25-09-2023, 09:08 PM
El barco se zarandeaba con gran rudeza, mis brazos resistían como buenamente podían gracias a los cabos cercanos, miré arriba, la cuerda que estaba sujetando parecía ser la que aferraba la vela mayor, un pequeño desprendimiento, un contratiempo fortuito y esa vela se desprendería, lanzándome por los aires como si se tratase de una catapulta, el tirón que pegaría sería muchísimo más duro que la fiereza con la que el mar nos arrastraba corriente arriba.
Astillas de los diversos barcos cercanos volaban entre todo el ajetreo, gritos de dolor y de desesperanza entre algunos que resistían unos instantes más sobre los restos de los naufragios, clamando piedad a los mares y suplicando ayuda. Desgraciadamente ni aunque esas palabras fueran a ser atendidas, no había tiempo de reacción siquiera para intentar pensar algo por esa gente. Bastante teníamos el resto con intentar sobrevivir, pues la situación era tan delicada que un pequeño error y acababas en el mar, y con la corriente que había ahí resultaría imposible estar vivo más que unos segundos.
Observé al tipo pijo que sujetaba el timón, se le veía muy concentrado, justo como esperaba, iba a lo suyo, se esforzaba por todo, de vez en cuando le veía echar una fugaz mirada al resto pero pronto volvía a sus labores. No me terminaba de dar mala espina, parecía preocuparse por todos, no obstante algo me hacía no confiar en él del todo. No, no es que no confiase, realmente no quería confiar. La imagen de Terence pasó por mi cabeza durante unos instantes, en cierto modo su presencia me recordaba a él. Pero no era momento de ponerse a pensar en el pasado, él falleció, y si ahora me distraía podría acabar junto a él.
Sujeté con firmeza los cabos, al poco parecía que la calma finalmente había llegado, sentía el cuerpo como flotando y, durante un breve instante sentí que podía relajarme, todo parecía haber llegado al fin. Aquella corriente ascendente nos habría dejado finalmente en lo alto de la montaña. Una voz resonó con fuerza, Aspros, el timonel, dio un aviso para que no nos confiásemos, que ahora venía el descenso. Tenía sentido, no entendía que tipo de corriente podía llegar a hacer aquello, pero precisamente estábamos en lo más alto de una montaña, y si el agua que subía tenía esa potencia, no quería ni imaginarme cual sería la fuerza de la corriente descendente.
Si ya estaba tenso sin pensar eso, volví a tensar con fuerza mis músculos, tenía una muy mala sensación de todo esto, y lamentablemente mis temores no fueron infundados. La gravedad hizo lo suyo, el momento de tranquilidad duró tan solo unos breves instantes, la fiereza del mar nunca había sido tan potente, o por lo menos nunca lo había sentido así, gracias a que estaba bien aferrado no desaparecí de cubierta, pues mis piernas se levantaron, primero unos centímetros, después todo mi torso estuvo en horizontal mientras el barco volvía a tocar el agua, momento en el cual todo mi cuerpo chocó contra la madera con gran fuerza. Quise recomponerme pero la corriente se había vuelto tan fuerte que apenas lograba a volver a aproximarme al mástil los centímetros que me había alejado al extenderse mis brazos. Por fortuna, mis manos seguían aferradas al cabo.
La velocidad había incrementado, tal vez fuera el doble, tal vez más que en el ascenso, tan solo sentía que no sería capaz de seguir aguantando, Las tremendas sacudidas embravecían el mar hasta el punto que toda la cubierta estaba mojada, tan solo esperaba que no llegase a haber tal cantidad de agua como para que me afectase directamente. Ese podría ser el peor escenario posible, si eso llegase a ocurrir, no tendría nada que hacer, y para colmo comenzaba a sentir debilidad en los brazos. Mi mirada estaba centrada en el mástil, trataba de esforzarme por volver a clavar los pies con firmeza en la madera de cubierta, quería estabilizarme para volver a tener una buena posición. Pero no sabía si lo lograría.
Desvié la mirada hacia Legan durante unos instantes. Igual podría ser mi final y por el caos de la situación ni siquiera se daría cuenta. No podía permitirlo, no debía ser ese mi final, ni siquiera había conseguido una mínima información de lo que buscaba, de lo que había estado intentando averiguar todos estos años. Necesitaba encontrarla, costase lo que costase. Era gracias a Legan que iba a conseguir adentrarme en un nuevo terreno, un lugar completamente desconocido, si no hubiera sido por él, nunca habría intentado siquiera adentrarme al Grand Line, me había motivado a conseguir lo que deseaba, aunque tal vez no lo supiera. Ahora no podía hacerle eso, no podía abandonarle y dejarle solo, y más tras lo ocurrido con Blackmore.
