12-09-2025, 04:25 PM
El relato de Thrym resonaba en sus oídos. Llamarlo estrategia no tenía mucho sentido para él, no veía otra opción viable para resistir un ataque así, y tampoco tenía oportunidad para encontrar una abertura. Su ataque fue detenido, las chispas saltaron del encuentro de ambos metales, sus brazos se mantuvieron firmes pese a la vibración que provocó ese choque, y su mirada quedó clavada en el arma enemiga. Su peso, su alcance, su resistencia, habiendo dado un golpe al metal podía darse una idea de eso, y habiendo detenido un ataque antes también sabía que podía hacerlo de nuevo. Su oponente se acercó, y eso era suficiente para notar el próximo ataque.
Sus brazos se alzaron nuevamente, mientras veía el escudo acercarse a su rostro. Sus piernas ejercieron fuerza, su espada se colocó en medio del ataque, agarrando la empuñadura con una mano y el escaso filo con la otra. En cuanto la superficie color rosa chocó con su espada, la mano que sostenía la hoja se movió, llevando consigo el momentum del ataque, desviando el movimiento hacia su derecha.
Solo un poco, solo moverlo un poco sería suficiente. Sintió el aire pasar a gran velocidad por el lado derecho de su rostro, demostrándole lo cerca que había estado de ser impactado. Ahora podía ver una abertura, por lo que su mano derecha soltó el filo de la espada y agarró el mango también. La hoja resonó contra el metal del escudo mientras descendía, creando chispas que por poco no alcanzan uno de los ojos del cocinero. Su espada bajó con fuerza, apuntando al hombro derecho de su rival, el que ahora se encontraba al descubierto. Con un ataque vertical descendente, la espada golpeó la carne ajena, demostrando que Maki había tenido razón al pedirle cambiar su espada.
¿Sería suficiente? Lo dudaba. Debía mantener la cabeza fría, dar un solo golpe no aseguraba nada, aún se encontraba en desventaja frente al escudo, pero la voz de la mujer resonó por todo el lugar. - Si, venceremos, pero recuerda guardar algo de tu energía para el verdadero oponente -. La peliverde siempre era tan ruidosa, tan llameante, pero eso logró poner nuevamente una sonrisa en el rostro del muchacho. - Aunque, luego de esto les prepararé una buena comida para recuperarnos -. Aún recordaba el momento en el que se encontraron, y el como lo reclutó con nada más que palabras ardientes y sueños que parecían imposibles.
- Si querían probarnos… -. Hablo hacia su oponente, de quien no quitaba la mirada de encima. - Ya te demostré de lo que soy capaz -. No podía hablar por Maki, no la había visto luchar, estaba demasiado enfocado en su pelea como para hacerlo. Eso hablaba de la fuerza de su rival, y de su debilidad. Si ella hubiera perdido esto se hubiera convertido en un 2 contra 1 y ni siquiera podría haber visto venir un ataque. - Así que… ¿Esto será suficiente? ¿O necesitan una prueba más? -. Podía hacerlo, se sentía capaz. Cada choque y desvío en esta pelea le dio a entender que podía al menos centrarse en su defensa, que podía servir para los demás con esa característica.
No le gustaba ese hecho, no podría alcanzar su meta simplemente huyendo, pero comprender lo que no podía lograr en ese momento era algo más que inteligente. - Además, espero que mi amigo gigante si pueda luchar en cuanto nos manden detrás de ese ladrón -. Porque hasta ahora no lo había visto levantar ni un dedo en este combate.
Sus brazos se alzaron nuevamente, mientras veía el escudo acercarse a su rostro. Sus piernas ejercieron fuerza, su espada se colocó en medio del ataque, agarrando la empuñadura con una mano y el escaso filo con la otra. En cuanto la superficie color rosa chocó con su espada, la mano que sostenía la hoja se movió, llevando consigo el momentum del ataque, desviando el movimiento hacia su derecha.
Solo un poco, solo moverlo un poco sería suficiente. Sintió el aire pasar a gran velocidad por el lado derecho de su rostro, demostrándole lo cerca que había estado de ser impactado. Ahora podía ver una abertura, por lo que su mano derecha soltó el filo de la espada y agarró el mango también. La hoja resonó contra el metal del escudo mientras descendía, creando chispas que por poco no alcanzan uno de los ojos del cocinero. Su espada bajó con fuerza, apuntando al hombro derecho de su rival, el que ahora se encontraba al descubierto. Con un ataque vertical descendente, la espada golpeó la carne ajena, demostrando que Maki había tenido razón al pedirle cambiar su espada.
¿Sería suficiente? Lo dudaba. Debía mantener la cabeza fría, dar un solo golpe no aseguraba nada, aún se encontraba en desventaja frente al escudo, pero la voz de la mujer resonó por todo el lugar. - Si, venceremos, pero recuerda guardar algo de tu energía para el verdadero oponente -. La peliverde siempre era tan ruidosa, tan llameante, pero eso logró poner nuevamente una sonrisa en el rostro del muchacho. - Aunque, luego de esto les prepararé una buena comida para recuperarnos -. Aún recordaba el momento en el que se encontraron, y el como lo reclutó con nada más que palabras ardientes y sueños que parecían imposibles.
- Si querían probarnos… -. Hablo hacia su oponente, de quien no quitaba la mirada de encima. - Ya te demostré de lo que soy capaz -. No podía hablar por Maki, no la había visto luchar, estaba demasiado enfocado en su pelea como para hacerlo. Eso hablaba de la fuerza de su rival, y de su debilidad. Si ella hubiera perdido esto se hubiera convertido en un 2 contra 1 y ni siquiera podría haber visto venir un ataque. - Así que… ¿Esto será suficiente? ¿O necesitan una prueba más? -. Podía hacerlo, se sentía capaz. Cada choque y desvío en esta pelea le dio a entender que podía al menos centrarse en su defensa, que podía servir para los demás con esa característica.
No le gustaba ese hecho, no podría alcanzar su meta simplemente huyendo, pero comprender lo que no podía lograr en ese momento era algo más que inteligente. - Además, espero que mi amigo gigante si pueda luchar en cuanto nos manden detrás de ese ladrón -. Porque hasta ahora no lo había visto levantar ni un dedo en este combate.
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