó sus cosas, dejó todo preparado para el día siguiente y se dispuso a descansar del largo viaje.
*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]
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Los principios siempre son difíciles [Pasado Privado] - por Moja - 10-09-2025, 12:22 AM

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