Chance Encounters [Priv. Hyákinthos] [Past] [+18]
#14
—¿Maldito? Parece estar disfrutándolo bastante como para que esto sea una maldición —. Soltó una risa baja que salió con un tono más grave de lo habitual por culpa de la excitación. No busca burlarse, solo divertirse, hacer del encuentro algo memorable…irónicamente. —Sí, lo soy, pero eso no parece molestarle, ahora ¿Abriría la boca para mí?
 
No hubo respuesta a su pedido, no una que precisara palabras. Los labios ajenos rozaron sus dedos, sintió la calidez de la lengua sobre estos. Su cuerpo se estremeció, su mente podía vaticinar lo que venía, lo significancia en ese gesto de confianza.
 
Habría sonreído satisfecho, pero en su rostro solo consiguió sonrojarse y sus ojos brillaron con una sorpresa casi tierna al ver al pelinegro en una posición tan vulnerable que avivó más sus sentidos. ¿Estaría mal si jugaba a ser más rudo? ¿Debía seguir interpretando el papel de paciente? —¿Acaso no la ha valido hasta ahora? —Su mano libre se movió para tocar el costado del pelinegro con la misma delicadeza con la que había actuado hasta ahora. Sus dedos trazaron la piel y desearon llegar a su intimidad, pero…
 
Su actitud altiva se detuvo cuando fue el pelinegro quien se adelantó a las caricias. Quedó en blanco por un instante, paralizado por el tacto suave que lo hizo jadear y cerrar los ojos. Por un segundo parecía haber olvidado que él no era el único activo, que el pelinegro podría tomar el control cuando quisiera y ahora solo tenía una oportunidad que no podría desperdiciar.
 
Cerró sus ojos. Un gemido escapó de su boca al sentir el vaivén de sus cuerpos. Sin pensarlo dos veces movió sus caderas para marcar un ritmo más rápido y, luego de unos segundos, el “pop” de sus dedos dejando de ser lamidos lo hizo volver a mirar al pelinegro frente a él.
 
¡Una vista que desearía no olvidar!
 
Sonrió.
 
—¿Uh? Y yo que pensaba tratarlo como a una rosa —. Sonrió de medio lado. Sí, en primera instancia pensó ser delicado, pero con su frase solo exageraba, no es como que tuviera que tratar al pelinegro como a un primerizo, para empezar, dudaba mucho que fuera uno. —Haberlo dicho antes.
 
Lo dejó recuperar el aliento, incluso lo dejó terminar de hablar. Al escucharlo esa sonrisa de antes se ensanchó y la mano que había dejado en un costado subió hasta la nuca del otro hombre. Tomó sus cabellos con fuerza, lo jaló hacia él y lo obligó a abrir la boca para un beso más descontrolado que los anteriores. Dejó que su lengua explorara el interior de la boca ajena y, cuando sintió la necesidad de tomar aire, no se apartó sin antes usar sus dientes para morder con fuerza el labio inferior de Jin. Usó sus colmillos para abrir la piel ¿Le molestaría? Esperaba que no. Saboreó el hilo de sangre que salió de estos y limpió la “herida” con su lengua antes de apartarse un poco y mirar al hombre con malicia.
 
—No, no eres un pétalo, pero ¿Cuál es tu límite? ¿Quieres que lo rompamos? —Los dedos que antes el pelinegro lamió seguían húmedos, pero eso no evitó que el médico pasara ahora su propia lengua sobre estos y los introdujera en su boca tal cual como antes metió el miembro del contrario en esta. Los sacó luego de un par de segundos, el sonido húmedo llenó la habitación por un instante.
 
La mano que estaba en el cabello ajeno se soltó con brusquedad antes de pasar a tocar el torso, acariciar los pectorales y luego aruñar la piel, mientras que la mano que estuvo en su boca bajó hasta posicionarse en la entrada ajena. El pelirosa ladeó su cabeza, sus ojos dorados observaron al pelinegro por un segundo antes de apoyarse en sus propias piernas para abrir más la contraria y acariciar la zona con sus dedos, sin llegar a entrar, no aún.
 
Su cuerpo volvió a acercarse al contrario. Sus labios ahora recorrieron su cuello, ya no con besos, si no con mordidas que, aunque no abrían la piel, la marcaban con moretones. Bajó por el resto del pecho. Sus dientes se detuvieron por un momento en uno de los pezones ajenos. Disfrutó que la piel tan pálida se amoratara con tanta facilidad. Disfrutó que, al separarse apenas un poco, abrir los ojos y fijarse, pudiera ver las marcas rojizas que sus mordidas y sus uñas dejaban ¿Así estaría bien? ¿O se refería a algo distinto? Bien, como fuera, ya le diría si le molestaba o no.
 
En un punto llegó hasta abajo, con una de sus manos apretó la erección ajena, acariciando más que nada la punta, podía sentir el líquido preseminal saliendo de esta, así que optó por molestar un poco más en el sitio antes de bajar con su boca y dejar deslizar un hilo de saliva que llegó a la entrada del mafioso. Volvió a usar sus dedos. A rozar la piel y a aprovechar la saliva para abrirse paso, primero con un dedo. Esperaría un momento a que el otro se acostumbrara para introducir un segundo y luego el tercero. De vez en cuando, dejaba escapar saliva para facilitar el movimiento, hasta que…
 
Click.
 
—Oh…casi lo olvidaba —. No se separó, solo alzó su vista un poco para mirar el miembro ante sus ojos. —Parece casi del mismo tamaño que el mío —. Sus ojos se fijaron en el rostro ajeno. Sonrió con picardía desde su posición, completamente consciente de lo que pediría. —Jin ¿Qué tal si se inclina y busca esos condones que dejó caer antes? Necesito uno ¿Me lo pondrá? De todos modos —. Se levantó, pero sin sacar los dedos, solo los movió con más insistencia en el interior del otro. —…Si se pone en cuatro sería más cómodo para los dos ¿No le incomoda esa posición en el sofá? ¿Qué tal si pasamos al suelo? Dijo que no es un pétalo, así que…supongo que no le molestará sí…
 
Sacó sus dedos sin avisar y usó su otra mano para tomar al pelinegro por la nuca. En un movimiento rápido lo volteó para que quedara de espaldas y mirando el suelo, aunque el pelirosa lo sostuvo de la muñeca para evitar que cayera de cara al suelo.
 
—Ahora, dígame ¿Prefiere esto así o vuelvo a ser gentil? —Se inclinó para que su compañía de esta noche pudiera sentir su miembro casi en sus nalgas, pero sin tocar su entrada. —Vamos, busque esos condones…podemos tener toda la noche, pero usted no parece muy paciente —. Bajó su cuerpo y a la vez atrajo al del pelinegro para poder susurrar a su oído y, al finalizar, morder el lóbulo de su oreja. No había rastro del cuidado con el que lo trató antes.


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RE: Chance Encounters [Priv. Hyákinthos] [Past] [+18] - por Hyákinthos - 11-09-2025, 08:17 AM

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