—Ho, ho, hooon!— Rill reía desde lo lejos, mientras continuó su camino de punta a punta, hasta el otro gigante. Era la primera vez que fuera de Elbaf se encontraba con alguien como él, y este era un gigante de gran envergadura. Si bien ha tenido la oportunidad de viajar por diferentes islas desde el Nuevo Mundo, nunca pensó que podría encontrar a alguien con tanto tiempo lejos de su isla natal; por el tamaño del gigante y su aspecto tallado, identificó que era alguien con recorrido, al menos con más del que Rill ha experimentado.
Acercándose con la mejor predisposición, Rill saludó efusivamente agitando su mano derecha en lo alto, como si alzara el brazo para alcanzar el cielo. Rill, que tiene un aspecto imponente por naturaleza, ahora estaba doblado como una escuadra, con una sonrisa natural de cachete a cachete, y feliz, por el simple hecho de estar viviendo el momento.
Mientras más se acercaba al otro gigante, más aliviana su paso y se detenía, quedando a 1 panza de Rill de distancia. Volteó para ambos lados, miró de arriba hasta abajo a su coterráneo, y empezó la conversación como si nada. —¡Un placer! Me llamó mucho la atención ver a alguien más como yo tan lejos del Nuevo Mundo. Es impresionante. ¿También vienes en busca de aventura? ¿Qué haces por estos lares?— verborrágico, y como si se tratara de una amistad de toda la vida, Rill hiló una palabra tras otra sin dar una bocanada de aire siquiera. Estaba realmente encantado de encontrar a alguien como él. Como siempre, Rill no sintió ningún peligro, motivó la conversación de brazos abiertos y con una vibra muy positiva.
Acercándose con la mejor predisposición, Rill saludó efusivamente agitando su mano derecha en lo alto, como si alzara el brazo para alcanzar el cielo. Rill, que tiene un aspecto imponente por naturaleza, ahora estaba doblado como una escuadra, con una sonrisa natural de cachete a cachete, y feliz, por el simple hecho de estar viviendo el momento.
Mientras más se acercaba al otro gigante, más aliviana su paso y se detenía, quedando a 1 panza de Rill de distancia. Volteó para ambos lados, miró de arriba hasta abajo a su coterráneo, y empezó la conversación como si nada. —¡Un placer! Me llamó mucho la atención ver a alguien más como yo tan lejos del Nuevo Mundo. Es impresionante. ¿También vienes en busca de aventura? ¿Qué haces por estos lares?— verborrágico, y como si se tratara de una amistad de toda la vida, Rill hiló una palabra tras otra sin dar una bocanada de aire siquiera. Estaba realmente encantado de encontrar a alguien como él. Como siempre, Rill no sintió ningún peligro, motivó la conversación de brazos abiertos y con una vibra muy positiva.