Con firmeza saqué más fuerzas de donde no las tenía, y se vería reflejado en mi rostro el sobreesfuerzo que estaba haciendo en esos instantes. Logré clavar la pierna derecha, quedándome arrodillado, ganando fuerza en mi posición y estabilizándome mínimamente, todavía tenía peligro, y sentía que los brazos comenzaban a dolerme. Esperaba que no faltaba mucho para llegar a la base de la montaña y que pasara todo esto.
Astillas de los diversos barcos cercanos volaban entre todo el ajetreo, gritos de dolor y de desesperanza entre algunos que resistían unos instantes más sobre los restos de los naufragios, clamando piedad a los mares y suplicando ayuda. Desgraciadamente ni aunque esas palabras fueran a ser atendidas, no había tiempo de reacción siquiera para intentar pensar algo por esa gente. Bastante teníamos el resto con intentar sobrevivir, pues la situación era tan delicada que un pequeño error y acababas en el mar, y con la corriente que había ahí resultaría imposible estar vivo más que unos segundos.
Observé al tipo pijo que sujetaba el timón, se le veía muy concentrado, justo como esperaba, iba a lo suyo, se esforzaba por todo, de vez en cuando le veía echar una fugaz mirada al resto pero pronto volvía a sus labores. No me terminaba de dar mala espina, parecía preocuparse por todos, no obstante algo me hacía no confiar en él del todo. No, no es que no confiase, realmente no quería confiar. La imagen de Terence pasó por mi cabeza durante unos instantes, en cierto modo su presencia me recordaba a él. Pero no era momento de ponerse a pensar en el pasado, él falleció, y si ahora me distraía podría acabar junto a él.
Sujeté con firmeza los cabos, al poco parecía que la calma finalmente había llegado, sentía el cuerpo como flotando y, durante un breve instante sentí que podía relajarme, todo parecía haber llegado al fin. Aquella corriente ascendente nos habría dejado finalmente en lo alto de la montaña. Una voz resonó con fuerza, Aspros, el timonel, dio un aviso para que no nos confiásemos, que ahora venía el descenso. Tenía sentido, no entendía que tipo de corriente podía llegar a hacer aquello, pero precisamente estábamos en lo más alto de una montaña, y si el agua que subía tenía esa potencia, no quería ni imaginarme cual sería la fuerza de la corriente descendente.
Si ya estaba tenso sin pensar eso, volví a tensar con fuerza mis músculos, tenía una muy mala sensación de todo esto, y lamentablemente mis temores no fueron infundados. La gravedad hizo lo suyo, el momento de tranquilidad duró tan solo unos breves instantes, la fiereza del mar nunca había sido tan potente, o por lo menos nunca lo había sentido así, gracias a que estaba bien aferrado no desaparecí de cubierta, pues mis piernas se levantaron, primero unos centímetros, después todo mi torso estuvo en horizontal mientras el barco volvía a tocar el agua, momento en el cual todo mi cuerpo chocó contra la madera con gran fuerza. Quise recomponerme pero la corriente se había vuelto tan fuerte que apenas lograba a volver a aproximarme al mástil los centímetros que me había alejado al extenderse mis brazos. Por fortuna, mis manos seguían aferradas al cabo.
La velocidad había incrementado, tal vez fuera el doble, tal vez más que en el ascenso, tan solo sentía que no sería capaz de seguir aguantando, Las tremendas sacudidas embravecían el mar hasta el punto que toda la cubierta estaba mojada, tan solo esperaba que no llegase a haber tal cantidad de agua como para que me afectase directamente. Ese podría ser el peor escenario posible, si eso llegase a ocurrir, no tendría nada que hacer, y para colmo comenzaba a sentir debilidad en los brazos. Mi mirada estaba centrada en el mástil, trataba de esforzarme por volver a clavar los pies con firmeza en la madera de cubierta, quería estabilizarme para volver a tener una buena posición. Pero no sabía si lo lograría.
Desvié la mirada hacia Legan durante unos instantes. Igual podría ser mi final y por el caos de la situación ni siquiera se daría cuenta. No podía permitirlo, no debía ser ese mi final, ni siquiera había conseguido una mínima información de lo que buscaba, de lo que había estado intentando averiguar todos estos años. Necesitaba encontrarla, costase lo que costase. Era gracias a Legan que iba a conseguir adentrarme en un nuevo terreno, un lugar completamente desconocido, si no hubiera sido por él, nunca habría intentado siquiera adentrarme al Grand Line, me había motivado a conseguir lo que deseaba, aunque tal vez no lo supiera. Ahora no podía hacerle eso, no podía abandonarle y dejarle solo, y más tras lo ocurrido con Blackmore.
Con firmeza saqué más fuerzas de donde no las tenía, y se vería reflejado en mi rostro el sobreesfuerzo que estaba haciendo en esos instantes. Logré clavar la pierna derecha, quedándome arrodillado, ganando fuerza en mi posición y estabilizándome mínimamente, todavía tenía peligro, y sentía que los brazos comenzaban a dolerme. Esperaba que no faltaba mucho para llegar a la base de la montaña y que pasara todo esto.
Resumen
